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Cómo la inteligencia artificial y la biometría están redefiniendo el futuro de los sistemas de pago
En entrevista con Craig Vosburg, líder global de Servicios de Mastercard, conversamos sobre el desafío de equilibrar innovación, regulación y ciberseguridad para sostener la confianza en una economía digital, donde los agentes de inteligencia artificial y la biometría marcan las nuevas tendencias.
La forma en que pagamos, compramos e interactuamos con el comercio está atravesando una de las transformaciones más profundas de su historia. Lo que comenzó con la digitalización de las tarjetas y el auge del comercio electrónico hoy avanza hacia una nueva dinámica, con pagos impulsados por inteligencia artificial, experiencias autónomas y una ciberseguridad que ya no protege solo transacciones, sino la economía completa.
En su reciente visita a Chile, Craig Vosburg, Chief Services Officer de Mastercard, conversó con El Mostrador sobre el punto de inflexión que se enfrenta actualmente con la rápida evolución tecnológica que existe y los desafíos que eso conlleva.
“Hemos visto cambios enormes impulsados por el comercio electrónico, el comercio móvil, la tokenización -protección de datos sensibles- y la entrada de nuevos actores al ecosistema de pagos. Y esa evolución continúa”, explica.
Sin embargo, advierte que el escenario actual va más allá: “Estamos entrando en una fase aún más dinámica, impulsada por la digitalización continua de prácticamente todo. No solo del comercio, sino también de cómo vivimos, interactuamos y nos relacionamos con el mundo”.
Ese avance acelerado convive con una creciente preocupación por la seguridad. Un estudio reciente de Mastercard revela que 1 de cada 3 chilenos fue blanco de intentos de fraude durante el último año, principalmente a través de llamadas telefónicas, redes sociales y ataques de phishing.
Aunque los pagos digitales están ampliamente adoptados, persiste una fuerte preferencia por instituciones tradicionales y redes de pago consolidadas, lo que refleja una demanda clara: innovación, sí, pero con garantías visibles de protección.
Las principales preocupaciones de los consumidores se concentran en fraudes cada vez más sofisticados —como deepfakes, clonación de voz y suplantación de identidad— y en los posibles errores de sistemas basados en inteligencia artificial. Esto refuerza la necesidad de mecanismos como autenticación biométrica, alertas en tiempo real y políticas claras de protección, reverso y reembolso.
La nueva era del e-commerce: el comercio agéntico
Uno de los cambios más disruptivos del ecosistema de pagos es el comercio agéntico (agentic commerce). Hoy, cada interacción digital genera datos, y esos datos —combinados con inteligencia artificial— están redefiniendo la naturaleza del comercio y, por extensión, de los sistemas de pago.
“El comercio agéntico transformará de manera fundamental la forma en que las personas compran y pagan”, señala Vosburg. “Es una de las tendencias emergentes más poderosas y tendrá un impacto significativo en los pagos hacia adelante”.
A diferencia del comercio digital tradicional, el comercio agéntico implica que agentes de IA actúan en nombre del usuario: buscan productos, comparan precios, evalúan condiciones y, potencialmente, ejecutan compras de manera autónoma según preferencias previamente definidas. El pago deja de ser una acción consciente y pasa a ser una consecuencia integrada de una experiencia digital continua.
Para anticipar ese escenario, la compañía lanzó Mastercard Agent Pay, un marco diseñado para habilitar pagos agénticos de forma segura y responsable. La solución establece un conjunto de reglas y capacidades que permiten verificar la identidad y legitimidad de los agentes de IA, autenticar a los usuarios humanos detrás de esos agentes, mantener trazabilidad y registros de auditoría, y asegurar la aplicación de tokenización, protección antifraude y resolución de disputas.
“A medida que los agentes de inteligencia artificial comienzan a ejecutar transacciones, es esencial que los fundamentos del sistema de pagos se mantengan intactos”, subraya Vosburg. “La tokenización, la autenticación, la protección contra el fraude y la capacidad de resolver disputas no pueden perderse en este nuevo entorno”.
Para Vosburg, el desafío no es solo tecnológico, sino también ético y sistémico, para construir un ecosistema donde la autonomía de la IA conviva con reglas claras de responsabilidad y protección al consumidor.

Ciberseguridad en un mundo hiperconectado
El avance de la digitalización y la inteligencia artificial trae consigo un desafío crítico: la ciberseguridad. En un mundo donde interactúan miles de millones de dispositivos conectados, la seguridad dejó de ser un atributo del producto para convertirse en una condición estructural del sistema.
“La seguridad es uno de los temas más importantes en pagos en todas partes”, afirma Vosburg. “En cada mercado en el que operamos, se encuentra consistentemente entre las tres principales preocupaciones de los consumidores”.
Ese entorno, explica, exige seguridad permanente y adaptativa. “Toda esta tecnología y estos datos crean enormes oportunidades, pero también amplían la superficie de ataque para actores maliciosos. Mantenernos un paso adelante de ellos es una parte central de nuestro negocio”.
Por esta razón, la multinacional ha invertido más de US$11.000 millones en ciberseguridad durante los últimos cinco años, desarrollando capacidades basadas en inteligencia artificial, modelamiento de comportamiento y análisis avanzado de amenazas para anticipar ataques antes de que se materialicen.
Chile: laboratorio de innovación en medios de pago
Dentro del mapa global, Chile destaca como uno de los mercados más avanzados de la región. “Es uno de los mercados más maduros y consolidados en pagos dentro de América Latina”, explica Vosburg. “Tiene una sólida infraestructura digital, una población tecnológicamente preparada y un claro apetito por la innovación”.
Las cifras son contundentes, con 70% de penetración de pagos digitales y donde el 94% de las transacciones son sin contacto.
Además, el 100% del comercio electrónico acepta tarjetas de débito y cerca del 20% de las transacciones ya se realizan mediante billeteras digitales, las tasas de fraude son las más bajas de la región y las tasas de aprobación están por sobre el promedio regional.
“Debido a la madurez de Chile y su disposición a la innovación, las tendencias globales en pagos se traducen muy rápida y directamente en este mercado”, sostiene Vosburg. No es casualidad que Mastercard haya convertido a Chile en un polo estratégico, con más de 150 colaboradores en su oficina de Santiago, gran parte de ellos enfocados en el área de Servicios.
Chile también ha invertido en la ciberseguridad como un activo estratégico nacional. El desarrollo digital también exige nuevas formas de gobernanza. En Chile, la creación de la Agencia Nacional de Ciberseguridad (ANCI) y la entrada en vigor de la Ley Marco de Ciberseguridad marcan un hito en la protección de infraestructuras críticas.
“La colaboración es absolutamente necesaria”, afirma Vosburg. “Ninguna organización —ni pública ni privada— puede ofrecer protección completa en ciberseguridad por sí sola”. Para el ejecutivo, compartir información entre sectores no es una ventaja competitiva, sino una defensa colectiva esencial para la seguridad nacional.
Este enfoque explica por qué Mastercard hoy protege no solo pagos, sino también sectores como retail, salud, energía y telecomunicaciones. “La ciberseguridad es tan fuerte como su eslabón más débil. Si los atacantes comprometen una parte de una cadena de suministro, potencialmente pueden acceder a todo el sistema”, advierte.

Desafíos ante un sistema en constante evolución
La rápida evolución tecnológica también plantea desafíos regulatorios y de confianza. Para Vosburg, el marco normativo aún se encuentra en pleno desarrollo y debe avanzar al mismo ritmo que la innovación.
“El marco regulatorio sigue evolucionando. Nuestro foco ha estado en asegurar que el comercio agéntico se alinee con las protecciones de pago existentes y con las expectativas de los consumidores”, explica.
En ese proceso, la colaboración entre los distintos actores del ecosistema es clave. “Estamos trabajando estrechamente con emisores, adquirentes, comercios y reguladores para establecer estándares comunes, mayor transparencia, interoperabilidad y protocolos claros. Esa colaboración liderada por la industria es fundamental a medida que la tecnología madura”, subraya.
Uno de los pilares de ese nuevo entorno será la autenticación. Hoy, los pagos ya incorporan múltiples métodos biométricos —como huellas dactilares, reconocimiento facial o lectura de palma— integrados directamente en los dispositivos. “Estos mecanismos ofrecen una forma portátil, segura y cada vez más natural de validar la identidad del usuario”, señala Vosburg.
De cara al comercio agéntico, la biometría tendrá un rol aún más relevante. “La biometría jugará un papel cada vez más importante en la validación de instrucciones entregadas a agentes de inteligencia artificial. Se trata de confirmar que la persona que autoriza una transacción realmente está habilitada para hacerlo. Esa capacidad ya existe y continuará evolucionando”, afirma.
Con la mirada al futuro, Vosburg sabe que, como compañía, “todo vuelve a la confianza. Queremos asegurarnos de que los consumidores se sientan protegidos, que los comercios tengan la certeza de que recibirán sus pagos y que todos los participantes del ecosistema puedan transar con tranquilidad”.
Y es que la evolución de los pagos estará marcado por experiencias cada vez más invisibles, personalizadas y automatizadas, con agentes de inteligencia artificial operando en segundo plano. Pero, como enfatiza el ejecutivo, esa evolución solo será sostenible si se apoya en una seguridad robusta, estándares claros y una economía digital diseñada, ante todo, para las personas.