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Sushilab: arquitectura del sabor  Gastronomía

Sushilab: arquitectura del sabor 

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Paula Peñaloza
Por : Paula Peñaloza Periodista @bitacoradeunasibarita
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Una cocina directa, bien pensada y donde el diseño acompaña —sin distraer— al verdadero protagonista, que es el producto.


Sushilab es un proyecto gastronómico que pone el foco en el producto, la estética y la experiencia de barra. Su propuesta busca reunir una amplia variedad de productos del mar en preparaciones de sushi donde el sabor y lo visual dialogan, ya que cada pieza está pensada no solo desde la impecable técnica japonesa, sino también desde la composición y el color, entendiendo el sushi como una cocina donde la presentación es parte esencial de la experiencia.

En la barra de Sushilab trabajan cuatro itamae —chefs especializados en cocina japonesa— listos para ejecutar con prolijidad cada pedido de los comensales que recorren una carta donde conviven sashimis, tatakis, nigiris, hosomakis y otros frescos bocados.

Créditos: @sibekay

Imperdible resulta el clásico Sashimi de Salmón ($7.200), siempre fresco y colorido, que se puede acompañar con el Nigiri de Wagyú ($6.300), sellado con salsa Yaki Niku o con el elegante Nigiri de Ostión & Trufa ($6.700), terminado con aceite de trufa quemado y caviar, dos excelentes opciones para abrir el apetito.

Créditos: @sibekay

Los colores y las formas dan arquitectura a los infaltables maki. Con 18 alternativas en carta, el más solicitado es el Maki de Salmón Tataki ($11.700): bocados que combinan camarón tempura, palta y pepino envueltos en alga nori, cubiertos con salmón tataki y furikake —condimento japonés que hacen ellos mismos— y flameados con aceite de trufa, todo acompañado por una cremosa salsa acevichada. El resultado es suave, cálido y muy sabroso. En contraste aparece el Maki de Anguila ($12.700), que mezcla atún, palta y cebollín tempura con un toque de salsa sriracha que aporta picor, todo cubierto con anguila y salsa taré. Es un bocado más fresco, con notas agridulces y un carácter más intenso.

Créditos: @sibekay

Para coronar la experiencia, el Gunkan de Pulpo Spicy ($7.600) se alza como una elección imperdible. Esta delicada pieza de sushi japonés, cuidadosamente diseñada y ejecutada, combina cremosidad y carácter en cada bocado. En Sushilab, lo visual también se disfruta. 

Créditos: @sibekay

La mirada detrás de este proyecto pertenece a Juan Pedro Jamarne, arquitecto de profesión y cocinero por vocación, quien encontró en el sushi una forma de unir ambos mundos. Así, Sushilab, que nace el 2019, se ha construido como una propuesta donde gastronomía y diseño conviven en un mismo lenguaje.

Créditos: @sibekay

Luego de explotar con gran éxito el formato de delivery y con el regreso de las experiencias presenciales, la marca dio un nuevo paso y abrió su primer espacio físico en el Mercado Urbano Tobalaba (MUT) en septiembre de 2025. El local fue concebido como un espacio pequeño y cuidadosamente diseñado, donde la barra ocupa un rol central y permite a los comensales observar de cerca el trabajo de cocina, reforzando la conexión entre el producto y quien lo disfruta.

Créditos: @sibekay

La propuesta gastronómica se mantiene fiel a su esencia: sushi bien ejecutado, ingredientes de calidad y una carta que aún sigue siendo descubierta por muchos comensales. A la experiencia de barra se suman preparaciones como la sopa miso en los días de frío y la pronta incorporación de una pequeña carta de bebidas alcohólicas que incluirá cervezas japonesas, sake, vino y whisky japonés. Todo bajo una misma filosofía: una cocina directa, bien pensada y donde el diseño acompaña —sin distraer— al verdadero protagonista, que es el producto.

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