Salud
Día Mundial contra el Cáncer: la urgencia de prevenir y diagnosticar a tiempo
La detección precoz y la educación en salud siguen siendo las herramientas más efectivas para reducir la mortalidad por cáncer, una enfermedad que cada año afecta a cerca de 60 mil personas en el país.
Cada 4 de febrero, el Día Mundial contra el Cáncer vuelve a instalar una pregunta incómoda pero urgente: ¿estamos haciendo lo suficiente para prevenir y detectar a tiempo la principal causa de muerte en Chile?
Las cifras son elocuentes. En el país, cerca de 60 mil personas son diagnosticadas con cáncer cada año, una cifra que continúa en aumento y que refleja no solo el envejecimiento de la población, sino también brechas persistentes en prevención, educación sanitaria y acceso oportuno al sistema de salud. A nivel global, el Observatorio Global del Cáncer advierte que 1 de cada 5 personas desarrollará esta enfermedad a lo largo de su vida, un escenario que podría agravarse en las próximas décadas si no se fortalecen las estrategias preventivas.
Frente a esta realidad, la comunidad médica coincide en un punto clave: la prevención y el diagnóstico temprano siguen siendo las herramientas más efectivas para mejorar la sobrevida y la calidad de vida de los pacientes.
Detectar a tiempo: una diferencia que puede ser vital
“Hablar de cáncer no es solo hablar de cifras, es hablar de personas”, señala la doctora Valentina Ovalle, oncóloga radioterapeuta de Clínica IRAM y directora del Programa de Radioterapia Oncológica de la Universidad Diego Portales. “La prevención y el diagnóstico temprano siguen siendo las herramientas más efectivas para mejorar el pronóstico. Detectar un cáncer a tiempo implica aumentar las probabilidades de que el tratamiento tenga intención curativa y sea exitoso”.
El impacto del diagnóstico oportuno va más allá de la sobrevida. Permite acceder a tratamientos menos invasivos, mejor tolerados y con mejores resultados a largo plazo. Sin embargo, esta posibilidad sigue siendo esquiva para muchos pacientes.
Uno de los principales desafíos que enfrentan los especialistas en Chile es la llegada tardía de los pacientes al sistema de salud.
“Vemos con frecuencia personas que consultan en etapas avanzadas de la enfermedad, muchas veces por postergación de los exámenes de tamizaje, falta de información o dificultades de acceso”, advierte Ovalle. “Detectar a tiempo no solo impacta en la sobrevida, sino también en la complejidad del tratamiento y en la calidad de vida del paciente”.
Esta realidad evidencia la necesidad de avanzar hacia un sistema más coordinado, que facilite el acceso al tamizaje, al diagnóstico y a tratamientos oportunos, con una mirada integral y centrada en las personas.
En ese contexto, la Organización Mundial de la Salud impulsa por segundo año consecutivo la campaña “Unidos por lo único”, que busca poner las historias, experiencias y necesidades de los pacientes en el centro de la atención oncológica. Durante este año, más de 340 iniciativas a nivel mundial se han desarrollado en torno a esta conmemoración, incluyendo actividades educativas, talleres comunitarios, campañas de concientización e iluminación de monumentos.
“El tratamiento del cáncer es un desafío conjunto: personas informadas, sistemas de salud fortalecidos y una atención que reconozca la singularidad de cada paciente”, concluye Ovalle.

Crédito: El Mostrador.
Cáncer de páncreas: uno de los más agresivos y difíciles de detectar
Entre los tumores que representan mayores desafíos se encuentra el cáncer de páncreas, una enfermedad cuya incidencia va en aumento en Chile y que supera las 1.700 muertes anuales.
Según explica el doctor Pablo Muñoz, gastroenterólogo de Clínica MEDS, “si bien no es el tumor digestivo más frecuente, sí es uno de los más agresivos y con peor pronóstico, tanto en Chile como en el mundo”.
Uno de los principales problemas es su diagnóstico tardío. “El cáncer de páncreas puede no dar síntomas o manifestarse de manera muy inespecífica. Cuando aparecen señales como una diabetes de reciente inicio sin antecedentes familiares, dolor abdominal persistente o baja de peso, muchas veces la enfermedad ya está avanzada”, advierte Muñoz.
Los factores de riesgo más relevantes incluyen sobrepeso, obesidad, sedentarismo, diabetes y, especialmente, el tabaquismo. A diferencia de otros cánceres, no existe un examen de tamizaje eficaz para la población general, lo que refuerza la importancia del autocuidado, el control de enfermedades crónicas y la consulta precoz ante síntomas persistentes.
Cáncer de mama: la detección temprana sigue salvando vidas
El cáncer de mama continúa siendo una de las principales prioridades de salud pública en Chile. Durante 2024, más de 1.840 mujeres fallecieron por esta causa, y solo hasta septiembre de 2025 la cifra ya superaba las 1.300 muertes, según datos del Ministerio de Salud.
Además, el informe Desafíos en Cáncer 2025 del Observatorio del Cáncer advierte un aumento sostenido de la incidencia en personas menores de 50 años, lo que refuerza la urgencia de avanzar en prevención y diagnóstico oportuno.
Desde Aprofa, organización con más de 60 años de trabajo en salud sexual y reproductiva, recalcan que hablar de cáncer de mama “no es solo revisar estadísticas, sino impulsar acciones concretas de autocuidado, controles periódicos y acceso a información confiable”.
La enfermera-matrona Fernanda Cabrera explica que muchas veces los hallazgos se detectan durante controles preventivos de rutina. “Aunque no existan síntomas evidentes, el examen físico de mamas puede revelar alteraciones que requieren estudios complementarios”, señala.
Las expertas recomiendan un chequeo anual, que incluya ecografía mamaria desde los 35 años, mamografía desde los 40 —o antes si existen antecedentes— y la autoexploración mensual como una práctica de autocuidado que fomenta el conocimiento del propio cuerpo.
Calidad de vida durante el tratamiento: el rol del ejercicio físico
La mirada actual sobre el cáncer no se limita solo a la sobrevida, sino también a la calidad de vida durante el tratamiento. En ese ámbito, el ejercicio físico ha demostrado ser un aliado clave, incluso durante la quimioterapia.
“El ejercicio, cuando está bien indicado y supervisado, es seguro y beneficioso durante el tratamiento oncológico”, explica Óscar Puga, oncólogo y asesor de Sportlife. “Ayuda a reducir la fatiga, preservar la funcionalidad y mejorar el bienestar físico y emocional”.
La evidencia científica muestra que mantenerse activo puede disminuir la fatiga, mejorar la fuerza muscular, el ánimo, la calidad del sueño y, en algunos casos, incluso impactar positivamente en el pronóstico de la enfermedad. Las guías internacionales coinciden en evitar la inactividad y promover el movimiento progresivo, adaptado a la condición clínica de cada paciente.
El Día Mundial contra el Cáncer vuelve a recordarnos que enfrentar esta enfermedad no es solo tarea del sistema de salud. Requiere personas informadas, políticas públicas sólidas, acceso equitativo a la prevención y una atención centrada en la dignidad y singularidad de cada paciente.
Porque detrás de cada diagnóstico hay una historia, una familia y una oportunidad —muchas veces decisiva— de llegar a tiempo.