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Créditos: El Mostrador.
Tulum: historia ancestral, naturaleza y un presente que se reinventa frente al Caribe
Entre ruinas mayas, cenotes sagrados y selva protegida, Tulum despliega un paisaje donde historia, naturaleza y vida contemporánea conviven en equilibrio frágil. Un destino que va más allá de la postal caribeña y se recorre con mirada crítica.
Tulum se ha consolidado como un destino donde la historia ancestral, la riqueza natural y las expresiones de la vida contemporánea conviven en un equilibrio tan atractivo como frágil.
Más allá de sus playas de arena blanca y aguas turquesa, el antiguo enclave maya ofrece una experiencia que cruza patrimonio cultural, selva, cenotes y una escena actual marcada por el bienestar, la gastronomía y el diseño, convirtiéndose en un lugar que se recorre tanto con los sentidos como con la mirada crítica del viajero.
Una ciudad amurallada entre el mar y la historia
Las ruinas mayas de Tulum conforman uno de los paisajes arqueológicos más singulares del Caribe mexicano. La antigua ciudad amurallada fue construida sobre un acantilado con vista directa al mar, una ubicación estratégica que le permitió funcionar como un importante puerto comercial de la civilización maya, conectado por rutas marítimas con otros centros del mundo mesoamericano. A diferencia de otros asentamientos, Tulum destaca por su relación directa con el entorno costero y por edificaciones emblemáticas como El Castillo, que habría servido también como faro para las embarcaciones.
Hoy, el sitio se ha transformado en uno de los recintos arqueológicos más visitados y fotografiados de México. Recorrerlo a primera hora del día no solo permite evitar el calor y las aglomeraciones, sino también apreciar con mayor calma el paisaje, donde la arquitectura prehispánica, el mar Caribe y la vegetación costera se funden en una escena que resume buena parte de la identidad histórica y natural de la región.
El mundo subterráneo que define el paisaje de Tulum
Los cenotes son uno de los mayores patrimonios naturales que rodean a Tulum y una pieza clave para entender la geografía y la cosmovisión de la región. Estas cavernas y pozos de agua dulce, formados por el colapso de la roca caliza, fueron considerados espacios sagrados por los mayas y fuente vital de agua en una zona sin ríos superficiales. Hoy, conforman una red subterránea que atrae tanto a viajeros curiosos como a amantes del buceo y la exploración.
A pocos minutos del centro se encuentran cenotes emblemáticos como Gran Cenote, Dos Ojos y Calavera, cada uno con características propias. Algunos destacan por sus amplias cavidades abiertas y fácil acceso, ideales para nadar y contemplar el entorno, mientras otros ofrecen pasajes más profundos y experiencias de buceo en cavernas. En todos, el silencio, la luz filtrada y la claridad del agua construyen una experiencia que conecta naturaleza, historia y asombro.
Sian Ka’an, un santuario natural del Caribe mexicano
La Reserva de la Biósfera de Sian Ka’an es uno de los territorios naturales más valiosos de México y un referente de conservación a nivel mundial. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1987, protege más de 500 mil hectáreas de ecosistemas que incluyen selva tropical, manglares, humedales, lagunas y una extensa franja marina del Caribe. Su nombre, en lengua maya, significa “origen del cielo”, una expresión que resume la relevancia espiritual y ecológica del lugar.
El acceso a la reserva se realiza principalmente a través de tours guiados, una medida clave para resguardar su frágil equilibrio ambiental. Los recorridos permiten navegar por canales naturales y lagunas, observar aves como garzas y fragatas, y avistar especies como cocodrilos, tortugas marinas y, en ciertas zonas costeras, delfines. A diferencia de otros puntos de la Riviera Maya, Sian Ka’an mantiene una intervención turística limitada, lo que la convierte en uno de los panoramas más auténticos de la región y en una experiencia que pone en primer plano la biodiversidad y la relación respetuosa con la naturaleza.
Sabores mayas y cocina contemporánea frente al Caribe
La gastronomía en Tulum refleja la diversidad cultural y natural de la región, combinando raíces mayas, tradiciones de la cocina mexicana y una escena contemporánea influenciada por chefs y viajeros de distintas partes del mundo. En el pueblo y la zona hotelera conviven fondas y taquerías que rescatan preparaciones tradicionales, como la cochinita pibil, el pescado tikin xic o los tamales elaborados con técnicas ancestrales, con restaurantes de autor que reinterpretan estos sabores desde una mirada moderna.
Los pescados y mariscos frescos ocupan un lugar central, gracias a la cercanía con el Caribe, mientras que ingredientes locales como el achiote, el maíz, el chile y la miel melipona mantienen vivo el vínculo con la herencia maya. A esto se suma una marcada presencia de propuestas vegetarianas y veganas, alineadas con el perfil de bienestar que ha posicionado a Tulum a nivel internacional. El resultado es una oferta gastronómica amplia y diversa, que va desde lo cotidiano y accesible hasta experiencias culinarias de alto nivel, integradas al entorno natural y a una creciente conciencia por la sostenibilidad.