Viajes
Crédito: El Mostrador.
Riads en Marrakech: entre la tradición arquitectónica y el auge del turismo internacional
Estas casas tradicionales del corazón de la medina se han transformado en uno de los principales símbolos del turismo en la ciudad ocre, en medio de un proceso que combina valorización patrimonial, inversión extranjera y cambios sociales.
Dormir en un riad se ha convertido en parte esencial de la experiencia turística en Marrakech. Estas antiguas viviendas con patio interior, hoy reconvertidas en hoteles boutique, representan tanto la herencia arquitectónica marroquí como las transformaciones que ha vivido la medina bajo el impacto del turismo global.
Los riads son casas tradicionales organizadas en torno a un patio central, generalmente con jardín o fuente y con ventanas orientadas hacia el interior. Este diseño buscaba preservar la intimidad familiar y proteger del calor exterior.
La mayoría de estas construcciones se ubican en la medina de Marrakech, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1985. El casco histórico se extiende por unas 600 hectáreas, entre callejones laberínticos y una muralla de casi 19 kilómetros, y concentra gran parte de la identidad urbana de la ciudad.
Antiguamente, los riads pertenecían a familias aristócratas, comerciantes y artesanos, debido a su cercanía con los centros de trabajo y con la plaza Jemaa el Fna. Sin embargo, desde finales de los años noventa, muchos comenzaron a transformarse en alojamientos turísticos.
De hogar familiar a negocio inmobiliario
Hoy, barrios como Bab Doukkala, Mouassine o Laqsour muestran un paisaje dominado por riads turísticos, con una presencia cada vez menor de residentes locales.
“En nuestro barrio solo quedan tres familias viviendo aquí, el resto de los riads son hoteles. A veces incluso unen varias casas en un solo riad”, explica a EFE Sara, vecina de la calle Jamaa, dentro de la medina de Marrakech.
La joven agrega que la mayoría de los propietarios son extranjeros que adquirieron estos inmuebles como inversión, lo que ha elevado los precios del mercado inmobiliario. Según relata, un riad de una amiga se ofreció en venta por 20.000.000 de dirhams, equivalentes a cerca de 1,8 millones de euros.
Una visión similar comparte Abdelali, guía turístico y vecino de la medina: “Cuando era pequeño, los barrios de la antigua medina era habitados por familias, ahora hay barrios históricos donde ya no queda nadie viviendo”.

Crédito: El Mostrador.
La búsqueda de una experiencia cultural
Para los visitantes, el atractivo de los riads está en la promesa de una experiencia más cercana a la vida tradicional marroquí. Así lo explica Salah Wahili, presidente de la Asociación de Guías Turísticos de Marrakech, quien señala que los turistas buscan una inmersión en las costumbres locales.
Wahili indica que la mayoría de quienes visitan la ciudad por primera vez eligen alojarse en un riad, y destaca que estos espacios han ampliado su oferta con hammam tradicionales, clases de cocina marroquí y la organización de bodas, celebraciones y eventos culturales.
Para Wahili, el principal reto es mantener la esencia de la medina frente al crecimiento turístico. “Hay que conservar los zocos, los puestos y comercios del barrio, el hammam y otros espacios que, junto a los riads, conforman el espíritu de Marrakech”, subraya.
Los riads se han consolidado como un componente inseparable de la oferta turística de la ciudad, que es el principal destino de Marruecos y una de las sedes confirmadas de la Copa Africana de Naciones 2025 y del Mundial de Fútbol 2030.
Turismo en cifras
Según datos oficiales, Marrakech registró 11 millones de pernoctaciones en los primeros diez meses del año, lo que representa el 31 % del total nacional. A nivel país, Marruecos alcanzó un récord histórico con 18 millones de visitantes en los primeros once meses de 2025, superando la cifra total del año anterior.
En ese contexto, los riads continúan siendo una de las puertas de entrada más emblemáticas para quienes buscan conocer Marrakech desde su interior, entre patios silenciosos, fuentes de agua y muros que guardan siglos de historia.