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“Hay buenas intenciones, pero aún no existen políticas públicas ni una perspectiva instalada”: La importancia de la intergeneracionalidad para el desarrollo social y económico
Es la “co-habitación de varias generaciones” y algo de ocurrencia frecuente en países donde la expectativa de vida supera los 80 años. La intergeneracionalidad propone el encuentro de personas de distintas edades como una oportunidad para el desarrollo social y económico.”En la medida que propiciemos más espacios de este tipo se naturalizarán las diferencias y veremos el aporte y el impacto que esto implica”, sostuvo especialista.
Las nuevas configuraciones de familias, las individualización de las formas de vivir y otros cambios suscitados en el último siglo repercutieron en las formas de encuentro social, y es allí donde “se hace necesario propiciarlas”.
De acuerdo a lo planteado por Viviana García Ubillo, fonoaudióloga y Directora del Centro Gerópolis de la Universidad de Valparaíso (UV), pensar la intergeneracionalidad es una necesidad en países “donde las expectativas de vida son de 80 años promedio” pues en estos casos, habitan entre cuatro y cinco generaciones distintas, lo cual representa una oportunidad.
“La intergeneracionalidad, pero no es otra cosa más que la cohabitación de varias generaciones, y los beneficios de la solidaridad intergeneracional están comprobados desde el ámbito social y económico”, sostuvo la directora del espacio dedicado a la adultez mayor.
“Valorarnos y reconocernos todos miembros de la sociedad y los aportes que las distintas generaciones hacen de las experiencias y habilidades tiene un impacto social que contribuye a eliminar los microedadismos y las discriminaciones en relación a la edad, lo cual repercute en la salud de las personas mayores, impactando incluso en su esperanza de vida”, añadió.
Experiencias positivas
A través de Gerópolis, centro que trabaja junto a adultos y adultas mayores, la UV realizó diversos talleres en los que participaron personas de distintas edades, sectores geográficos y económicos, en actividades como charlas, talleres, debates y otras en las que se promociona el valor del encuentro etario.
“Hemos tenido muy buenos resultados y con una gran valoración de parte de los participantes, incluso existen instancias de colaboración que nacieron de estos encuentros y, en nuestro caso, la intergeneracionalidad es uno de los requisitos en la generación de acciones y programas”, subrayó García.
Aunque mencionó otras experiencias “igual de interesantes”, una de las instancias que más valoró fue la promoción del cohousing entre personas mayores y estudiantes universitarios/as, que se está trabajando ya en Santiago y se pretende extender por Valparaíso.
A pesar de que, según comentó, desde el ámbito público y privado existen diversas acciones para incentivar el despliegue armonioso de la intergeneracionalidad, la fonoaudióloga especialista en gerotogeriatría expresó que aún falta un cambio estructural en esta línea.
“Creo que siempre hay buenas intenciones, pero aún no como una política pública ni tampoco desde una perspectiva intergeneracional y eso contribuiría a instaurar una mirada positiva de los vínculos y las relaciones intergeneracionales”, aseguró.
“Estoy segura que, en la medida que tengamos más espacios de encuentro entre personas de diferentes edades y que la difusión de las experiencias positivas como de las ganancias que esto conlleva, cada vez será más natural encontrarnos con personas de diferentes edades trabajando de manera conjunta”, agregó, al mismo tiempo que valoró el trabajo conjunto que se está impulsando en este sentido.
“Estamos trabajando fuertemente desde la institucionalidad pública, la sociedad civil y la academia para promover una sociedad para todas las edades y donde todas las personas tengan participación y voz”, cerró.