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Revelan cómo el hongo quítrido se propaga y empuja a la ranita de Darwin a la extinción en Chile
Un estudio en Nature revela cómo el hongo quítrido, presente en Chile desde los 70, se propaga en la ranita de Darwin, refutando teorías y explicando su declinación, que ya extinguió al sapito vaquero. Los hallazgos guían rescates y estrategias contra una pandemia que amenaza a los anfibios.
Investigadores de cuatro países publicaron en la revista Nature un estudio que revela el mecanismo de transmisión del hongo quítrido, un patógeno microscópico que estaría empujando a la ranita de Darwin hacia la extinción en Chile.
La investigación, liderada por el científico chileno Andrés Valenzuela-Sánchez, presidente de la ONG Ranita de Darwin y académico permanente de la Sociedad Zoológica de Londres, analizó por más de 10 años la propagación del hongo, que habría ingresado al país desde Asia en la década de 1970. Los hallazgos no solo confirman su alta capacidad de contagio en poblaciones terrestres, sino que además refutan una hipótesis científica dominante y es que los hongos con fase infectiva en el agua no podrían expandirse eficazmente en especies terrestres de anfibios.
“Este mismo hongo probablemente causó la desaparición de su especie hermana, la ranita de Darwin del norte, conocida como sapito vaquero, ocurrida en la década de 1980. El sapito vaquero es el único animal chileno que probablemente se ha extinguido en tiempos modernos”, destacó Valenzuela-Sánchez. Además, subrayó el alcance histórico de la crisis generada.
Asimismo, para Soledad Delgado, coautora del estudio, el paradigma era claro. Tras infectar a un anfibio, el hongo no hallaría nuevos huéspedes y moriría de manera rápida. Sin embargo, la evidencia apunta a lo contrario. “Se pensaba que, tras infectar a un anfibio, el hongo desaparecería rápidamente al no encontrar nuevos anfibios que infectar. Nuestro estudio demuestra lo contrario, mostrando que estos patógenos acuáticos pueden propagarse y causar daños significativos en poblaciones de ranitas de Darwin, que es una especie completamente terrestre”, explicó la experta.
La gravedad del escenario se materializó en 2024, cuando un brote de quitridiomicosis ,la enfermedad causada por el hongo quítrido, provocó la muerte de más de 1.300 ranitas en solo 12 meses. La emergencia llevó a Valenzuela-Sánchez a coordinar un rescate con el Parque Tantauco, en Chiloé, desde donde fueron evacuados más de 1.300 ejemplares. En apenas un año, el patógeno había matado a 1.300 de los 1.600 individuos monitoreados, una declinación que activó alarmas globales y motivó a los editores de Nature a encargar un comentario experto para contextualizar la investigación.
Hoy, los animales rescatados son cuidados en el Zoológico de Londres por el propio Valenzuela-Sánchez y su equipo, con un doble propósito: reproducir la especie para reintroducirla en Chile y desarrollar ciencia de punta que permita frenar la pandemia. En paralelo, la ONG lanzó un manual preventivo para evitar la dispersión del hongo, que será distribuido en parques nacionales y zonas silvestres del país, además de estar disponible gratuitamente para descarga.
“Comprender cómo opera esta enfermedad en poblaciones terrestres era la pieza faltante del rompecabezas”, señalan los autores del estudio. La nueva evidencia no solo traza una hoja de ruta para mitigar el impacto de la quitridiomicosis en Chile, sino que además abre una ventana de esperanza frente a una pandemia que está diezmando anfibios en todo el mundo.