Opinión
Archivo
Pobreza severa: una realidad que no admite atajos
Si Chile quiere seguir avanzando en la superación de la pobreza, debe poner el centro ahí, en quienes viven con lo mínimo, en quienes han quedado sistemáticamente fuera: son 1.193.010 personas, según las cifras entregadas recién.
La encuesta Casen 2024 introdujo un concepto clave para entender la pobreza en Chile hoy: la pobreza severa. No es solo una nueva categoría estadística. Es una manera más honesta de nombrar una realidad que miles de personas viven a diario y que durante años quedó diluida en los promedios.
Más de 1.1 millón de personas en Chile vive en pobreza severa. Son personas que no logran cubrir sus necesidades básicas con sus ingresos y que, además, enfrentan múltiples carencias en dimensiones esenciales para una vida digna: vivienda precaria, problemas de salud sin atención oportuna, trayectorias educativas interrumpidas, trabajos inestables, falta de redes y una sobrecarga de cuidados que agota a familias completas.
Esta pobreza no es transitoria. Es una pobreza que se instala, que se acumula y que termina marcando toda una vida.
Es la que vemos en las personas que viven en situación de calle, donde la exclusión se vuelve extrema y persistente. Es la que atraviesa a niños y niñas que crecen sin condiciones mínimas para desarrollarse, arrastrando desventajas desde la primera infancia. Es la que enfrentan muchas personas mayores que envejecen solas, con pensiones insuficientes y sin redes de apoyo. Y es la que viven miles de hogares donde el cuidado de personas dependientes recae en mujeres agotadas, sin apoyos ni reconocimiento.
La Casen permite, por fin, identificar con mayor claridad a este grupo y entender que la pobreza severa no se resuelve con una sola intervención ni desde una sola política pública. Requiere respuestas integrales, coordinadas y sostenidas en el tiempo, capaces de actuar simultáneamente en vivienda, salud, educación, cuidados, trabajo y comunidad. Requiere acompañamiento, no soluciones fragmentadas.
Desde el Hogar de Cristo impulsamos esta mirada porque es la realidad que conocemos desde hace 80 años. Trabajamos con quienes viven la pobreza más dura, la que no aparece y desaparece, la que se vive todos los días. Por eso creemos que la incorporación de la pobreza severa en la medición oficial es una oportunidad histórica: permite focalizar mejor, priorizar con mayor justicia y orientar los esfuerzos del Estado y de la sociedad civil hacia quienes más lo necesitan.
Si Chile quiere seguir avanzando en la superación de la pobreza, debe poner el centro ahí, en quienes viven con lo mínimo, en quienes han quedado sistemáticamente fuera: son 1.193.010 personas, según las cifras entregadas recién. Conocerlos y saber cómo viven la pobreza severa nos da una brújula más precisa. El desafío ahora es actuar con decisión, coherencia y humanidad.
- El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
Inscríbete en el Newsletter +Política de El Mostrador, súmate a nuestra comunidad para informado/a con noticias precisas, seguimiento detallado de políticas públicas y entrevistas con personajes que influyen.