Gastronomía
Créditos: El Mostrador.
Chocolate amargo y ciencia: el cacao que despierta interés por su vínculo con la longevidad
Un estudio del King’s College of London asocia la teobromina del cacao con un envejecimiento biológico más lento, en un contexto de auge del chocolate amargo y de consumidores cada vez más atentos a su origen, calidad y posibles beneficios para la salud.
Durante décadas, el chocolate fue visto más como un gusto culpable que como un aliado de la salud. Sin embargo, esa percepción ha comenzado a cambiar, especialmente en el caso del chocolate amargo, cuyo alto contenido de cacao lo ha llevado a convertirse en objeto de estudio para la ciencia nutricional y del envejecimiento.
El interés no es casual. A diferencia del chocolate con leche o blanco, el chocolate amargo concentra una mayor cantidad de compuestos bioactivos presentes de forma natural en el cacao. Entre ellos destacan los flavonoides y la teobromina, sustancias que hoy se investigan por su potencial impacto en la salud cardiovascular, la función cognitiva y, más recientemente, en los procesos asociados al envejecimiento biológico.
Ahora, el chocolate amargo vuelve a ocupar un lugar inesperado en la conversación científica. Un estudio del King’s College of London puso el foco en la teobromina, un compuesto presente de forma natural en el cacao, y su posible vínculo con un envejecimiento biológico más lento, en línea con el creciente interés por alimentos asociados al bienestar y la longevidad.
La investigación, publicada en la revista Aging-US, analizó a más de 1.600 adultos europeos y detectó que quienes presentaban mayores niveles de teobromina en la sangre mostraban una edad biológica inferior a la que indicaba su edad cronológica. Para llegar a estas conclusiones, los científicos evaluaron distintos marcadores sanguíneos, como cambios químicos en el ADN y la longitud de los telómeros, considerados indicadores clave del envejecimiento celular.
Uno de los aspectos más relevantes del estudio es que la asociación entre teobromina y envejecimiento más lento se mantuvo incluso al descartar la influencia de otros estimulantes, como la cafeína, y de diversos factores relacionados con el estilo de vida. Además, los niveles elevados de este compuesto se relacionaron con telómeros más largos, un signo vinculado a un envejecimiento más saludable. Aun así, los autores subrayan que sus hallazgos no buscan promover un mayor consumo de chocolate, sino aportar evidencia para comprender mejor cómo ciertos alimentos cotidianos pueden incidir en la salud a largo plazo.
Un consumidor más informado
Este hallazgo se da en un contexto de crecimiento sostenido del consumo de chocolate amargo, impulsado por consumidores que hoy observan con mayor atención la composición, el origen y los posibles beneficios de lo que comen. En ese escenario, algunas marcas han logrado posicionarse como referentes de esta tendencia, entre ellas Paccari.
La longevidad dejó de entenderse únicamente como la cantidad de años vividos y comenzó a evaluarse desde una mirada más profunda: la forma en que envejecen las células. En esa línea, investigaciones recientes han puesto el foco en indicadores como los telómeros, las estructuras que resguardan el ADN y se acortan con el tiempo, y en las modificaciones químicas del ADN que permiten estimar la llamada “edad biológica”. La evidencia disponible apunta a que ciertos compuestos presentes en el cacao podrían estar asociados a un envejecimiento celular más lento, abriendo un campo de estudio que conecta nutrición, ciencia y salud a largo plazo.
Este nuevo enfoque no solo se queda en los laboratorios, sino que también se refleja en las decisiones de consumo. El crecimiento del chocolate amargo responde a un público que busca productos con menor contenido de azúcar, mayor trazabilidad y un vínculo más transparente con su origen. Hoy, el porcentaje de cacao, la procedencia del grano y las prácticas agrícolas que lo sustentan se han convertido en criterios clave al momento de elegir.
“El consumo de chocolate crece a nivel mundial junto con un mayor conocimiento sobre el cacao puro, su origen y su relación con el bienestar, y en este panorama la elección ya no se centra solo en la cantidad sino en la calidad. Paccari, en este sentido, ha sido una de las marcas pioneras en este enfoque al elaborar chocolates orgánicos y veganos con cacao fino de aroma ecuatoriano, sin lácteos ni gluten, promoviendo desde el origen el respeto por la tierra y por las comunidades productoras a través de prácticas de comercio justo y procesos sostenibles, porque cuando el chocolate es auténtico también ofrece más”, afirma Santiago Peralta, fundador de Paccari.
La compañía trabaja directamente con más de 4.000 agricultores de cacao fino de aroma, cultivado bajo prácticas orgánicas y biodinámicas, con énfasis en el cuidado de la biodiversidad y en garantizar un pago justo. Este compromiso ha tenido también reconocimiento internacional: en 2025, TasteAtlas ubicó a Paccari como la tercera mejor marca de chocolate del mundo y la firma obtuvo 28 premios en los International Chocolate Awards, consolidando su posicionamiento dentro de la industria y poniendo en valor el sello sudamericano.