Gastronomía
Hospitalidad japonesa que se ahuma en la parrilla
Compartir en torno a una mesa llena de platos bien hechos, sabores intensos y una parrilla que aporta el toque justo de humo. Esa es la experiencia que propone Robata Gaku, una alternativa japonesa ubicada en Barrio Italia que combina cocina, coctelería, sake y hospitalidad, que tiene mucho que contar.
De la mano de sus tres socios asiáticos —dos coreanos y un japonés— Robata Gaku pone en valor la técnica ancestral de la robata, que consiste en cocinar los alimentos a las brasas para impregnarlos de un sutil sabor ahumado que les aporta un carácter único. En Japón, el carbón se comprime, lo que permite llevar la parrilla a la mesa y convertir el fuego en parte del espectáculo, haciendo que la experiencia sea tan sensorial como interactiva.

@sibekay
Dentro de la sección de robatas destacan alternativas con camarones, pulpo, pollo y carne, junto a propuestas vegetarianas como los Kinokos a la Robata ($4.900), que son tiernos hongos asados a las brasas con chimichurri y salsas de la casa. También sobresalen las Kushiyaki de Asiento BBQ ($10.900), dos brochetas de carne bañadas en salsa Asian Barbecue, con ajo confitado, pimienta y sésamo.

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La carta también incluye rolls, baos y una cuidada selección de gyosas, entre las que destacan las Gyosas de Pato ($7.900) y las clásicas Gyosas de Cerdo ($6.900), acompañadas de salsa ponzu – mezcla japonesa de soya y cítricos-. Son suaves por dentro y con una base firme y dorada. Para algo más fresco, la Yakiniku Salad ($12.900) combina finos cortes de flat iron marinados en salsa yakiniku —agridulce y con un leve picor— que tu mismo cocinas sobre en una plancha caliente antes de mezclarlos con lechuga hidropónica y vinagreta de manzana.

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En la carta de coctelería hay una amplia selección de sakes, que pueden pedirse en ochoko —pequeño vaso de cerámica o porcelana— o en tokkuri, la tradicional jarra japonesa. A ellos se suman whiskies y cervezas japonesas, junto a una propuesta de cócteles clásicos, mocktails y creaciones de autor. Entre estos últimos destaca el Hana–Hakari ($12.990), elaborado con gin japonés, Ramazzotti, limonada rosé, espumante y pimienta de Sichuan. ¡Pregunten por la grulla que lo acompaña!

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Robata Gaku nace a partir de una idea personal y reflexiva de uno de sus socios: crear un espacio donde la comida se viva como un acto de unión, gratitud y disfrute. El proyecto se consolidó en 2024 en una casona de Barrio Italia que pertenece a uno de ellos, un lugar cargado de historia, afecto y memoria. El restaurante funciona en el patio de la casa, que se cuida como un verdadero hogar asiático, con árboles frutales, plantas y una atmósfera íntima que refuerza la sensación de ser recibido como un invitado más.

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Su propuesta gastronómica se construye desde una cocina asiática de sabores intensos y precisos, donde la robata, el picor y la técnica crean platos que parecen simples, pero que sorprenden gratamente. Uno de los socios importa direcamente desde Japón ingredientes clave de alta calidad, elaborados por productores ancestrales, que se suman a los insumos frescos nacionales. La carta cruza influencias japonesas y coreanas, incorpora opciones veganas y utiliza el picor como una herramienta sensorial que potencia los sabores. Todo se sostiene sobre un fuerte concepto de hospitality: en Gaku no basta con atender bien, lo importante es que cada persona se vaya feliz, con la sensación de haber compartido una buena mesa.