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Educación superior: una decisión clave para el desarrollo de Chile

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Por: Sergio Morales Díaz


Señor director:

Con la asunción del nuevo Presidente de la República en marzo de 2026, Chile inicia una etapa decisiva marcada por prioridades claras: desarrollo económico, seguridad e integración nacional. En ese contexto, la conformación del nuevo equipo de gobierno no es un asunto menor, y menos aún la definición de las autoridades del Ministerio de Educación, cuyas decisiones inciden directamente en el futuro productivo y social del país.

En los próximos días se designarán los nuevos titulares de las Subsecretarías del MINEDUC. Estos nombramientos, que a veces se leen como ajustes políticos de corto plazo, tienen en realidad efectos estructurales y de largo alcance. Por ello, resulta fundamental que se privilegie el conocimiento técnico, la experiencia efectiva y una comprensión integral del sistema educativo chileno, por sobre cualquier otro criterio.

Esta exigencia cobra especial relevancia en la Subsecretaría de Educación Superior. Quien asuma ese cargo deberá enfrentar desafíos complejos en financiamiento, aseguramiento de la calidad, regulación, gobernanza institucional y trayectorias formativas. Para abordarlos con eficacia, es indispensable conocer en profundidad todo el sistema, y no solo una de sus partes.

En particular, la educación superior técnico-profesional cumple hoy un rol estratégico para el país. Los institutos profesionales y centros de formación técnica forman a cientos de miles de estudiantes a lo largo del territorio nacional, muchos de ellos primera generación en educación superior, aportando de manera directa al empleo, la productividad, la movilidad social y el desarrollo regional. Ignorar esa realidad no solo sería un error técnico, sino también una señal política equivocada.

La educación técnico-profesional no es un subsistema accesorio ni subordinado al universitario. Es un pilar del crecimiento económico y de la cohesión social, especialmente en un país que busca fortalecer su base productiva, reducir brechas territoriales y ofrecer oportunidades reales de progreso. Diseñar políticas públicas pertinentes requiere entender su diversidad institucional, su vinculación con los sectores productivos y sus desafíos específicos, que no siempre coinciden con los del mundo universitario.

Desde el Consejo de Rectores Vertebral creemos que este nuevo ciclo político representa una oportunidad. Una oportunidad para avanzar hacia una conducción de la educación superior más equilibrada, más informada y más alineada con los desafíos del desarrollo nacional. Para ello, el nuevo equipo del Ministerio de Educación debe incorporar personas con experiencia concreta y probada en el conjunto del sistema, incluyendo de manera efectiva al sector técnico-profesional.

Chile necesita autoridades que conozcan el sistema que dirigen y regulan. En educación, esa condición no es solo deseable: es una responsabilidad ineludible.

Sergio Morales Díaz

Presidente del Consejo de Rectores Vertebral

 

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