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Sobre los embajadores de la República de Chile y el interés nacional Opinión Archivo

Sobre los embajadores de la República de Chile y el interés nacional

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Richard Kouyoumdjian Inglis
Por : Richard Kouyoumdjian Inglis Experto en Defensa y Seguridad Nacional. Concejal por Las Condes
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Es hora de que la institucionalidad funcione y la Cancillería actúe de acuerdo con sus procedimientos y regulaciones. Por de pronto, Rapa Nui y sus casi 10 mil habitantes son chilenos al igual que los otros 20 millones que deberíamos ser en el 2025.


Agradezco al exembajador Namuncura su columna de opinión en este medio. El exembajador coloca el énfasis de su columna en el tema de la autodeterminación, un tema que es buscado por varios, pero que –recuerdo– quedó rechazado cuando no se aprobó el proyecto constitucional de la Convención Constitucional en septiembre del 2022, estando más que nunca, para todos los efectos, vigente la Constitución de Lagos.

Un 62% de los votantes rechazó una propuesta que hacía hincapié, entre otras cosas, en la plurinacionalidad, así como en los privilegios económicos y sociales para algunos chilenos. Uno hubiera esperado que esto fuera cosa zanjada, pero se entiende que la autodeterminación de los pueblos pueda ser una idea que siga entusiasmando a muchos, pero hay quienes –a pesar de que les guste el concepto– lo tienen que dejar en su ámbito privado, más aún cuando son funcionarios del Gobierno, de la Cancillería, o son embajadores o diplomáticos que nos representan a todos los chilenos.

Por muchos, era conocida la posición de la embajadora Pakarati en lo que se refiere a la autodeterminación de Rapa Nui. Se trata de una chilena nacida en Santiago, de padre de origen pascuense y madre de apellido español (Novoa), con 28 años en el servicio diplomático. Es una embajadora de carrera, educada en la Academia Diplomática de Chile Andrés Bello, una persona que se supone no debería haber cometido errores más bien propios de los embajadores que no son de carrera.

Los embajadores y diplomáticos, para bien o para mal, no se pueden dar gustos o salidas de libreto cuando representan al Estado de Chile y a todos los chilenos. Para asegurarse de que lo anterior se cumpla, la Cancillería les establece claros protocolos cuando salen en la prensa o de los temas de los que pueden hablar. Un funcionario del Gobierno lo es las 24 horas del día, los 365 días del año. No se puede dar lujos en la prensa y redes sociales propios de privados.

Se esperaría que un embajador o embajadora, más aún de carrera, tuviera claros los principios y prioridades de la política exterior de Chile, incluyendo la soberanía e integridad territorial, como también lo indicado en la Constitución de la República en lo que se refiere a la condición unitaria de Chile, y las condiciones de nacionalidad y ciudadanía que nos aplican a todos.

Es evidente que el Estado de Chile tiene deudas pendientes con sus territorios insulares en el Pacífico Sur, algo que está más que claro en el caso de Isla de Pascua o Rapa Nui. La inversión realizada es insuficiente y claramente se puede hacer mucho más en términos de infraestructura portuaria y aeroportuaria, seguridad, defensa, educación y salud.

Puede que la embajadora Pakarati haya pensado que la autodeterminación fuera a mejorar esos aspectos, pero claramente es no entender cómo funcionan las cosas en este mundo, un mundo en que las autodeterminaciones más bien juegan en contra y no a favor. Sí, hay que exigirle al Estado de Chile, pero no con una permanente amenaza secesionista e independista. La integración de Rapa Nui a Chile es cosa resuelta desde 1888.

En resumen, no se entiende la imprudente acción de la embajadora Pakarati de Chile. Quizás ella tenga otros planes para su futuro fuera del ámbito del servicio publico y la Cancillería, los cuales –de ser así– no fueron muy bien planificados y ejecutados. Es hora de que la institucionalidad funcione y la Cancillería actúe de acuerdo con sus procedimientos y regulaciones. Por de pronto, Rapa Nui y sus casi 10 mil habitantes son chilenos al igual que los otros 20 millones que deberíamos ser en el 2025.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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