PAÍS
El cable no se desenreda: los escenarios que enfrenta J. A. Kast a raíz de la conexión Chile-China
Este martes Gabriel Boric y José Antonio Kast se reunirán nuevamente en La Moneda, para discutir las “dudas legítimas” de la administración entrante respecto del cable. Con la información que obtenga, podría establecer directrices de una decisión que no tiene respuestas fáciles ni obvias.
“Chile tiene el derecho soberano de tomar decisiones por sí mismo. Lo que no pueden elegir son las repercusiones”.
Las explicaciones del embajador de Estados Unidos en Chile, Brandon Judd, sobre la revocación de visas a tres funcionarios chilenos –siendo el más relevante el ministro de Transportes y Telecomunicaciones, Juan Carlos Muñoz– inyectaron una sustantiva cantidad de movimiento a una esfera política acunada por el calor de las vacaciones y a la espera de marzo.
Habiendo omitido los canales diplomáticos al momento de anunciar la revocación, Judd afirmó que Estados Unidos compartió “información específica” sobre hackeos importantes y vulnerabilidades en la infraestructura crítica, sobre las que no hubo “ninguna acción” para remediarlo.
El casus belli concreto del asunto descansa en el cable submarino de fibra óptica de la empresa China Mobile, que conectaría la Región de Valparaíso con Hong Kong. En concreto, la fibra contaría con hasta 16 terabits de tráfico por segundo, y permitiría conectar un total de 19.873 kilómetros entre ambas ciudades.
Cuando estalló la polémica, varios ministros del Presidente Gabriel Boric señalaron que el proyecto siempre estuvo en etapa inicial de evaluación. Sin embargo, un nuevo antecedente alimentó las tensiones entre la administración entrante y la saliente: se dio a conocer que Muñoz firmó un decreto que autorizaba el avance de la iniciativa, el que fue anulado solo dos días después.
La molestia en el equipo del Presidente electo
La revelación generó molestia en la Oficina del Presidente Electo (OPE), José Antonio Kast. El próximo ministro del Interior, Claudio Alvarado (UDI), acusó una falta de transparencia por parte de la administración Boric. “Es muy raro que primero se firma un decreto que autoriza la operación de este cable, después que se firma se dice que se está evaluando y después que se dice que se está evaluando se dice que se anula. Entonces, aquí hay una serie de elecciones contradictorias”, señaló en aquella ocasión.
Y es que la noticia cayó pésimo en “La Moneda chica” de Kast: a pesar de que la reunión bilateral entre Muñoz y quien lo sucederá, Louis de Grange, se había celebrado el 13 de febrero, desde la actual cartera no se le comunicó de ninguna manera sobre el proyecto presentado a tramitación en noviembre de 2025. Tanto así que desde el equipo del próximo Mandatario optaron por que De Grange no asistiera a la reunión organizada por el ministerio para entregarle los antecedentes.
“Nos quieren vacunar con este tema (…). Nos quieren traspasar a nosotros la corresponsabilidad del mal manejo que hicieron de una materia tan sensible”, comentaron al interior del equipo de la OPE, según consigna La Tercera.
“Hay una falta de transparencia en un proceso de traspaso de mando donde deberían tener al menos la deferencia de comunicar cuando hay decisiones que son complejas y que van a afectar al próximo Gobierno. Y en este caso no se hizo”, apuntó Alvarado.
En razón de lo mismo, este martes se celebrará una nueva reunión en La Moneda entre el Mandatario saliente y el entrante –a petición del propio J. A. Kast–, a fin de presentarle, a poco más de una semana del cambio de mando, una serie de “dudas legítimas” sobre algunos ministerios. Entre sus acompañantes estarán algunos miembros de su gabinete, entre los que se cuentan Alvarado, Francisco Pérez Mackenna (RR.EE.), Jorge Quiroz (Hacienda) y, obviamente, Louis de Grange
Chile frente al mundo…
Incluso antes de comenzar, el Gobierno de José Antonio Kast ya debe pensar en encontrar soluciones y posicionamientos para dos de las fibras del cable.
La primera, de carácter interno y técnico, la asumirá en gran parte el propio De Grange. Ingeniero civil industrial en la PUC, magíster y doctor en transporte, cuenta con pergaminos técnicos, micrófono fácil y cuero curtido en debates urbanos. Evidencia de aquello fue su rol durante el estallido social de 2019, que lo encontró como presidente del directorio de Metro entre 2018 y 2022.
Sin embargo, su nuevo desafío tendrá poco que ver con torniquetes y horas punta: ahora está ante la infraestructura crítica de los cables submarinos, una frontera donde se cruzan la seguridad, los datos y la geopolítica. Su pasado defendiendo una línea dura contra la evasión –vista por unos como claridad técnica y por otros como desconexión social– adelanta que no habrá espacio para neutralidades ni bastarán los cálculos económicos, porque se suman presiones por el control de las rutas digitales.
Expertos consultados por el newsletter +Política advierten que los desafíos que deberá enfrentar De Grange en este frente incluyen el control soberano en tierra, auditorías técnicas independientes, protocolos de mantenimiento claros y rutas diversificadas para evitar una dependencia estructural única.
Los cables submarinos, por donde circula más del 95% del tráfico mundial de datos –desde internet hasta comunicaciones gubernamentales–, son la columna vertebral de la economía digital. De Grange y el Gobierno de Kast tendrán en sus manos un activo estratégico donde el margen de error es mínimo, muy lejos de una obra sectorial convencional.
“Hoy gran parte del tráfico a Asia pasa por Estados Unidos o rutas indirectas. Una conexión directa reduce dependencia de hubs intermedios; aumenta redundancia estructural; mejora resiliencia ante fallas regionales; fortalece la autonomía estratégica. En un mundo donde el tráfico de datos crece exponencialmente, diversificar rutas es una decisión de política país”, expone el exsubsecretario de Telecomunicaciones, Rodrigo Ramírez.
… Y Kast frente a Washington
El segundo lado es tanto o más complejo que el primero: la advertencia de Estados Unidos para la administración entrante. El cable representa no solo una diversificación en rutas de datos, sino también un posicionamiento geopolítico importante en la región, así como una puerta de entrada para la influencia tecnológica china en el hemisferio.
La académica Paulina Astroza lo advierte con claridad. “Hay una gran disyuntiva, un dilema que tendrá el futuro Presidente José Antonio Kast, pero que lo están teniendo todos los presidentes en el mundo, que de alguna manera no se entregan lisa y llanamente a los deseos de Donald Trump”.
En esa línea, existen dos posibles escenarios a adoptar: un alineamiento con Washington y un freno en el proyecto con China. Eso lo sitúa en sintonía política con Trump y con el discurso de seguridad hemisférica. Pero tendría consecuencias económicas inmediatas. China es el principal socio comercial de Chile, destino clave del cobre y el litio, y actor central en inversiones estratégicas.
En un segundo escenario, Chile decide mantener el proyecto y sostener una política exterior autónoma y diversificada. En ese caso, deberá convivir con un Estados Unidos que explicitó su intención de optar por las represalias en caso de que así lo amerite.
Para Jeanne Simon, analista estadounidense, el mensaje es clarísimo. “Seguramente quieren castigar a las ‘personas responsables’ antes del cambio del mando. A través de ello también mandan un mensaje al nuevo Gobierno de Kast: que deben respetar las prioridades del Gobierno de Trump”.
“Chile tiene todos los márgenes [para tomar decisiones en infraestructura crítica], pero tiene que saber que en el mundo actual no se puede servir a dos patrones. No podemos en los tiempos actuales, como dice la expresión popular, quedar bien con Dios y con el Diablo. Nosotros debemos tener claro cuáles son los intereses nacionales, ya que sin esa definición no vamos a saber enfrentar las cuestiones sobre las cuales vamos a tener que decidir”, señaló en conversación con El Mostrador el experto en seguridad e inteligencia de AthenaLab, Richard Kouyoumdjian.
El problema no es solo diplomático, sino también de gestión. El gabinete seleccionado –admiten en su círculo– lo componen rostros nuevos sin experiencia en primera línea política, ni menos en resolución de crisis internacionales. No son animales políticos entrenados para resistir la presión de cancillerías poderosas, plantean algunas voces críticas.
José Antonio Kast está obligado a tomar decisiones que exceden sus promesas de campaña y que le exigirán poner a prueba su real pragmatismo. Cada jugada en el tablero geopolítico será escrutada bajo la lógica de seguridad internacional. Y si una pieza no encaja, puede colisionar con los intereses del gran empresariado, sector que observa con nerviosismo cómo se tensa la cuerda con su principal socio comercial: China.
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