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El costo laboral de la negociación multinivel Opinión Imagen de contexto (archivo)

El costo laboral de la negociación multinivel

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Pedro Matamala
Por : Pedro Matamala Abogado laboral
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Sin gradualidad ni mecanismos de adaptación, la reforma corre el riesgo de debilitar aquello que busca proteger. Una legislación laboral sostenible debe equilibrar derechos y realidad económica, poniendo al empleo en el centro de la discusión.


El proyecto de negociación colectiva multinivel ingresado al Congreso propone un cambio profundo al sistema laboral chileno, incorporando negociaciones obligatorias a nivel sectorial, intermedio y de empresa. Aunque el objetivo es fortalecer la negociación colectiva, el debate ha omitido una pregunta clave: ¿Cuál será el impacto real de esta reforma en el empleo, especialmente en un contexto de bajo crecimiento y alta informalidad?

Uno de los riesgos menos abordados del proyecto es su impacto en las regiones. La rigidez salarial fijada a nivel nacional puede profundizar las brechas regionales existentes, en un país con diferencias significativas de productividad entre Santiago y otras zonas.

Las condiciones laborales de sectores altamente productivos, como la minería, no son comparables con las de actividades como la agricultura o el comercio minorista. Una negociación centralizada puede pasar por alto estas diferencias y terminar imponiendo estándares similares para toda la economía, algo que puede resultar inviable para sectores completos o regiones con menor desarrollo.

A lo anterior se suma uno de los aspectos más delicados de la iniciativa: el establecimiento del derecho a huelga universal, que permite declararla sin estar en un proceso de negociación colectiva. Esta ampliación, sin resguardos claros, introduce mayor incertidumbre operativa, con efectos especialmente sensibles para empresas pequeñas y sectores vulnerables.

Fortalecer la negociación colectiva es un objetivo legítimo, pero no puede hacerse al margen del empleo. Sin gradualidad ni mecanismos de adaptación, la reforma corre el riesgo de debilitar aquello que busca proteger. Una legislación laboral sostenible debe equilibrar derechos y realidad económica, poniendo al empleo en el centro de la discusión.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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