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Investigación advierte que el calor extremo ya reduce las horas seguras para vivir en Sudamérica Medioambiente Créditos: El Mostrador.

Investigación advierte que el calor extremo ya reduce las horas seguras para vivir en Sudamérica

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Un estudio internacional advierte que el aumento del calor extremo y la humedad ya limita la vida cotidiana en Sudamérica. En zonas como la Amazonía, miles de personas, especialmente adultos mayores, enfrentan cada año largas horas en que trabajar o realizar tareas básicas puede ser riesgos.


El calor extremo dejó de ser un fenómeno aislado para convertirse en un problema global. Un estudio realizado por científicos de Estados Unidos y Australia analizó las condiciones de “calor inhabitable” en distintas regiones del planeta y concluyó que Sudamérica ya enfrenta impactos severos en la vida diaria de su población.

La investigación advierte que el aumento de las temperaturas y la humedad está reduciendo cada vez más las horas en que las personas pueden realizar actividades cotidianas con seguridad.

Desde 1950, la cantidad de horas al año en que el calor impide desarrollar actividades normales se duplicó para los jóvenes y aumentó aún más para los adultos mayores a nivel mundial.

Para medir este fenómeno, los investigadores utilizaron el modelo HEAT-Lim, una herramienta que calcula cuántas horas al año el cuerpo humano solo puede tolerar actividades muy livianas —como permanecer sentado o acostado— antes de que el calor y la humedad representen un riesgo para la salud.

En Sudamérica, el impacto es especialmente intenso en la Amazonía y en zonas tropicales bajas. En estos territorios, los adultos mayores ya enfrentan entre 1.500 y 2.000 horas al año en las que cualquier esfuerzo físico puede poner en peligro su salud.

Entre los jóvenes de 18 a 40 años, las regiones más cálidas del continente registran entre 20 y 30 horas anuales en las que ni siquiera permanecer quieto resulta seguro.

Esto significa que, durante un tercio o incluso la mitad del año, miles de personas mayores que viven en la Amazonía no pueden limpiar, trabajar la tierra o cuidar a sus nietos sin exponerse a un posible golpe de calor.

Aunque en regiones más altas y secas —como la cordillera de los Andes— el impacto es menor, el aumento de los episodios de calor extremo se observa en todo el continente.

La investigación fue publicada en la revista Environmental Research Health y fue liderada por especialistas de la Universidad Estatal de Arizona y la Universidad de Sidney, en Australia. El análisis concluye que el calor inhabitable se concentra especialmente en lugares donde la humedad es alta y el acceso a ventiladores o aire acondicionado es limitado.

Brasil, Paraguay y Bolivia aparecen entre los países sudamericanos más afectados, particularmente en zonas rurales y comunidades de menores recursos.

Un calendario cada vez más restringido por el calor

Los investigadores advierten que la desigualdad social amplifica el impacto de las altas temperaturas. Las personas con menos recursos, quienes viven en áreas rurales o desarrollan trabajos al aire libre, son las más expuestas a estas condiciones.

En la Amazonía, muchos adultos mayores pasan cerca de la mitad del año enfrentando temperaturas y niveles de humedad que representan un riesgo para la salud. En entornos urbanos, los barrios con viviendas precarias y poca ventilación también concentran mayores efectos durante las olas de calor.

A nivel regional, el promedio de horas inhabitables para adultos mayores aumentó desde cerca de 600 horas anuales en 1950 a más de 900 en la actualidad.

En territorios tropicales bajos —como la Amazonía— esta cifra puede duplicarse. El estudio también señala que Paraguay se encuentra entre los veinte países del mundo donde los jóvenes enfrentan mayores riesgos cuando el aire deja de circular, lo que refleja las dificultades para mantener actividades cotidianas durante los períodos más críticos.

Los científicos advierten que, si el cambio climático continúa avanzando, la cantidad de horas con calor peligroso seguirá aumentando en todas las regiones del planeta.

Si bien el uso de ventiladores eléctricos puede ayudar en zonas húmedas, en regiones secas y extremadamente calurosas podría resultar contraproducente para los adultos mayores, por lo que las soluciones deberán adaptarse a cada contexto local.

Cuando incluso descansar es la única opción segura

Durante los picos de temperatura, la investigación señala que muchas veces la única alternativa segura es reducir al mínimo cualquier actividad.

El modelo muestra que en diversas regiones de Sudamérica tareas tan cotidianas como cocinar, limpiar o caminar pueden volverse peligrosas durante cientos o incluso miles de horas al año.

Si las emisiones globales continúan aumentando, los veranos serán cada vez más largos y las restricciones a la vida diaria se intensificarán.

El mensaje de los científicos es claro: el calor inhabitable es un fenómeno global, pero Sudamérica ya figura entre las regiones más afectadas.

Sin medidas urgentes para frenar el cambio climático y proteger a las poblaciones más vulnerables, millones de personas podrían ver cómo el aumento de las temperaturas redefine su rutina diaria.

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