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Valdivia, 20 años construyendo su identidad como Ciudad Humedal PAÍS

Valdivia, 20 años construyendo su identidad como Ciudad Humedal

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Tatiana Cheausu
Por : Tatiana Cheausu Fundación Plantae
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Valdivia consolidó en 2025 su reconocimiento como Ciudad Humedal por Ramsar, tras más de dos décadas de activismo ambiental iniciado con el desastre del río Cruces en 2004. La movilización ciudadana impulsó cambios institucionales, normativas locales y la Ley de Humedales Urbanos.


Valdivia, capital de la región de Los Ríos, es mucho más que una ciudad rodeada de ríos y humedales. Por más de dos décadas ha sido un símbolo de defensa ambiental ciudadana influyendo con su historia, en la agenda política de Chile. Esto la llevó durante el año recién pasado, a obtener el reconocimiento internacional de Ciudad Humedal por parte de la Convención internacional Ramsar, distinción que solo 74 ciudades de 27 países del mundo poseen.

La historia de este largo camino se remonta al año 2004, cuando Santuario de la Naturaleza Río Cruces y Chorocamayo, que además fue el primer sitio Ramsar reconocido en Chile en 1981, sufrió un grave daño ambiental por la operación de la planta de Celulosa ubicada en San José de la Mariquina. Esto alteró la calidad del agua y provocó la desaparición casi total de los cisnes de cuello negro y otras especies emblemáticas del río y sus humedales. Este desastre ambiental no solo fue ecológico, sino identitario, ya que significó la disminución abrupta del símbolo vivo más reconocido de Valdivia y su entorno fluvial.

Cisnes de cuello negro en el humedal de Angachilla noviembre del 2025 – Créditos: Cristóbal Vergara

La respuesta no tardó en llegar desde la sociedad civil. Surgió entonces el movimiento “Acción por los Cisnes”, una red ciudadana que movilizó a miles de personas en marchas, protestas y acciones legales. Desde estudiantes, que con autorización de sus establecimientos llenaban las calles de Valdivia con pancartas y disfraces de los cisnes que ya no estaban, hasta científicos y académicos que articulaban sus reclamos técnicos y jurídicos para aclarar las responsabilidades ambientales de la empresa.

Para José Araya, dirigente social y defensor del territorio y sus aguas, este fue el punto de partida de la defensa ciudadana. Nos comenta que “el desastre del río Cruces generó un despertar de lo que éramos, de la gente antigua del territorio, de recordar sus ríos, sus humedales, de la naturaleza. Incluso se generó una conversación en torno a las plantaciones forestales, que antes no eran temas de conversación. La caída de los cisnes de cuello negro, significó que los valdivianos vuelvan a mirar el territorio desde el agua”.

Esa movilización sentó las bases de un enfoque más amplio, no solo defender un humedal específico, sino reconocer y proteger los sistemas hídricos y acuáticos que integran la ciudad de Valdivia. A partir de ese momento, la protección de los humedales dejó de ser un tema aislado y pasó a instalarse en el debate local y nacional sobre medio ambiente, planificación territorial y calidad de vida.

Manifestaciones ciudadanas del movimiento social “Acción por los Cisnes” Crédito: Archivo Acción por los Cisnes

José Araya destaca también que “en Valdivia habían ciertos ingredientes que permitieron una mezcla perfecta para presionar a la institucionalidad, ya que por una parte estaba el impacto emocional de la muerte y migración de los cisnes de cuello negro en toda la comunidad, y estaba la capacidad profesional y técnica que tenía la propia comunidad para generar una defensa local, sin depender de otros organismos externos. Era gente muy diversa y empoderada con la causa, científicos, abogados, médicos veterinarios, todos con ideas que generaban una controversia con lo que planteaban las autoridades, y eso fue muy relevante, ya que el movimiento “Acción por los Cisnes” siempre tuvo la capacidad de proponer cosas y hacer preguntas que la autoridad se dificultaba en responder”.

Manifestaciones ciudadanas del movimiento social “Acción por los Cisnes” Crédito: Archivo Acción por los Cisnes

Esta presión ciudadana, expuso que la Comisión Nacional del Medio Ambiente (CONAMA), no tenía capacidad de fiscalización ni de sanción efectiva, catalizando la creación del Ministerio del Medio Ambiente el año 2010, con un Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) para establecer estándares ambientales en proyectos de inversión, y una Superintendencia de Medio Ambiente (SMA) para detectar y sancionar infracciones a las leyes de cuidado de la naturaleza en el país.

Junto con esto también surgieron normativas ambientales específicas para la cuenca del río Valdivia, la llamada Norma Secundaria de Calidad Ambiental para la Protección de las Aguas Continentales Superficiales de la Cuenca del Río Valdivia (NSCA río Valdivia), cuya elaboración se ha extendido por más de 20 años en un complejo proceso de consulta, revisión y tramitación institucional.

Apoyo ciudadano a la defensa de la Norma Secundaria de Calidad Ambiental para la cuenca del río Valdivia ” Crédito: Fundación Plantae

En paralelo al avance de la normativa hídrica, Valdivia se adelantó a muchas ciudades chilenas en la protección local de humedales. Fue la primera comuna en aprobar una ordenanza municipal para la protección de humedales urbanos en 2016, y la conformación de un comité comunal de humedales, un paso significativo que se construyó a partir de una ciudadanía organizada, como la Red Ciudadana por los humedales de Valdivia, y otros referentes de investigación como el Centro de Humedales Río Cruces.

Más tarde, el debate legislativo nacional avanzó con la Ley de Humedales Urbanos (Ley N°21.202), promovida por el senador de la región de Los ríos Alfonso De Urresti y promulgada en enero de 2020 que estableció los criterios para la declaración oficial de humedales urbanos, y su incorporación en instrumentos de planificación territorial, otorgando herramientas legales a municipios y al Ministerio del Medio Ambiente para su protección y gestión sostenible.

Gracias a estos instrumentos y a décadas de activismo, Valdivia ha consolidado una gobernanza ciudadana activa que visibiliza la importancia ecológica, social y cultural de los humedales, y reconecta a la ciudadanía con su entorno natural, reconociendo el valor de estos dentro del paisaje urbano, y sus servicios ecosistémicos como regulación hídrica, espacios de recreación y desarrollo comunitario, convirtiéndolos en pilares de la identidad local y elemento fundamental para el turismo regional.

 

Santuario de la Naturaleza río Cruces y Chorocamayo – Créditos: Marcelo Cárcamo

El nombramiento de Valdivia como Ciudad Humedal en 2025, otorgado por la Convención Ramsar, junto con relevar las características geográficas de Valdivia, también destaca su trayectoria de compromiso ciudadano, que permitió la construcción de normativas locales y nacionales a favor de la gestión integral de los humedales.

A pesar del reconocimiento de Ramsar, Valdivia aún enfrenta desafíos en la gestión de sus humedales, como por ejemplo la deforestación de la vegetación nativa, la intervención de cauces, la pérdida de la conectividad hidrológica producto de las parcelaciones, la contaminación de las descargas domiciliarias, los microbasurales, los rellenos ilegales, y por supuesto, la falta de fiscalización y normativas, que aún no resultan suficientes para proteger estos ecosistemas.

Gabriela Mancilla, Coordinadora de Proyectos Agua de Fundación Plantae, menciona que “dada la importancia de los humedales, es fundamental que vecinas y vecinos conozcan su rol como reguladores de inundaciones y como hábitat de una gran diversidad de especies, siendo las aves las que más llaman la atención de las personas. Al comprender de cerca cómo funcionan estos ecosistemas, el cuidado y su conservación pueden surgir de manera natural, sin presiones ni de forma forzada. Esto, además, fortalece la gestión que realizan las autoridades locales, al contar con el conocimiento y apoyo ciudadano”.

Hoy, Valdivia está ante los ojos del mundo como una comunidad que presta atención a sus ríos y esteros, y que transforma esa preocupación en políticas públicas, legislación, planificación urbana que son compatibles con el patrimonio natural. El desafío ahora es traducir este reconocimiento en acciones concretas que aseguren una conservación efectiva, la adaptación al cambio climático y una relación equilibrada entre desarrollo urbano, económico y la naturaleza, para que Valdivia siga siendo, no solo en nombre, una verdadera Ciudad Humedal.

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