Propiciando la segregación en la educación superior
A propósito del proyecto “Reconstrucción nacional” que busca, entre otras medidas, limitar la gratuidad universitaria a menores de 30 años, resulta imperativo señalar cómo esta política profundiza las brechas de desigualdad socioeconómica en el acceso a la educación superior.
Imponer un límite de edad a un beneficio social de esta magnitud ignora que en Chile, estudiar a tiempo es un privilegio. Para miles de personas, el desarrollo profesional se ve postergado por trayectorias educativas no lineales, marcadas por la falta de oportunidades y la urgencia del contexto: la necesidad de trabajar para sostener el hogar, la maternidad temprana, las labores de cuidado o la búsqueda de reconversión tras años de empleo precario.
Restringir la gratuidad según la edad es desconocer la realidad de los sectores populares chilenos, quienes históricamente han enfrentado las desigualdades estructurales de nuestro país. El ingreso tardío no responde a una falta de interés, sino a la ausencia de condiciones reales para estudiar antes. Poner un cronómetro a este derecho es, en la práctica, convertir la educación en un bien con fecha de vencimiento y profundizar la brecha que este beneficio precisamente buscaba aminorar.