Ley perinatal “tu nombre es tu recuerdo”
Señor director:
La puesta en práctica de la Ley N° 21.171, conocida como “Tu Nombre Es Mi Recuerdo”, no es solo un asunto jurídico o administrativo: es, ante todo, una experiencia profundamente humana. Lo afirmo desde una vivencia personal reciente, al realizar la inscripción del nombre de mi hija luego de trece años de su partida. Durante siete meses fue parte de mi cuerpo y de mi vida y, sin embargo, al momento de perderla, debí dejarla ir como N.N., sin nombre y sin reconocimiento. Hoy, gracias a esta ley, he podido finalmente nombrarla y despedirla como merecía. En ese proceso constaté que, pese a existir procedimientos formales, su implementación sigue siendo poco conocida, fragmentada y, en ocasiones, dependiente del conocimiento particular de los funcionarios.
La pérdida de un hijo antes de nacer es una experiencia devastadora que marca profundamente a quienes la viven. Muchas familias en nuestro país atraviesan este duelo en silencio, sin reconocimiento social ni acompañamiento institucional suficiente. En ese contexto, esta ley representa un avance fundamental, al permitir una inscripción simbólica que abre un espacio para el recuerdo, la despedida y una mínima forma de reparación emocional.
Sin embargo, la existencia de una norma no garantiza por sí sola su impacto real. Persisten brechas importantes en difusión, acceso y formación institucional en torno al duelo perinatal. En la práctica, no todos los funcionarios del Registro Civil se encuentran familiarizados con esta ley ni con los procedimientos que ella contempla, lo que genera incertidumbre, demoras y, en algunos casos, experiencias dolorosas para quienes ya atraviesan una pérdida profunda. Muchas mujeres deben así enfrentar no solo el duelo, sino también un sistema que no siempre está preparado para acompañar con información clara, sensibilidad y respeto.
Más que un trámite administrativo, esta inscripción debiera entenderse como un acto de reconocimiento ético y humano. Hoy es posible realizarla de manera inmediata, pero resulta especialmente relevante visibilizar que también las madres y familias que vivieron estas pérdidas antes de la puesta en marcha de la ley pueden acercarse al Registro Civil y efectuar la inscripción de forma retroactiva, como yo misma lo he hecho. Que esta posibilidad sea conocida y efectivamente garantizada es parte esencial de la reparación que esta ley promete.
Camila San Martin
Profesora de Física / Docente IB / Madre de una hija no nacida