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Educación técnico profesional: una decisión temprana que define oportunidades Opinión

Educación técnico profesional: una decisión temprana que define oportunidades

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El modelo de formación técnico profesional incorpora, además, elementos que suelen estar menos presentes en la educación científico humanista.


Cada año, miles de estudiantes optan por la educación media técnico profesional buscando herramientas para el trabajo y movilidad social. Sin embargo, las trayectorias posteriores muestran una realidad más compleja: mientras algunos continúan estudios superiores, otros ven limitadas sus oportunidades por brechas académicas que el sistema aún no logra cerrar.

Con el inicio del año escolar 2026, cerca de 300 mil estudiantes ingresaron a la educación media en Chile, y entre un 30% y un 35% de ellos lo hizo en la educación media técnico profesional (EMTP). Esta modalidad entrega una certificación técnica de nivel medio que prepara a los estudiantes, en alguna de sus 35 especialidades, tanto para incorporarse al mundo del trabajo como para continuar estudios en la educación superior.

La decisión de optar por la EMTP ocurre tempranamente, al finalizar la educación básica, y muchas veces está influida por factores que van más allá de una vocación definida. En muchos casos pesa la tradición familiar, las condiciones económicas del hogar o las alternativas educativas disponibles.

Las trayectorias posteriores muestran caminos diversos. Dos años después del egreso, el 22% de los estudiantes provenientes de la EMTP accede a la universidad y un 40% continúa estudios en programas técnicos de nivel superior. Para el 38% restante, la educación media técnico profesional constituye una formación terminal.

Entre los estudiantes con mejor desempeño académico, las oportunidades cambian de manera significativa. En el 25% de mayor rendimiento, el acceso a la universidad aumenta del 22% al 47%, mientras que solo el 16% no continúa estudios superiores. Aun así, las diferencias con la modalidad científico humanista siguen siendo amplias: en esa trayectoria, un 64% accede a la universidad y un 87% continúa estudios en educación superior.

El origen socioeconómico de los hogares y el tipo de establecimiento escolar también influyen en estas trayectorias. Para los estudiantes pertenecientes al 25% más vulnerable, las probabilidades de acceder a la educación superior se reducen casi a la mitad en comparación con aquellos provenientes de hogares menos vulnerables. En estos casos, la EMTP cumple efectivamente su propósito de facilitar una inserción temprana al mundo laboral. 

A pesar de estas cifras, quienes optan por la EMTP valoran la posibilidad de adquirir herramientas concretas para el trabajo desde edades tempranas. Para quienes logran acceder a la universidad, especialmente en instituciones altamente selectivas, el proceso suele vivirse como un logro personal significativo, muchas veces impulsado por el apoyo de un profesor u orientador que amplía sus expectativas académicas.

El modelo de formación técnico profesional incorpora, además, elementos que suelen estar menos presentes en la educación científico humanista. Entre ellos destacan el desarrollo de competencias transversales como el trabajo en equipo, la comunicación, el cumplimiento de estándares de calidad y el seguimiento de normas técnicas. Asimismo, el aprendizaje práctico basado en proyectos constituye una característica central de la EMTP y ha demostrado ser una herramienta pedagógica efectiva en distintos niveles del sistema educativo.

Precisamente por ese valor formativo, el desafío no está en la existencia de la educación técnico profesional, sino en las oportunidades que el sistema abre después de ella. La EMTP entrega a miles de jóvenes un capital formativo valioso que combina habilidades prácticas y competencias transversales. Cerrar las brechas académicas y ampliar las oportunidades de continuidad educativa permitiría que ese potencial se traduzca en trayectorias más diversas.

Porque una decisión tomada a los 14 o 15 años no debería definir los límites del futuro de un joven, sino abrirle más caminos para construirlo.

 

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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