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Créditos: EFE.
Pingüino de Humboldt: la especie emblemática del Pacífico Sur que hoy enfrenta su mayor amenaza
La reclasificación del pingüino de Humboldt como especie en peligro expone el fuerte impacto de la influenza aviar, el cambio climático y la presión humana. Científicos advierten que el daño podría ser mayor al estimado y llaman a fortalecer la protección, el control de invasoras y los monitoreos.
La drástica caída del pingüino de Humboldt encendió las alarmas entre científicos de Chile y Perú, que observan cómo esta especie, un ícono del Pacífico Sur, enfrenta su peor escenario en décadas. La reciente reclasificación como “en peligro de extinción” confirmó un declive profundo: de poblaciones históricas de 20.000 individuos a unos 2.500 en la actualidad, una baja marcada por enfermedades, eventos climáticos extremos y presiones humanas.
El golpe más duro llegó en 2023, cuando la influenza aviar altamente patogénica arrasó con miles de aves. “Ese año murieron más de 15.000 aves marinas y el pingüino de Humboldt fue una de las especies más afectadas”, señala Juliana Vianna, investigadora UC y directora alterna del Instituto Milenio CRG.
La especialista explica que esta nueva categoría es consecuencia de presiones acumuladas que han debilitado severamente a la especie, cuyo verdadero estado aún se desconoce.
La situación empeoró con “El Niño” de 2024, que redujo la productividad marina. “Cuando esto ocurre, los pingüinos deben nadar mucho más lejos para encontrar alimento… Y sabemos que, con el cambio climático, estos eventos serán más intensos y frecuentes”, advierte Vianna. Esa búsqueda más extensa les exige más energía y deja huevos y crías vulnerables a la depredación.
Vianna también plantea que la crisis podría ser más grave de lo que indican los registros. “Las estimaciones usadas para categorizar a la especie fueron hechas antes del brote de influenza aviar. Hoy no sabemos con precisión qué quedó de esas colonias”, dice recordando que recién ahora los equipos están retomando el trabajo en terreno.
A las presiones ambientales se suma la actividad humana. “Los perros en Chiloé son horrorosos para la biodiversidad. En un solo islote, un perro puede matar decenas de aves en una noche”, relata la experta. Gatos y ratas también depredan huevos y polluelos, mientras que la pesca contribuye al problema. “Cuando vemos varios pingüinos muertos en la costa durante el periodo no reproductivo, frecuentemente está asociado al bycatch”, explica.
Además, la competencia por recursos es directa. “Competimos con ellos por los mismos recursos. Todas nuestras actividades influyen”, agrega.
La pérdida de estas aves tiene impactos que pasan inadvertidos. Los pingüinos ayudan a transportar nutrientes del mar al continente, fertilizando ecosistemas costeros y permitiendo que otras especies prosperen. Su ausencia altera silenciosamente estos equilibrios.
Conservación y genética
Entre las medidas urgentes, Vianna propone reforzar la protección de las colonias, controlar especies invasoras y reactivar los monitoreos sistemáticos, pues recuerda que la conservación depende de información actualizada. Otra prioridad es comprender qué ha pasado con su diversidad genética. “Antes las poblaciones eran mucho mayores y tenían una diversidad genética alta. Hoy queremos saber cuánto se perdió. Sin diversidad genética, las especies no pueden adaptarse a cambios ambientales rápidos”, señala.
El pingüino de Humboldt también forma parte del proyecto Mil Genomas, que busca secuenciar el ADN de especies a lo largo del país. “Con un genoma puedes predecir el pasado, el presente y el futuro”, explica Vianna.
“Puedes ver qué pasó históricamente con una especie, qué ocurre ahora y qué capacidad tiene para enfrentar escenarios como el cambio climático”.
Para ella, el proyecto también marca un avance histórico. “Los países del sur global éramos solo colectores de muestras. Hoy estamos generando datos en Chile… y construyendo una infraestructura científica que permitirá tomar mejores decisiones”, concluye.
La protección de la especie, sin embargo, no depende solo de grandes iniciativas. En muchas zonas costeras, el comportamiento de los visitantes es parte del problema: el ingreso de vehículos a áreas de nidificación, perros sueltos en playas y la cercanía indebida a nidos y crías aumentan el estrés y el riesgo para estas aves. La conservación, recuerda Vianna, comienza por gestos básicos de respeto hacia su hábitat.
Conoce más sobre la relevancia de los pingüinos en su charla de Congreso Futuro 2024: https://www.youtube.com/watch?v=8w4a9LjDZ5c