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Rol de Longueira en entrega de pendrive complica libreto gobiernista

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Marcela Jiménez
Por : Marcela Jiménez Periodista de El Mostrador
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En Palacio no había caras de triunfo y se comentaba que las responsabilidades de la mala idea de involucrar al gobierno en la jugada contra la ex mandataria, venían de la Segegob, crítica que incluso se escucha en privado en la Alianza, ya que ahora no saben cómo salir del “entuerto” en que se involucraron, por no escuchar a las voces que pedían mesura.   


Erráticos. Así podrían resumirse los criterios con los cuales desde el 21 de mayo La Moneda ha manejado y participado de la arremetida oficialista contra la ex Presidenta, Michelle Bachelet, por las decisiones que tomó la madrugada del 27/F, ya que en el camino ha dejado impresas sus huellas. Con la oposición en llamas denunciando una operación política digitada desde el Ejecutivo —como reacción al 51% de apoyo que la ex mandataria obtuvo en la última encuesta CEP— y detractores dentro del propio Palacio por las evidentes desprolijidades, el gobierno ahora trata de bajar el perfil y desentenderse del papel que ha jugado estos días.

“Le digo a los amigos de la Concertación de que aquí no hay ningún tipo de operación, que no se imaginen ese tipo de situaciones, porque no son reales y ellos no debieran tener ningún temor o riesgo de que se pueda conocer la verdad acerca de lo que ocurrió el 27/F”, aseguró ayer en la tarde el vocero de Gobierno, Andrés Chadwick, después de dos días de hermético silencio.

A partir del día martes se insistía en los patios de La Moneda y desde la Alianza, que siempre el criterio y diseño oficial —como se había conversado en los comités políticos— era que el tema del 27/F y en particular los “golpes” a Bachelet, iban a quedar en manos exclusivamente de los parlamentarios de RN y la UDI, para evitar acusaciones de “operación política” y que la estrategia de querer rasguñar el liderazgo de la ex mandataria, no terminare salpicando al propio Presidente Sebastián Piñera.

Sin embargo, si esa era la línea hasta el 21 de mayo, todo cambió cuando al día siguiente el Presidente Piñera también arremetió contra su antecesora en la ronda de entrevistas que tradicionalmente otorga a los canales de televisión con motivo de la cuenta anual: «Durante esa madrugada, siento que hubo los elementos y la información necesaria para haber dado una orden de evacuación que habría salvado muchas vidas y que nunca se dio», dijo a TVN, mientras que a Canal 13, precisó que “un Presidente siempre debe asumir sus responsabilidades y nunca debe evadirlas, y eso es una buena regla de la democracia, que en nuestro país todos debiéramos cumplir».

[cita]Una vez conocido el video que no era concluyente, según reclamó la oposición, desde el gobierno se optó por asegurar que en La Moneda nadie estaba enterado, que se informaron el martes por los medios de prensa y que incluso, habría molestia de parte del Presidente Piñera con Longueira por el hecho.[/cita]

Cabe precisar como antecedente que en cada una de las entrevistas que dio el mandatario, grabadas consecutivamente una tras otra durante el martes 22 de mayo, estuvo el ministro Chadwick en el mismo salón escuchando el contenido de las conversaciones.

Las frases de Piñera dejaron en nada la frágil pax romana que se había sellado para evitar desórdenes en el Congreso Pleno —tranquilidad que no duró 48 horas—, instalándose nuevamente la tensión política entre oficialismo y oposición. Desde La Moneda argumentaban que el Presidente sólo se limitó a responder preguntas de la prensa y que es propio de su estilo no eludir los temas, pero igual sonreían en Palacio, considerando que se habían anotado un punto y que efectivamente participar de la arremetida era el camino acertado.

Con todo, otros en Palacio observaban con preocupación que atacar abiertamente a Bachelet podría transformarse en un boomerang, advirtiendo que lo mejor era dejar que el peso de los antecedentes generara un efecto en la opinión pública. Además, se reconoce como poco afortunado lo ocurrido con el mandatario y que, por lo mismo, la prudencia aconsejaba mantener la distancia, guardar silencio desde el gobierno y dejar que fuesen los parlamentarios quienes continuaran con la ofensiva.

Pero unos días después, el ministro de Economía, Pablo Longueira, se sumó al ruedo: «El Presidente Piñera no está bien evaluado, pero la diferencia de cómo actuó con el rescate de los mineros y cómo se actuó esa noche en la ONEMI es que los mineros están vivos, porque el Presidente priorizó la vida y no los cálculos políticos», afirmó en entrevistas el domingo.

Huellas

Mientras Piñera estaba de gira en el norte, el jefe de bancada de los diputados RN, Alberto Cardemil, se reunió el martes por más de hora y media con todo el equipo de asesores del criticado “segundo piso” de Palacio, encabezado por María Luisa Brahm. A la salida, el parlamentario dijo que habían conversado temas legislativos, aunque aprovechó de sentenciar sobre la arremetida por el 27/F que “la posición de los diputados ha sido respaldada por los ministros y por el Presidente, según lo conversé personalmente la semana pasada”.

Faltaba un episodio más que, por sus variadas versiones, evidencia cambios en el manejo político de estos días. El martes trascendió que Longueira tenía en su poder un pendrive con un tercer video de la madrugada del 27/F que supuestamente complicaba a Bachelet, el cual el ministro entregó personalmente a los diputados de la UDI, Cristián Letelier —presidente de la segunda comisión investigadora— y al RN Pedro Browne.

Diversas versiones de Palacio aseguraban el martes y hasta el medio día de ayer, que no había que mirar debajo del agua y que el hecho que un ministro “presidenciable” como Longueira tuviera en su poder el pendrive con el video, respondía solamente a que como había viajado en un par de ocasiones a Juan Fernández, el edil de la isla, Leopoldo González (RN), había aprovechado ese vínculo.

Sin embargo, el propio edil en una entrevista a Radio ADN aseguró que el pendrive a Longueira era un resguardo, porque ayer en la tarde no alcanzaba a llegar a la comisión y que “no había autorizado a nadie” a entregarlo antes.

Una vez conocido el video que no era concluyente, según reclamó la oposición, desde el gobierno se optó por asegurar que en La Moneda nadie estaba enterado, que se informaron el martes por los medios de prensa y que habría molestia de parte del Presidente Piñera con Longueira por el hecho.
El ministro Chadwick fue algo ambiguo en la explicación: “El propio ministro lo ha señalado, es tan simple la respuesta, el alcalde de Juan Fernández, tal cual lo señaló, le envió… La Moneda no lo sabía, cuando el ministro Longueira tuvo en su poder el video y había dudas que el alcalde llegara a la comisión, lo entregó de inmediato a la comisión y a la fiscalía”.

En Palacio no había caras de triunfo y se comentaba que las responsabilidades de la mala idea de involucrar al gobierno en la operación anti-Bachelet, venían de la Segegob, crítica que incluso se escucha en privado en la Alianza, ya que ahora no saben cómo salir del “entuerto” en que se involucraron, por no escuchar a las voces que pedían mesura.

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