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¿Museos para todos? el desafío pendiente de los “no públicos”

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Por: Natalia Cândido


Señor director: 

A fines de febrero se publicó la nueva Política Nacional de Museos 2026–2031, un documento clave para orientar el desarrollo de los cerca de 477 museos que existen hoy en Chile. Entre sus ejes de desarrollo, destaca el énfasis en fortalecer la relación entre museos y comunidades, así como en mejorar los estudios sobre sus públicos.

Este foco es especialmente relevante en un contexto donde aún sabemos poco sobre quiénes visitan y quiénes no visitan nuestros museos. Un estudio reciente de la Subdirección Nacional de Museos en once instituciones del país muestra que el público predominante corresponde a jóvenes adultos entre 26 y 45 años, que cerca de la mitad tiene educación superior y que solo un 11% de los visitantes se identifica con pueblos originarios. Entender quiénes visitan nuestros museos es crucial si queremos diseñar exhibiciones que incluyan a todos los públicos, proponer programas educativos que respondan a los intereses de cada audiencia y realizar mediaciones culturales pertinentes.

Sin embargo, los datos en Chile (y en gran parte del mundo) no consideran un grupo muy relevante: los no públicos, es decir, quienes no visitan ni participan en iniciativas de los museos. La literatura internacional muestra que diversos grupos enfrentan barreras a la hora de visitar museos. Las más visibles son de accesibilidad (precio, ubicación, horarios y costos indirectos), pero siguen invisibilizadas tensiones personales y socio-culturales: visiones estereotipadas de los museos como espacios para élites, ausencia de sentido de pertenencia a estos espacios (“el museo no es para mí”), desconexión entre las temáticas de los museos y el territorio o los intereses de esas comunidades y falta de apoyos de accesibilidad física, sensorial y cognitiva en muchos museos.

En conjunto, la evidencia internacional sugiere que personas de grupos socioeconómicos más bajos, de grupos étnicos minoritarios, sin estudios superiores, personas con discapacidad y adultos mayores son menos propensos a visitar los museos. Por lo tanto, seguimos un patrón de desventaja social que no puede ser olvidado para fortalecer el vínculo entre museos y comunidades.

Aun cuando conocer los perfiles de los visitantes es extremadamente relevante, si queremos fomentar museos realmente para todos y todas, es igual de necesario comprender quiénes no los visitan y, sobre todo, por qué no lo hacen. Instamos al nuevo gobierno a que apoye la traducción de ese diagnóstico en compromisos concretos para los museos del país. Esta política debiera sumar compromisos relacionados a la comprensión de los no públicos en Chile y a la incorporación de indicadores de inclusión y equidad a sus estudios de público.

Natalia Cândido, profesora asistente de la Facultad de Educación UC.

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