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Llegó como revolución culinaria, pero no duró ni seis meses: Sergio Barroso se despide de AC Kitchen Gastronomía Créditos: Cedida

Llegó como revolución culinaria, pero no duró ni seis meses: Sergio Barroso se despide de AC Kitchen

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El chef español Sergio Barroso llegó anunciado como una verdadera revolución culinaria, pero dejó abruptamente el restaurante AC Kitchen a los pocos meses de asumir el proyecto.


Presentado con bombos y platillos, fotos oficiales y una promesa de “renovación total”, el desembarco de Barroso en el AC Hotel Santiago Cenco Costanera parecía marcar un antes y un después en la gastronomía hotelera de la capital. Su llegada fue leída como una apuesta fuerte por posicionar el restaurante más allá del público cautivo del hotel y convertirlo en un destino gastronómico propio.

Sin embargo, en menos de seis meses, el cocinero —con pasos por restaurantes como 040 Restaurant y Olam— se despidió del proyecto, dejando una propuesta ambiciosa que hoy queda en suspenso.

Cuando Barroso asumió en julio, anunciado con entusiasmo por la gerencia, el discurso era claro: dar un giro radical a AC Kitchen, instalar una cocina de autor y atraer a un público local exigente. Pero lo que comenzó como un lanzamiento de alto perfil —con menú ejecutivo, experiencia de mantel largo, maridajes y coctelería de autor— terminó de forma abrupta, sin un sucesor determiniado ni una hoja de ruta clara para el futuro del restaurante.

Si bien oficialmente no se ha confirmado su salida, fuentes ligadas al hotel señalan que una investigación interna derivó en su desvinculación, en un proceso que también habría involucrado a otros altos ejecutivos del AC Kitchen Costanera, recinto vinculado a la familia Paulmann y al grupo Marriott.

Una ambiciosa y corta propuesta

Entre las principales apuestas de Barroso estuvo el menú degustación “Del mar y la tierra”, una experiencia sensorial de 11 tiempos que el restaurante celebró como su nuevo eje conceptual. Platos como el jamón de ventresca de albacora con ajo blanco, el pulpo de Juan Fernández con mole negro o el mero de profundidad con miso proponían una narrativa gastronómica sólida, técnica y profundamente conectada con el territorio.

La idea era atractiva, ambiciosa y poco habitual dentro de un hotel corporativo. Sin embargo, la propuesta apenas alcanzó a instalarse. Barroso defendía una visión donde la cena por pasos se entendía como conversación, pausa y memoria; una cocina que requería tiempo y continuidad. La revolución anunciada con entusiasmo, finalmente, no logró sostenerse más allá de unos pocos meses.

¿Y ahora qué queda?

Tras su salida, el hotel no ha informado quién tomará el liderazgo de la cocina ni qué ocurrirá con el menú degustación. Por ahora, el futuro gastronómico de AC Kitchen permanece incierto, tal como se ve en sus redes sociales donde se aluda al menú ejecutivo, y donde el paso del chef español casi no tiene registro.

En lo inmediato, Sergio Barroso continuará desarrollando su trabajo en Viña Veramonte, en el valle de Casablanca, cerrando así un paso breve, intenso y tan mediático como efímero por uno de los proyectos hoteleros más visibles de Santiago.

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