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Reforma al sistema político vuelve al radar: Kast evalúa desempolvar proyecto de Boric PAÍS Foto: AgenciaUNO

Reforma al sistema político vuelve al radar: Kast evalúa desempolvar proyecto de Boric

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Andrés Cárdenas Guzmán
Por : Andrés Cárdenas Guzmán Periodista El Mostrador
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Es el proyecto al que menos camino le queda y el que suma más apoyos, aunque sus detractores siguen firmes y ahora agregan que no debería ser urgente ni prioridad para el Gobierno. Desde el Senado dicen que el último trámite podría darse en abril, solo si hay acuerdo transversal: necesita 26 votos.


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
Se trata de la iniciativa que le resta menos recorrido para ser despachada a ley y que concita más apoyos, aunque con reparos. En la oposición, algunos detractores sostienen que el Gobierno debería priorizar otras materias. El proyecto podría avanzar en su tercer trámite en abril por impulso del Ejecutivo, aunque —advierten— solo si se alcanza un acuerdo transversal, dado que requiere 26 votos.
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La reforma al sistema político que quedó varada en los descuentos del Gobierno de Gabriel Boric vuelve a la mesa. Y no como estaba previsto. En el nuevo escenario, el Ejecutivo de José Antonio Kast evalúa apostar por el proyecto que impulsó –sin éxito– el exministro Álvaro Elizalde, en un giro que mezcla pragmatismo político y cálculo legislativo.

La señal no es nueva, pero ahora toma cuerpo. El 10 de marzo, a un día de asumir, el entonces designado ministro Segpres, José García Ruminot, ya anticipaba el tono a El Mostrador: “La reforma política queda como tarea para el nuevo Gobierno y el nuevo Congreso”. Una semana después, sin rodeos, confirmó el interés: “Tenemos interés en que se vote la iniciativa”.

La frase, escueta y sin detalles por ahora, tiene lógica. El proyecto de Elizalde –que alcanzó a avanzar hasta tercer trámite– genera más consenso que la alternativa impulsada por un grupo de senadores, que nunca logró cuajar en la Cámara. En simple: es lo que está más cerca de salir. Y en política, eso pesa.

De hecho, desde sectores de oposición que miran con buenos ojos la reforma, admiten que no sorprendería que el Ejecutivo la reponga en abril. La apuesta sería reactivar la tramitación justo cuando el Congreso ya muestra una menor fragmentación tras la última elección: la Cámara pasó de 19 a 11 partidos sin necesidad de la reforma, gracias a la aplicación de la ley vigente y los resultados electorales.

Ahí está la paradoja: el diagnóstico que empujó Elizalde –reducir la atomización– empezó a resolverse sin su ley. Pero el problema de fondo sigue abierto: disciplina partidaria, incentivos a la fragmentación y dificultad para construir mayorías estables, junto con las exigencias para conformar nuevas colectividades.

En el oficialismo y la oposición coinciden en algo: la reforma no está muerta, pero tampoco corre sola. Hay quienes la consideran necesaria, pero no urgente. Otros derechamente desconfían del timing. En privado, algunos parlamentarios advierten que el tema podría instalarse más como señal política que como prioridad legislativa, en medio de una agenda marcada por seguridad y economía.

El senador Iván Moreira (UDI), vicepresidente del Senado, lo resume sin rodeos: la reforma “es una necesidad”, pero requiere algo más que voluntad. Al ser una ley orgánica constitucional, necesita mayoría absoluta —26 votos en el Senado—, lo que obliga a un acuerdo transversal. Y ese acuerdo, hoy por hoy, no está asegurado.

Al menos con la oposición que respalda el proyecto –confirman senadores del bloque– aún no ha habido ninguna conversación.

La reforma, concluye el senador Moreira, “se debe votar en el momento oportuno y esa fecha debiera ser en el mes de abril”.

Y es que en La Moneda aguardan el regreso de la semana regional para activar gestiones y reabrir el debate sobre la reforma. Sobre la mesa siguen estando las dos rutas –la de los senadores y la del Gobierno de Boric, hoy en tercer trámite–, pero es esta última la que gana terreno por concentrar mayor respaldo y tener menos camino pendiente. Si esa opción se impone, el Ejecutivo podría reponerle urgencia en abril y empujar su despacho.

Pero el dilema es el de siempre: si empujar ahora una reforma estructural al sistema político o esperar mejores condiciones. Boric, a través de Elizalde, lo intentó en los últimos 100 metros de su Gobierno y no le alcanzó. Kast ahora decide si retoma esa carrera… o vuelve a dejarla en pausa.

“Hasta ahora no hay una señal clara ni formal por parte del Gobierno respecto de un reimpulso concreto. En todo caso, cualquier iniciativa que apunte a mejorar la calidad de nuestro sistema político y fortalecer la gobernabilidad merece ser discutida con seriedad, buscando amplios acuerdos y evitando repetir errores del pasado”, comenta a El Mostrador el senador Sergio Gahona (UDI), adelantando que están disponibles para contribuir a ese debate cuando exista una propuesta definida.

Cabe mencionar que, en enero, desde Chile Vamos criticaron al entonces ministro Elizalde por retirar la urgencia al proyecto de reforma al sistema político, acusándolo de haber cedido ante presiones de partidos pequeños. A su juicio, en vez de insistir en una reforma que ya había sido aprobada en el Senado, Elizalde retrocedió frente a intereses de colectividades minoritarias, lo que calificaron como una señal negativa y un retroceso legislativo.

El senador independiente Karim Bianchi, uno de los más duros críticos del proyecto, advierte que reactivar la reforma política en este momento sería un error: sostiene que, en medio del alza en el costo de la vida –como el encarecimiento de los combustibles–, poner el foco en cambios al sistema de partidos sería priorizar problemas de la política por sobre las urgencias de la ciudadanía, y anticipa que lo denunciará si ese rumbo se impone en la agenda.

Por su parte, el senador Iván Flores (DC), aunque reconoce que la reforma política es necesaria, pone paños fríos al momento elegido: advierte que el Gobierno hoy está más concentrado en contener errores, ordenar su instalación y completar cargos pendientes en regiones que en abrir un nuevo frente legislativo, en medio de un escenario que –según dice– lo tiene bajo fuerte presión.

Este jueves se reúne la mesa directiva del Senado para definir la tabla que propondrá el lunes a los comités, con los proyectos que se verán el martes y miércoles en sesiones legislativas. Es el primer filtro donde se podría empezar a instalar –o dejar fuera– la reforma política en la agenda.

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