Opinión
Jouannet y Marco Rubio: los riesgos que vienen para Kast
¿Podría el Chile de Kast, hacer un giro y privilegiar a EE.UU. en desmedro de China? A lo mejor sí. Pero al igual que en el tema de seguridad, ese sería un proceso largo, que provocaría un daño tremendo e inmediato a nuestra industria del cobre y la agropecuaria.
Como ha sido la tónica de todo el largo verano de la transición 2026, José Antonio Kast terminó sus vacaciones en Puerto Varas emprendiendo una agenda intensa y mediática. De seguro, quedará en los anales de nuestra política, este período de cambio de mando, caracterizado por un presidente electo que optó por dar la señal de estar gobernando anticipadamente y tratar de opacar al mandatario saliente.
Fin del fair play respetado por todos los presidentes previos, desde 1990 a la fecha. Cosas de la política chilena.
José Antonio Kast y varios de los ministros del futuro gabinete, han desplegado una agenda con todo, volviendo a potenciar y extender el concepto de “gobierno de emergencia” -que tan buenos frutos le dio en la campaña-.
Para el futuro mandatario, Chile vive una emergencia total, en todos sus ámbitos de acción (solo ha faltado incluir el deporte competitivo, con lo que yo estaría totalmente de acuerdo). Es como si viniéramos saliendo de una mega tragedia de la naturaleza. A tanto llegó el uso -o abuso- del concepto, que en Puerto Varas, Kast llegó a afirmar que la región de Los Lagos vivía una “emergencia de conectividad”, ante la mirada algo atónita de autoridades afines al republicano y la prensa de la zona. Los slogans y el marketing político es bueno, pero no hay que abusar.
Por supuesto, el gobierno saliente se ha encargado de rebatir el diagnóstico catastrófico del futuro gobernante. Sin embargo, han contribuido bastante a darle argumentos a la hoy oposición, con un cierre bastante mediocre. A las cifras del déficit estructural -del 3.5%-, se sumaron las polémicas por los bonos de gestión y la poco afortunada visita del Presidente a Rapa Niu. La gente argumentó que el Jefe de Estado llegaba tarde, a pocas semanas de abandonar La Moneda, luego de cuatro años de ausencia.
Pero la semana de retorno de José Antonio Kast, más allá de la controversia con La Moneda por el “gobierno de emergencia”, partió con la ratificación de quien será uno de los subsecretarios más importante de su administración, Andrés Jouannet, y terminó con el episodio de la cancelación de visas -en un hecho inédito- por parte de EEUU al ministro mejor evaluado del gabinete de Boric. Los dos hechos, serán gravitantes para el futuro gobierno, desde el mismo 11 de marzo y ambos representan riesgos significativos para el éxito de José Antonio Kast.
En el caso del presidente de Amarillos -partido en disolución-, su cargo, el de subsecretario de Seguridad, será no sólo uno de los más expuestos, sino de uno de los de mayor exigencia por parte de la ciudadanía. El diagnóstico sin matices de la próxima administración constituye un riesgo en sí, ya que por más esfuerzos que ponga la futura ministra Steiner, el control de la delincuencia será un proceso largo y complejo. Y Chile no es El Salvador con su Cecot. De hecho, en la campaña, Kast abusó de los ejemplos cotidianos y sus soluciones inmediatas. Tal como ha quedado demostrado en otros momentos de la historia, cuando se exagera de los slogans, las expectativas suben y la frustración es enorme. La magia no existe en política, por más que antes nos hayan convencido de que se le acabaría la fiesta a los delincuentes o terminaría la puerta giratoria.
Y si el Gobierno ya la tenía difícil en materia de seguridad, la situación personal de Jouannet, le agregará un factor adicional. Desde que La Tercera lanzara la noticia de las sociedades del hoy diputado por La Araucanía -solo obtuvo 2.95% de los votos en noviembre por lo que no se pudo reelegir-, las peticiones de aclaración, críticas y dudas que circularon (principalmente de su propio sector) sembraron un manto de duda de la conveniencia de que asumiera en el cargo, debido al riesgo que significa para el Gobierno entrante que el encargado de la seguridad pública esté vinculado a los chinos y el negocio ilegal de las tragamonedas.
Más allá de que las investigaciones sigan su curso -por ahora su socio Bo “Emilio” Yang está imputado- y pudieran en algún momento significar que Jouannet tenga que declarar en la justicia -lo que sería escandaloso- el solo hecho que quien sustenta un cargo de tanta visibilidad tenga estos vínculos es un riesgo letal para Kast.
Sin embargo, el Presidente electo -luego de un largo silencio de la OPE- no sólo lo ratificó, sino que intentó argumentar que existían intereses políticos detrás de dar a conocer el caso, “situación que ya conocíamos”. Por cierto, la información se conoció a través de un medio de comunicación, que por lo demás tiene una orientación que no es precisamente de izquierda. Por lo visto, Kast no quiso echar pie atrás, que era lo más razonable, y prefirió correr el riesgo.
Y para rematar la semana, el viernes el Departamento de Estado de EE.UU. emitió una declaración firmada por el propio Secretario, Marco Rubio, señalando que se le quitarían las visas a ese país a tres funcionarios del Gobierno del Presidente Boric, sin decir quienes era. Algunos de los afectados lo aclararon después y se trata del ministro de Transportes y Telecomunicaciones, el subsecretario de la cartera y su jefe de gabinete. Los tres están acusados de “comprometer la seguridad de la región”. La nota, además incluyó un juicio político directo, poco diplomático y cortés hacia el Gobierno de Boric. ¿La razón? Chile estaba analizando un proyecto de cableo subterráneo entre Valparaíso y Hong Kong, similar al ya aprobado entre la ciudad puerto y Sidney, liderado por el gobierno chileno y Google.
No cabe duda que esta intervención de Marco Rubio -que estará en el cambio de mando el 11 de marzo- es una injerencia directa en los intereses y relaciones comerciales que nuestro país tiene con otras naciones -apoyados en tratados comerciales bilaterales-, por lo que la medida tomada es abusiva. De no ser por la forma que EE.UU. está llevando las relaciones internacionales, la declaración del Departamento de Estado -en otro contexto- habría despertado una reacción transversal de rechazo en Chile, partiendo por el mundo empresarial. Supongo que la proximidad del cambio de mando y las vacaciones pueden haber influido en el silencio empresarial y político de este verdadero intervencionismo del país del norte.
Sin embargo, la revocación de visas de tres altos funcionarios de Gobierno -insisto, incluido el secretario de Estado mejor evaluado de todos- en un mundo de señales, dónde EEUU es experto, no parecieron ser emitidas para Gabriel Boric a solo unos días de terminar su mandato. La nota de Marco Rubio no es más que una advertencia para José Antonio Kast y el próximo Gobierno. “O te alineas con China o con nosotros”. Sin matices, sin intermedios, como se lo han hecho saber a Milei y otros gobernantes de derecha. Hoy China es el principal socio comercial de Chile por lejos (en 2025 las exportaciones de cobre, fruta, vino, salmones, entre otros, alcanzó el récord de US$ 107.000 millones).
¿Podría el Chile de Kast, hacer un giro y privilegiar a EE.UU. en desmedro de China? A lo mejor sí. Pero al igual que en el tema de seguridad, ese sería un proceso largo, que provocaría un daño tremendo e inmediato a nuestra industria del cobre y la agropecuaria. Y por supuesto al consumidor chileno que hoy goza de miles de productos importados desde China a bajos precios, incluyendo la clase media, que en 2025 se compró un auto de ese país asiático, capturando casi el 50% del mercado automotriz.
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