Opinión
Universidades bajo presión: estrategias para un sistema en transformación
¿Qué acciones pueden adoptar las universidades para hacer frente al actual escenario competitivo?
Es conocido que las universidades están sometidas a altos niveles de regulación y a desequilibrios financieros derivados tanto de las condiciones económicas del país como de las restricciones presupuestarias asociadas a la política de gratuidad.
Esta situación se ve acentuada por el actual escenario de las finanzas públicas. En materia de educación superior, el proyecto del gobierno para la reconstrucción fiscal propone limitar la gratuidad universitaria a personas hasta los 30 años, frenar su extensión hacia otros deciles, establecer una moratoria para el ingreso de nuevas universidades al sistema y fortalecer los mecanismos de cobro del Crédito con Aval del Estado (CAE).
Como resultado, las universidades del sistema de educación superior chileno, y en especial aquellas que sus ingresos dependen fuertemente de la gratuidad, tienen el desafío de encontrar nuevas formas de diversificar sus ingresos, y con esto dar continuidad a sus proyectos educativos, al mismo tiempo que contribuyen con la formación de capital humano avanzado, con la generación y transmisión del conocimiento, con el vínculo que establecen con el sector productivo y sus comunidades, y con la identificación y propuesta de soluciones a problemas sociales que limitan el desarrollo económico.
Por lo tanto, cabe preguntarse: ¿qué acciones pueden adoptar las universidades para hacer frente al actual escenario competitivo? Sea que las universidades dependan o no de la gratuidad, una forma que tienen de potenciar sus proyectos educativos, y que está en línea con la mayor orientación a corto plazo que experimentan las personas, es ofrecer programas Técnicos de Nivel Superior (TNS) que se articulen con programas de pregrado conducentes a licenciaturas o títulos profesionales. La creación de este tipo de programas, que se pueden alojar en las Facultades o Escuelas existentes, o depender de una nueva Unidad Académica (como la creación de un Centro de Formación Técnica o de un Instituto Profesional), tienen la posibilidad de impartirse en modalidad presencial (donde cubre la gratuidad) o en formatos online o híbridos, que se ajustan a personas que por razones laborales o personales no lo pueden hacer bajo el formato de presencialidad. Además, en la propuesta de proyecto del gobierno el límite de edad no se aplica en la educación TNS, por cuanto se entiende que son personas que por sus historias de vida en su momento no tuvieron la oportunidad de cursar estudios superiores.
En esta misma línea, en lo que respecta a la orientación de corto plazo que se observa en el país, las universidades tienen el desafío de acortar la duración de sus programas de pregrado, y que los mayores niveles de especialización sean parte de una formación de por vida que se refleje, dependiendo de las condiciones del mercado laboral, en la necesidad de realizar cursos de capacitación, certificaciones, diplomados o programas de postgrado. También se puede visualizar en carreras profesionales que consideran como vía de titulación la obtención de programas de magíster, o en instituciones que convalidan los aprendizajes previos (en estudiantes con experiencia laboral).
Asimismo, y considerando que como país tenemos menores niveles de evitación de la incertidumbre, existe el espacio para que las universidades ofrezcan programas de pregrado que son innovadores (por ejemplo, ciencias de datos e inteligencia artificial, ingeniería en energías renovables y transición energética, ingeniería en ciberseguridad e ingeniería en economía circular y sostenibilidad), o programas de doble titulación que tienen años de experiencia en Estados Unidos y Europa y que surgieron como respuesta a los nuevos requerimientos de los sectores productivos (por ejemplo, ingeniería civil industrial con ingeniería civil en informática, ingeniería comercial con derecho, pedagogía básica con pedagogía en inglés y medicina con ingeniería biomédica).
Otra opción que tienen las universidades es potenciar o crear programas conocidos como advance o de prosecución de estudios, en los cuales personas con estudios TNS o profesionales (o licenciaturas previas) tienen la posibilidad, en un plazo que va generalmente de dos a tres años, de obtener una segunda titulación. A través de estos programas, que se ofrecen en modalidad presencial, online o semipresencial, las universidades no dependen de la gratuidad, y la capacidad de atraer estudiantes está vinculada a sus propuestas de valor, que se manifiesta en el capital reputacional, oferta académica, años de acreditación institucional o de los programas, modelos educativos, calidad de los profesores y oportunidades de crecimiento profesional.
Pero también se presentan oportunidades a nivel de postgrado, en lo que es formación de magíster y doctorado. En la actualidad ANID ofrece becas para cursar estudios de postgrado en el extranjero y en el país, donde una parte importante de quienes postulan se orientan a instituciones educativas de Estados Unidos y Europa. La posibilidad de estudiar en el extranjero tiene como potencial una experiencia de vida, acceso a una educación de mayor calidad y en algunos casos a fortalecer un segundo idioma. A pesar de esto, las universidades que operan en Chile tienen el reto de hacer más atractivos sus programas de postgrado, para que independiente de la forma de financiación, sean preferidos porque se adaptan a las tendencias de los entornos empresariales y ecosistemas científicos, presentan altos estándares de calidad, y se realizan en cooperación (o incluso en formato de doble titulación) con instituciones extranjeras de alto nivel reputacional.
En un contexto de restricciones fiscales, cambios regulatorios y transformaciones del mercado laboral, la sostenibilidad de las universidades dependerá cada vez más de su capacidad para innovar en sus modelos formativos, diversificar sus fuentes de ingresos, establecer mecanismos de cumplimiento de objetivos y fortalecer su conexión con las demandas de la sociedad y del sector productivo.
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