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Liderazgo: Estado vs Empresa

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Patricio Yuras Maltés
Por : Patricio Yuras Maltés Director carrera de Administración de Empresas, U. Central
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Señor director:

El liderazgo político y el liderazgo empresarial comparten un núcleo común: ambos consisten en influir, movilizar y sostener legitimidad en contextos de incertidumbre. En política, el liderazgo se mide por su capacidad para construir un sentido colectivo, articular intereses y generar adhesión simbólica; en la empresa, por orientar resultados, conducir capacidades y asegurar el cumplimiento de las metas (Northouse, 2022).

La coincidencia principal es que ambos operan sobre relaciones de poder. El liderazgo, sea en el Estado o en la empresa, define prioridades, distribuye recursos y regula quién decide y quién obedece (Pfeffer, 2010). En ambas instancias, cuando el poder se ejerce sin ética ni límites,
emerge el autoritarismo y se deteriora la confianza, afectando la cohesión y el desempeño.

La diferencia clave está en el tipo de mandato y la rendición de cuentas. En política, el liderazgo está condicionado por la deliberación pública, la competencia electoral y la presión de múltiples actores; en la empresa, por objetivos estratégicos, gobierno corporativo y desempeño medible
(Bass & Riggio, 2006). Mientras la política busca gobernabilidad y representación, la empresa busca sostenibilidad y productividad.

En síntesis, política y empresa coinciden en el arte de influir, pero difieren en su lógica de validación: votos versus resultados. El desafío teórico es común: liderar sin caer en la manipulación, construyendo la autoridad basada en un propósito, coherencia y responsabilidad.

Patricio Yuras Maltés
Director carrera de Administración de Empresas, U. Central

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