Medioambiente
Dominga, nueva temporada: Corte deja en manos de la Suprema últimos recursos
La Corte de Apelaciones de Antofagasta suspendió su propio fallo y derivó el caso Dominga a la Corte Suprema, reactivando un nuevo capítulo judicial. El proyecto no avanza ni se rechaza: queda en pausa, mientras el máximo tribunal decide si entra —o no— al fondo del conflicto.
La historia judicial del proyecto Dominga sumó este lunes un nuevo giro, aunque lejos de acercarse a un desenlace. La Corte de Apelaciones de Antofagasta decidió suspender la ejecución de su pronunciamiento anterior y enviar el caso a la Corte Suprema, en una resolución dictada el 16 de marzo de 2026 por su Primera Sala, integrada por la ministra Virginia Soublette, el ministro Eric Sepúlveda y el abogado integrante Fernando Orellana .
En términos simples: el tribunal no resolvió si Dominga debe avanzar o no. Tampoco tomó partido por la empresa. Lo que hizo fue abrir la puerta para que sea la Corte Suprema la que decida qué hacer con el caso. Vale decir, la Corte no analizó el fondo del conflicto ambiental ni validó el proyecto.
Lo que hizo fue acoger a trámite los recursos de casación presentados por la empresa y, para evitar efectos irreversibles, ordenar que el fallo anterior quede en pausa mientras la Suprema revisa el caso .
Es, en rigor, una decisión de trámite. Un paréntesis.
Aunque es una medida temporal, sí tiene efectos concretos en lo inmediato. Al suspenderse el fallo previo, la causa retrocede al estado en que estaba antes de ese pronunciamiento. Eso significa que, por ahora, vuelve a quedar vigente la aprobación ambiental de 2021 otorgada por la Coeva, es decir, a nivel regional.
Pero este punto es clave: no es una aprobación definitiva del proyecto. Es solo el efecto práctico de dejar todo en pausa mientras la Corte Suprema decide.
La Suprema en el centro
El caso vuelve, una vez más, al máximo tribunal. Y ahí aparece un elemento que explica buena parte de este “loop” judicial.
Según fuentes consultadas, la Corte Suprema ha sostenido durante al menos siete años que no le corresponde resolver este tipo de recursos en el caso Dominga, porque —a su juicio— no existe una sentencia definitiva.
Ese criterio ha sido reiterado varias veces, e incluso fue mencionado recientemente en un informe enviado al Congreso.
Por eso, ahora hay dos caminos posibles: que la Suprema mantenga esa postura y vuelva a declararse sin competencia, o que, por primera vez, decida entrar al fondo del asunto.