Sostenibilidad
Proyecto busca convertir CO₂ en energía limpia a partir de residuos agrícolas
La investigación propone transformar dióxido de carbono en ácido fórmico mediante biotecnología, avanzando hacia un modelo de economía circular.
Convertir uno de los principales gases responsables del cambio climático en una fuente de energía sostenible es el objetivo de un proyecto Fondecyt liderado desde la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV), que explora nuevas soluciones desde la biotecnología.
Transformar el dióxido de carbono (CO₂) en un insumo útil es el foco de la investigación encabezada por la académica Carminna Ottone, de la Escuela de Ingeniería Bioquímica de la PUCV. El proyecto, titulado “Next-Generation Bioelectrocatalysts for CO₂ Conversion: Integration of Biochar and Reductive Enzymes in a Scalable System” (1261379), busca convertir este gas en ácido fórmico, una sustancia con potencial como combustible limpio y materia prima industrial.
“Hoy el CO₂ es visto como un desecho. La idea es cambiar esa perspectiva y transformarlo en un producto útil. Si logramos obtener ácido fórmico mediante biotecnología, hablamos de un combustible limpio, sin origen fósil”, explicó la investigadora.
La propuesta se enmarca en un enfoque de economía circular, donde los residuos dejan de ser un problema y pasan a integrarse como parte de nuevos procesos productivos.

Crédito: El Mostrador.
Biotecnología y electricidad: el corazón del sistema
El desarrollo se basa en un sistema bioelectrocatalítico, que combina procesos biológicos con electricidad para lograr la conversión del CO₂. En este mecanismo, la enzima formiato deshidrogenasa (FDH) cumple un rol clave, ya que permite transformar el gas en ácido fórmico al recibir electrones desde una fuente eléctrica.
A diferencia de métodos tradicionales, este proceso opera bajo condiciones más amigables con el medio ambiente, evitando el uso de altas temperaturas o presiones.
“A diferencia de los métodos tradicionales, que suelen requerir altas temperaturas o presiones, esta tecnología opera en condiciones más amigables con el medio ambiente. El uso de enzimas, biodegradables y altamente específicas, reduce tanto el consumo energético como el impacto ambiental del proceso”, añadió Ottone.
El rol del biochar: residuos agrícolas con valor
Uno de los elementos centrales del proyecto es el uso de biochar, un material obtenido a partir de residuos agroalimentarios como cáscaras de arroz. Este compuesto, gracias a su alta porosidad y capacidad conductiva, permite inmovilizar la enzima y facilitar su interacción con la corriente eléctrica.
“El biochar puede parecer una ceniza común, pero tiene propiedades que lo hacen ideal como soporte y conductor. Nos permite ‘conectar’ la enzima a la corriente eléctrica para que realice la reacción”, detalló la académica.
Además de su funcionalidad técnica, el uso de biochar contribuye a optimizar recursos, ya que permite proteger la enzima y reutilizarla, mejorando la eficiencia del sistema y reduciendo costos.
Tecnología y cambio climático: un desafío multidimensional
La investigación se inserta en un contexto global marcado por la necesidad de enfrentar el cambio climático mediante soluciones diversas. En ese escenario, iniciativas como esta buscan aportar desde el desarrollo tecnológico.
“Enfrentar el cambio climático requiere avanzar en múltiples frentes. Por un lado, recuperar los ecosistemas naturales y su capacidad de regeneración; y por otro, impulsar tecnologías verdes de bajo impacto. Desde la biotecnología, podemos aportar significativamente a esta segunda línea”, señaló Ottone.
En esa línea, la conversión de CO₂ en productos útiles no se plantea como una solución única, sino como parte de un conjunto de estrategias orientadas a avanzar hacia modelos más sostenibles.
El proyecto Fondecyt de la PUCV abre una línea de investigación que busca redefinir el rol del CO₂ en los sistemas productivos. Más allá de su impacto ambiental, la iniciativa propone integrarlo como un recurso con potencial energético.
La apuesta, aún en desarrollo, refleja el avance de soluciones basadas en ciencia y tecnología para abordar desafíos estructurales, donde la innovación y la sustentabilidad convergen como ejes centrales.