Opinión
Decepciones de verano para Boric y Kast
No cabe duda de que enero de 2026 será recordado por su intensidad política. En primer lugar, por una especie de definición del futuro gabinete “en directo”, en que nos hemos enterado en tiempo real de quiénes serán sus colaboradores más cercanos.
Por cierto, los veranos políticos ya no son como antes. Atrás quedaron esos reportajes con sabor a nada en que nuestros políticos eran entrevistados -en short, por cierto- en lagos y playas para mostrarnos sus casas y contarnos qué leían, o que cocinaban durante su largo periodo de descanso. Incluso, en aquellos periodos de transición entre el cambio de un gobierno a otro, en que salvo por el anuncio del futuro gabinete, durante gran parte de los dos meses, no pasaba nada.
Cómo olvidar las extensas notas de prensa en que la ciudadanía disfrutaba de los partidos de fútbol y los asados que Sebastián Piñera hacía en Futrono, a los que eran invitados una veintena de honorables. Eran otros tiempos.
No cabe duda de que enero de 2026 será recordado por su intensidad política. En primer lugar, por una especie de definición del futuro gabinete “en directo”, en que nos hemos enterado en tiempo real de quiénes serán sus colaboradores más cercanos. Con esto, se ha roto esa vieja ley que decía “el que se mueve no sale en la foto”, que significaba que aquellos nombres que sonaban mucho solían quedar fuera. Es más, la conformación del gabinete era manejado con sigilo y misterio -los presidentes se encerraban en lagos o playas con las carpetas enviadas por los partidos- hasta su anuncio oficial.
Claro está que esto ha obedecido a un diseño del equipo de Kast, cuyo objetivo fue comunicarle a la ciudadanía que está gobernando -en paralelo a Boric- desde el 15 de diciembre, tres meses antes de asumir oficialmente. Una apuesta que rindió frutos las primeras semanas, pero que dejó en evidencia los riesgos que conllevaba, primero con el anuncio del presidente de Perú, que no consideraría el corredor humanitario propuesto por el chileno en su fugaz visita a ese país, y luego con el rotundo “no” de Johannes Kaiser a sumarse al futuro gobierno, junto a su partido, el libertario.
El primer portazo, de José Jerí, le indicó al presidente electo que la solución a la migración ilegal es muchísimo más compleja de lo que prometió en campaña, y el segundo, el de Kaiser, es una advertencia de lo difícil que será gobernar con “las derechas”. Y por cierto, el libertario aprovechó de notificarlo de que su agenda estos cuatro años tendrá en el horizonte la próxima elección presidencial, algo que el mismo Kast le hizo a Piñera antes. Son las vueltas de la vida.
Pero además del quiebre con Kaiser, el estilo público de construir el gabinete le trajo un segundo golpe al presidente electo. Por varias semanas, la posible designación de Rodolfo Carter en Seguridad ha sido una verdadera teleserie, pese a que en los últimos días esta opción se estaría diluyendo. Trascendidos acerca de las condiciones que habría puesto, críticas cruzadas por el hecho de que no asumiría el cargo de senador para el que fue electo y especulaciones acerca de quienes se verían beneficiados por el cupo que dejaría, han convertido el caso en tema de matinales. Esto deja en evidencia que el estilo comunicacional que habría diseñado Cristian Valenzuela para su mandato -ese de la “campaña permanente”- tiene más ventajas teóricas que de realidad política.
A lo anterior, se suma la molestia desatada -sin disimulo- en la derecha más dura por el exceso de peso que podría tomar en el futuro gobierno Chile Vamos, en desmedro de los propios Republicanos. La gota que habría rebasado el vaso es la posible designación de Ximena Rincón en la cartera de Energía. Más que mal, la exministra de Bachelet lidera un partido que está en proceso de disolución. Por cierto, las críticas por la llegada al gabinete de la hoy senadora se han extendido al mundo de la centroizquierda, especialmente en la DC -fue electa por ese partido, pero después abandonó la falange para migrar a la derecha- dónde se cuestiona la falta de coherencia y el oportunismo de Rincón.
Por el lado del oficialismo las cosas se complicaron a pocas semanas de terminar el gobierno. Pese a los esfuerzos del presidente Boric por aumentar el volumen de su gestión -opacada por Kast las primeras semanas después de ser electo- y comenzar a instalar un relato con los logros del Ejecutivo (“los 1.000 avances”), el fallo del caso Gatica dejó al descubierto las diferencias entre el socialismo democrático+la DC y la dupla Frente Amplio/PC, provocándose un quiebre que la lista única en las parlamentarias logró ocultar por varios meses. Las recriminaciones cruzadas y la acusación de falta de lealtad declarada por dirigentes del PS y PPD llegaron incluso hasta la amenaza de abandonar el gobierno, algo totalmente irrelevante, considerando lo poco que queda para el 11 de marzo, pero muy importante, pensando en la proyección de lo que será la futura oposición
Creo que la ley Nain-Retamal no sólo dejó en evidencia que tendremos dos oposiciones partir de marzo, sino que se convirtió en el primer amago de reflexionar acerca de las causas de la derrota electoral de 2025 y la responsabilidad de cada uno de estos dos bloques en ella, porque la verdad es que el oficialismo aún parece no recuperarse de haber entregado el gobierno a José Antonio Kast, extendiendo su propia “travesía del desierto” -como la bautizó hace unas décadas Allamand- a sólo siete semanas de que asuma el próximo gobierno.
Y si en el bloque oficialista las rencillas y pasadas de cuenta se tomaron la agenda del verano, el Partido Comunista parece estar experimentando los primeros síntomas de los que podría ser un cisma importante. A los torpedos recibidos por Jeannette Jara durante la campaña por dirigentes del propio PC, se sumó ahora el fuego cruzado entre la vieja guardia y la armada liderada por los jóvenes como Vallejo, Cariola y otros por temas cruciales como la labor de apoyo al gobierno de Boric o la visión de Cuba y Venezuela. Sin embargo, el anunció que hizo la excandidata presidencial de que estaría evaluando abandonar la tienda, solo vino a confirmar la crisis que parece venir en el PC.
Bueno, los veranos políticos ya no son todo lo aburrido que eran antes.
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