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Mario Waissbluth: decir que “no hay plata” para Sala Cuna Universal es “un argumento inaceptable”

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El ingeniero y columnista Mario Waissbluth calificó como “inaceptable” el argumento de la estrechez fiscal para frenar la Sala Cuna Universal, afirmando que “este cuento de que no hay plata me tiene chato” y que el país no puede seguir postergando la inversión en primera infancia.


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
En entrevista con Al Pan Pan, Mario Waissbluth cuestionó duramente el uso de la estrechez fiscal para oponerse a la Sala Cuna Universal, señalando que la deuda pública de Chile es baja en comparación con la OCDE. Sostuvo que el proyecto es clave para enfrentar la crisis de la primera infancia y advirtió que “Chile está enfermando a sus niños”, citando altos niveles de depresión, violencia intrafamiliar y pobreza multidimensional. Además, planteó la necesidad de una reforma tributaria centrada en los ingresos personales más altos para financiar políticas sociales estructurales.
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El ingeniero, columnista y autor del libro Qué hacemos con Chile, Mario Waissbluth, lanzó una dura crítica a quienes argumentan falta de recursos fiscales para avanzar en la Sala Cuna Universal, calificando esa postura como insostenible y carente de fundamento.

En entrevista con Al Pan Pan, Waissbluth fue enfático al señalar que “este cuento de la estrechez fiscal a mí me tiene chato”, apuntando a que la deuda pública de Chile, cercana al 45% del PIB, se encuentra muy por debajo del promedio de los países de la OCDE, que alcanza el 115%. “Por favor, no me vengan a joder. Que para rescatar la niñez de Chile, para proveer Sala Cuna Universal, no va a haber plata… por Dios que encuentro inaceptable el argumento”, sostuvo.

El autor explicó que, además de ser indispensable, el proyecto de Sala Cuna Universal actualmente en discusión tiene un presupuesto insuficiente y falencias de diseño. “El proyecto viene con un presupuesto raquítico, comparado con las necesidades reales”, afirmó, agregando que el hecho de cubrir solo a niños de uno y dos años genera una discontinuidad grave en la trayectoria de cuidado infantil. “Una madre va a poder llevar al niño a los 1 y 2 años y después lo va a tener que sacar de la sala cuna”, recalcó.

Waissbluth vinculó directamente esta discusión con una crisis más profunda en la infancia y adolescencia en Chile. “Voy a decir una frase que está en el libro y es tal vez la más cruda: Chile está enfermando a sus niños”, afirmó. En ese contexto, enumeró cifras que calificó como alarmantes: “El porcentaje de depresión y angustia grave en niños y adolescentes es 25% a 30%; si sumamos grave y no grave, llega al 60%”. A ello añadió que “la violencia intrafamiliar grave alcanza el 30%, el doble que en los países avanzados”.

El ingeniero también relacionó estas cifras con fenómenos de mayor alcance social. “Hoy día, en las cárceles, la mitad de los prisioneros comenzó a delinquir antes de los 13 años”, sostuvo, junto con advertir que en Chile existen cerca de “800 mil niños en pobreza multidimensional”. Para Waissbluth, la combinación de estos factores constituye “un cóctel bien letal” si no se actúa con urgencia desde la primera infancia.

En materia de financiamiento, defendió abiertamente la necesidad de una reforma tributaria, aunque descartó que deba recaer sobre las empresas. “Yo no estoy proponiendo subirle el impuesto a las empresas, es más, estoy proponiendo bajarlo para que inviertan”, explicó. En cambio, planteó que el esfuerzo debe concentrarse en los ingresos personales más altos. “El 1% más rico de Chile es dueño del 60% del ingreso nacional anual y del 69% del capital y la riqueza del país. ¿Cómo no van a poder abrirse un poquitito el bolsillo?”, cuestionó.

En esa línea, propuso que quienes ganen más de 20 millones de pesos mensuales líquidos paguen 20 millones anuales adicionales en impuestos, y que quienes perciban más de 50 millones mensuales aporten 100 millones anuales. “Ni siquiera se van a dar cuenta en el bolsillo. Sean un poquito más generosos, por favor”, afirmó.

Finalmente, insistió en que Chile debe avanzar, de manera gradual pero decidida, hacia niveles de gasto público más cercanos a los países desarrollados. “Para hacer tortillas hay que estar dispuesto a quebrar huevos”, señaló, subrayando que sin osadía política y voluntad redistributiva será imposible inaugurar un nuevo ciclo de progreso y enfrentar con seriedad la crisis que afecta a la niñez en el país.

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