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Caso Epstein en América Latina: el peligro del rumor SIN EDITAR DW

Caso Epstein en América Latina: el peligro del rumor

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Desde que se liberaron millones de documentos del escándalo por abuso sexual que involucra a Jeffrey Epstein, comenzaron a circular nombres de empresarios y políticos latinoamericanos.


Entre el barullo que muchas veces linda con el conspiracionismo que se puede ver en las redes sociales, y el aparente silencio de algunos medios respecto al escándalo suscitado por la liberación, el 30 de enero, por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos, de hasta tres millones de páginas, fotos y videos relacionados con el caso de Jeffrey Epstein, se encuentran los hechos verificables, esos que permiten separar la paja del trigo en una historia compleja de poder y abusos.

El caso es especialmente impactante por la vasta red de contactos de la que disfrutaba este hombre, que se quitó la vida en prisión en 2019 mientras esperaba juicio. Esa red incluía a figuras de la política, el espectáculo y los negocios de Estados Unidos, entre ellos, al actual presidente Donald Trump.

En los documentos recientemente liberados, así como en otros conocidos con anterioridad, han salido a la luz también nombres de empresarios y políticos latinoamericanos, lo que ciertamente ha llamado la atención de los medios y ha desatado rumores.

“Es fundamental distinguir entre ser mencionado en documentos, estar bajo investigación formal y ser declarado responsable por un tribunal. Cuando esas fronteras se diluyen, el daño reputacional puede ser inmediato y difícil de revertir, incluso sin pruebas concluyentes, lo que termina afectando no solo a las personas involucradas, sino también la credibilidad de las instituciones y la calidad del debate público en la región”, advierte la analista geopolítica mexicana Stephanie Henaro, haciendo hincapié en la importancia de no prejuzgar sin conocer todos los antecedentes.

Pastrana alza la voz

“Es evidente que el caso Epstein ha concitado un interés que trasciende las fronteras de Estados Unidos, y que encuentra atención por parte de otros públicos sensibilizados por redes transnacionales de crimen organizado relacionadas con la pederastia y otro tipo de abusos”, dice a DW el analista internacional y académico de la Universidad de Chile Gilberto Aranda.

“Y esto claramente salpica al presidente Donald Trump, que aun cuando dice que terminó su amistad con Epstein en algún momento de principios del siglo XXI, la verdad es que al menos una década estuvo en contacto estrecho con él”, agrega.

Uno de los nombres latinoamericanos más resonantes que ha sido relacionado con Epstein es el expresidente colombiano Andrés Pastrana (1998-2002), quien es mencionado en correos electrónicos del año 2004 enviados por el entorno del delincuente sexual estadounidense. Pastrana se ha defendido a través de redes sociales señalando que Epstein no era públicamente reconocido entonces como pedófilo, sino como inversionista con clientes y conexiones de alto nivel global.

Pastrana aseguró en un largo texto publicado en X el pasado 1 de febrero que sus “enemigos insisten en la calumnia, la injuria y la difamación ante las que, en adelante, emprenderé las acciones judiciales, penales y civiles pertinentes”.

Ese es precisamente el peligro, dice Henaro. “Existe un riesgo real de que este tipo de escándalos se utilicen con fines políticos en la región. Cuando un caso adquiere dimensión global y fuerte carga mediática, la sola mención de nombres —aunque no exista acusación formal ni responsabilidad comprobada— puede convertirse en un instrumento de presión política, económica o reputacional”.

La especialista destaca que “en América Latina, donde la competencia política es intensa y las disputas de poder se libran también en el terreno mediático, las filtraciones parciales o las interpretaciones sin contexto pueden emplearse para debilitar adversarios, influir en procesos electorales o afectar posiciones empresariales estratégicas”.

“Separar mención de prueba”

Aranda apunta, en su doble condición de licenciado en Historia y periodista, que “todo lo que sea de interés humano es relevante para el periodismo, y el caso Epstein está suscitando interés internacional. En América Latina, eso es claro en figuras como políticos de Colombia o empresarios de México y Chile que también en algún momento tuvieron algún tipo de contacto con Epstein”.

El académico insiste, empero, en que ser mencionado no implica confirmación de delito alguno, aunque sí es cierto que la sola mención implica un aumento del escrutinio público.

Aranda también señala que el tema genera interés porque queda en evidencia que algunas figuras de alto nivel económico “articulan redes en torno a círculos políticos, precisamente para protegerse”, lo que abre la puerta al malestar ciudadano, por la sensación que reina en el ambiente de que los poderosos siempre quedan impunes.

Henaro, en tanto, resalta una mirada geopolítica, donde el caso funciona como arma de reputación en un entorno polarizado. “No es solo quién aparece mencionado, sino quién controla el relato, qué se filtra, cuándo y con qué objetivo. Cuando un expediente se vuelve global, se vuelve también una herramienta para presionar élites, reordenar alianzas y disciplinar actores como políticos, empresarios e incluso Gobiernos”, sostiene. “Por eso —reitera— el criterio clave es separar mención de prueba: sin verificación judicial y evidencias sólidas, lo que circula es narrativa… y hoy la narrativa es poder”.

Diego Zúñiga, DW

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