Mártires olvidados, cuando el sobreviviente queda en el abandono
Señor Director:
En Chile se habla con frecuencia de los mártires caídos en actos de servicio. Sin embargo, poco se dice de quienes sobreviven a esos mismos hechos y luego quedan abandonados por las instituciones que debían protegerlos.
En 2014, siendo funcionario de Carabineros, fui víctima de un atentado armado mientras cumplía funciones en la zona de Tirúa. Un proyectil atravesó mi espalda, perforó un pulmón y fracturó una vértebra, dejándome con secuelas permanentes y dolor neuropático crónico. Desde entonces dependo de tratamientos complejos, medicamentos opioides y un neuroestimulador medular para sobrellevar una condición altamente incapacitante.
Pese a que las lesiones fueron reconocidas institucionalmente como ocurridas en acto de servicio, el caso penal fue archivado y la responsabilidad de los autores quedó en la impunidad. Posteriormente, decisiones administrativas me dejaron sin previsión, sin ingresos y con tratamientos pendientes, situándome en una grave situación de indefensión.
Todo ello ocurre bajo el amparo del propio aparato estatal, cuya inacción e institucionalidad han terminado consolidando una injusticia profunda.
Surge entonces una pregunta inevitable: ¿vale más, para nuestra memoria pública, el mártir que muere trágicamente que aquel que sobrevive y debe enfrentar el abandono?
Mientras estas situaciones no se reconozcan ni se corrijan, seguiremos hablando de seguridad, justicia y derechos humanos de manera incompleta.
Atentamente,
Javier Esteban López Manríquez
Subteniente (R) de Carabineros
Javier Esteban López Manríquez
Subteniente (R) de Carabineros