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Fortuna Bay: pingüinos rey, elefantes marinos y la huella de Shackleton en Georgia del Sur Viajes Crédito: El Mostrador.

Fortuna Bay: pingüinos rey, elefantes marinos y la huella de Shackleton en Georgia del Sur

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En la costa norte de Georgia del Sur, Fortuna Bay combina una de las mayores concentraciones de fauna antártica con un paisaje glaciar imponente y uno de los capítulos más emblemáticos de la historia de la exploración polar.


Rodeada de montañas, glaciares y playas cubiertas de vida silvestre, Fortuna Bay se ha convertido en uno de los puntos más fascinantes de Georgia del Sur. Pingüinos rey, elefantes marinos, focas peleteras y aves antárticas conviven en un escenario donde también persiste la memoria del explorador Ernest Shackleton y su legendaria travesía.

Fortuna Bay se ubica en la costa norte de Georgia del Sur y destaca por su tundra diversa, sus ríos trenzados y la presencia constante de icebergs. Desde la orilla, una extensa llanura glaciar se interna hacia el imponente glaciar König, cuyo frente azul domina el paisaje.

Entre las especies más visibles se encuentran los pingüinos rey, lobos marinos, elefantes marinos, skúas marrones, petreles gigantes y charranes antárticos. A ellos se suman los patos South Georgia pintail, una subespecie endémica que se mueve con naturalidad entre los arroyos glaciares.

Elefantes marinos y focas: gigantes de la costa

Las playas de Fortuna Bay albergan una de las mayores concentraciones de elefantes marinos del hemisferio sur. Durante la temporada de cría, los enormes machos —que pueden alcanzar hasta 4.000 kilos— defienden sus territorios mientras las hembras amamantan a sus crías entre los pastizales de tussok.

Incluso fuera de ese período, estos animales descansan en grandes grupos sobre la arena, convirtiendo la costa en un espectáculo permanente.

Las focas peleteras antárticas, por su parte, representan uno de los mayores éxitos de conservación de la región. Casi extinguidas en el siglo XIX por la caza intensiva, hoy sus poblaciones han vuelto a cubrir las playas durante la temporada alta.

Pingüinos, aves y vida en los acantilados

Los pingüinos rey dominan visualmente la bahía con sus colonias densas y ruidosas. En los acantilados que rodean el lugar, los albatros de manto claro realizan vuelos sincronizados durante el cortejo, deslizándose sobre las corrientes de aire con mínimos movimientos de alas.

Este ecosistema, aparentemente hostil, sostiene una biodiversidad sorprendente, adaptada al frío, al viento y a la escasez de vegetación.

Crédito: El Mostrador.

El legado de Shackleton

Fortuna Bay debe su nombre a un antiguo barco ballenero noruego-argentino y ocupa un lugar clave en la historia de la exploración antártica. Desde aquí partió el tramo final de la célebre travesía de Ernest Shackleton, quien junto a su tripulación logró cruzar a pie hasta la estación ballenera de Stromness para organizar el rescate de su equipo, varado en la isla Elefante.

Hoy, cuando las condiciones lo permiten, se realizan excursiones que siguen parte de esta histórica ruta. El sendero comienza en Worsley Beach, asciende entre pastizales y alcanza una cresta de grava y esquisto, atravesando el lago Crean. El recorrido, de seis kilómetros, suele completarse en tres a cuatro horas y exige buena condición física y preparación frente al clima cambiante.

Paisaje, geología y fotografía

El paisaje de Fortuna Bay está marcado por picos alpinos, pastizales de tussok de hasta dos metros de altura y zonas de fellfield con vegetación baja, adaptada a suelos pobres y vientos constantes. La geología revela capas de antiguas coladas de lava y grandes bloques erráticos, testimonio del modelado glaciar.

Los ríos trenzados continúan transportando sedimentos desde las montañas hasta el mar, mientras la luz transforma el escenario a lo largo del día: tonos cálidos al amanecer y contrastes intensos entre hielo, roca y agua por la tarde.

Un microcosmos de Georgia del Sur

Fortuna Bay resume en un solo lugar la esencia de Georgia del Sur: fauna abundante, paisajes extremos y una historia humana marcada por la exploración y la supervivencia. Pingüinos, elefantes marinos, glaciares y senderos históricos conviven en un equilibrio que convierte a esta bahía en uno de los escenarios más impactantes del Atlántico Sur.

Un espacio donde la naturaleza, el hielo y la memoria de los exploradores siguen dialogando frente al mar.

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