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Gaming, mujeres y tecnología: una oportunidad que la industria ya no puede ignorar
El gaming hoy es cultura, economía creativa y plataforma de desarrollo. Y entender el rol de las mujeres en este ecosistema ya no es una cuestión de inclusión simbólica, sino de visión estratégica.
El crecimiento del ecosistema gamer femenino ya no es una tendencia emergente, sino una transformación estructural que cruza cultura, tecnología y trabajo. Un nuevo estudio regional no solo revela cómo participan las mujeres, sino también los desafíos que definirán el futuro de la industria.
Un cambio que ya está ocurriendo
El gaming dejó hace bastante rato de ser una promesa de futuro para convertirse en una realidad económica, cultural y tecnológica. Y dentro de esa transformación, hay un actor que hoy resulta imposible de ignorar: las mujeres.
El estudio “Mujeres y Videojuegos 2026”, impulsado por Mujeres en VG, con el apoyo de Latinx in Gaming y diversas agrupaciones latinoamericanas, ofrece una radiografía clara de este momento. Con 3.713 respuestas en 12 países, la investigación confirma no solo el crecimiento sostenido del ecosistema gamer femenino, sino también algo más profundo: las mujeres no solo juegan, sino que incorporan el gaming como parte de sus trayectorias educativas, sociales y laborales.
“Hace seis años comenzamos a trabajar este estudio con el objetivo de dar visibilidad a los intereses, obstáculos y desafíos que enfrentaban las mujeres en la industria de los videojuegos. Con el tiempo, esta investigación se ha expandido a distintos países de Latinoamérica y se ha transformado en una herramienta concreta para respaldar experiencias con datos y seguir impulsando la conversación sobre hacia dónde queremos avanzar en nuestras carreras”, explica Javiera Sepúlveda, cofundadora de la organización y QA en Kolibri Games.
Y eso se siente. No solo en los datos, sino en la experiencia cotidiana de quienes crecimos jugando. Muchas partimos con lo que había en la casa, un PC compartido, una consola heredada, algún juego que ni siquiera elegimos, y hoy vemos cómo ese vínculo se transforma en algo mucho más grande: comunidad, trabajo, identidad.
Acceso y nuevas formas de jugar
Los datos son elocuentes. Aunque la “Master Race”, el PC, sigue liderando como plataforma principal (56%), el smartphone alcanza un 12% de preferencia y muestra una tendencia al alza. Más que una cifra, esto refleja un cambio estructural: el acceso al gaming se está diversificando, ampliando las posibilidades de entrada a nuevos perfiles de jugadoras. En ese contexto, la industria tecnológica se mantiene alerta y empuja más hacia el mundo gamer. “El gaming móvil está experimentando un crecimiento exponencial entre las mujeres, y con dispositivos como el HONOR Magic8 Pro buscamos atender esa demanda con un equipo que elimina barreras técnicas que históricamente han limitado la experiencia en smartphones”, señala Andrea Molina, marketing manager de Honor Chile.
Pero más allá de los dispositivos, lo interesante es cómo cambia la forma de jugar. Hoy una misma persona puede alternar entre el teléfono, el PC o la consola según su rutina, su tiempo o su contexto. El gaming dejó de ser un espacio rígido y se volvió parte de la vida diaria.
De jugar a trabajar (y crear)
El fenómeno, además, ya no se queda en el consumo. El estudio muestra que un 32% de las encuestadas trabaja o busca trabajo en el sector, mientras que un 34% de las profesionales se vincula a la creación de contenido. A esto se suma un dato que rompe varios prejuicios: las sesiones de juego promedian 3,2 horas continuas.
El gaming femenino, entonces, no es solo jugar: es producir, compartir, aprender. Es desarrollar habilidades, explorar intereses y, en muchos casos, proyectar una carrera.
También es representación. Durante años, encontrar protagonistas femeninas complejas no era lo habitual. Hoy, personajes como Ellie en la saga de PlayStation, The Last of Us Part o Senua en Senua’s Saga: Hellblade en Xbox no sólo ocupan el centro de la narrativa, sino que construyen relatos más diversos, más humanos y más cercanos a nuevas audiencias.
El desafío pendiente: seguridad e inclusión
Pero este crecimiento convive con desafíos que siguen siendo urgentes. El 73% de las mujeres encuestadas afirma haber presenciado situaciones de acoso o discriminación en entornos de juego.
En paralelo a este crecimiento, también es importante mirar con responsabilidad los riesgos del entorno digital. Diversas plataformas de videojuegos con sistemas de comunicación integrados, especialmente aquellas con alta presencia de menores, han sido identificadas por expertos como espacios donde pueden ocurrir situaciones de cibercrimen, desde intentos de fraude hasta casos de grooming. Títulos masivos como Roblox, Minecraft o experiencias multijugador como Fortnite han sido mencionados en informes de seguridad no por el juego en sí, sino por las dinámicas sociales que habilitan.
Desde mi experiencia, no solo como presidenta de Mujeres en VG, sino también como gerenta de comunicaciones en CronUp Ciberseguridad, este es un punto que no podemos ignorar. El desafío no es restringir el acceso, sino avanzar en educación digital, en configuraciones de privacidad y en acompañamiento, especialmente en usuarios más jóvenes, para que el gaming siga siendo un espacio de desarrollo y no de riesgo.
La pregunta ya no es si la industria debe cambiar, sino cómo y con qué urgencia.
Una oportunidad para la industria
En este escenario, los desafíos también abren oportunidades. Construir espacios más seguros, accesibles y sostenibles no es solo una demanda social: es una condición para el crecimiento de la industria.
El aumento en la participación de mujeres en eventos gaming, el crecimiento de la creación de contenido y la diversificación de plataformas son señales de una industria en plena transformación. Una transformación que no es solo tecnológica, sino también cultural. Como plantea Shirley Romero, gerente de Ventas Consumo AMD Chile y Argentina “la intersección entre gaming y tecnología avanzada representa hoy uno de los terrenos más fértiles para el crecimiento profesional femenino”.
El gaming hoy es cultura, economía creativa y plataforma de desarrollo. Y entender el rol de las mujeres en este ecosistema ya no es una cuestión de inclusión simbólica, sino de visión estratégica.
Porque el futuro del gaming no está por venir. Ya está ocurriendo. Y las mujeres están, cada vez más, en el centro de esa historia.