Publicidad
La batalla científica para proteger el alga que da sustento al sur de Chile Juego Limpio El Mostrador

La batalla científica para proteger el alga que da sustento al sur de Chile

Publicidad
Héctor Cossio López
Por : Héctor Cossio López Editor General de El Mostrador
Ver Más

Científicos de Chile y Brasil desarrollan mapas para identificar refugios climáticos de la luga roja en el extremo sur, con el fin de proteger una especie clave para la pesca artesanal ante el desplazamiento provocado por el cambio climático.


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
Un equipo liderado por Pablo Riul y Andrés Mansilla trabaja con más de 25 años de datos del sur de Chile para proyectar el impacto del calentamiento oceánico sobre la luga roja y ubicar zonas climáticamente estables en Magallanes y Los Lagos, con el objetivo de orientar decisiones de conservación y uso sostenible de una especie central para las comunidades costeras.
Desarrollado por El Mostrador

En las aguas frías del sur de Chile, desde Los Lagos hasta Magallanes, vive una de las especies más importantes para las comunidades costeras y al mismo tiempo más amenazada: la luga roja.

Esta alga, que durante décadas ha sostenido la pesca artesanal y la maricultura, hoy enfrenta una amenaza silenciosa: el cambio climático está alterando el océano y empujando a las especies a desplazarse más hacia el sur en busca de condiciones más favorables.

  • Para adelantarse a ese escenario, científicos de Chile y Brasil unieron fuerzas en un proyecto que busca protegerla antes de que sea demasiado tarde.
  • La iniciativa es liderada por el investigador brasileño Pablo Riul y el científico chileno Andrés Mansilla, desde la Universidad Federal de Paraíba y la Universidad de Magallanes, respectivamente.

Su objetivo es claro: identificar qué zonas del extremo sur seguirán siendo un refugio seguro para la luga roja en el futuro, de modo que pueda seguir existiendo y siendo aprovechada de manera responsable por las comunidades que dependen de ella. “La idea es detectar áreas que sean climáticamente estables, para que las poblaciones puedan mantenerse en equilibrio y la extracción sea sostenible, explica Riul.

Para lograrlo, el equipo trabaja con algo que pocos países tienen: más de 25 años de datos recogidos en terreno sobre las especies marinas del sur de Chile.

  • Esa información, reunida por investigadores locales durante décadas, permite mirar hacia adelante y proyectar qué pasará con estas algas en los próximos años, incluso hasta fines de este siglo. Con esos antecedentes, los científicos quieren elaborar mapas que sirvan para orientar decisiones de protección y conservación.

La colaboración entre Brasil y Chile es clave en este esfuerzo. Para Juego Limpio, Riul precisa que trabajar desde Punta Arenas significa estar en un verdadero laboratorio natural, donde es posible observar de cerca cómo reaccionan las especies a un océano que se calienta. Para Mansilla, esta alianza permite unir capacidades y conocimientos para entender mejor cómo las especies marinas están llegando al límite de sus territorios, de la misma forma que ocurre con las plantas en las altas montañas.

  • Esta cooperación también ha permitido que investigadores de distintas disciplinas trabajen juntos, combinando ciencia marina, matemáticas y física para entender mejor el futuro de estos ecosistemas. Durante su estadía en Chile, Riul incluso participó en expediciones por fiordos y canales australes, visitando lugares remotos como el Faro Evangelistas y las islas Diego Ramírez, donde la presencia humana es mínima y la naturaleza muestra con claridad los cambios que están ocurriendo.

Más que un proyecto científico, esta colaboración busca proteger una forma de vida. La luga roja no es solo un alga: es parte del sustento de muchas familias del sur y del equilibrio de un ecosistema único.

La edición completa del newsletter en el siguiente link.

Inscríbete en el Newsletter Juego Limpio de El Mostrador, súmate a nuestra comunidad para informarte sobre los avances en materia de energía renovable en Chile y el mundo.

Publicidad