¿Control policial o encerrona?
Señor Director:
El pasado viernes se informó la trágica muerte de un joven de 26 años en San Bernardo, víctima de un disparo efectuado por Carabineros. Mientras la versión oficial señala que el hecho ocurrió tras un supuesto intento de huir de un control de tránsito, testigos afirman que los funcionarios vestían de civil y carecían de distintivos o vehículos institucionales. Estas circunstancias llenan de dudas el procedimiento de Carabineros, el cual ya está siendo investigado por la PDI.
A nivel comparado, la experiencia internacional es clara en este tipo de procedimientos. En numerosos países e instituciones policiales altamente profesionalizadas, los controles de tránsito rutinarios por parte de policías de civil (o encubiertos) derechamente no están permitidos. La razón es de simple sentido común: evitar que los ciudadanos confundan la legítima acción policial con un delito, protegiendo así la vida del conductor, de los transeúntes y la del propio funcionario ante posibles reacciones de pánico.
En nuestro país, donde el temor a las “encerronas” nocturnas es una constante en las calles de Santiago, resulta incomprensible exigir a un conductor que asuma que un grupo de personas de civil y en la oscuridad representa a la autoridad. El instinto de supervivencia ante lo que parece ser un asalto inminente no puede terminar con una tragedia de esta magnitud.
Adicionalmente, también se plantean serias dudas sobre el uso de la fuerza: ¿Es motivo suficiente un intento de huida para accionar armamento letal contra un vehículo en movimiento?
Es imperativo que este hecho no sólo se investigue en la justicia, sino que obligue a una revisión urgente y transparente de los protocolos de fiscalización de nuestras policías.
Gustavo Brito Díaz
Administrador Público y Mg. (C) en Criminología y Gestión de la Seguridad Ciudadana