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PAES de invierno: ¿otra política regresiva? Opinión Crédito: El Mostrador

PAES de invierno: ¿otra política regresiva?

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Gonzalo Islas y Miguel Zapata
Por : Gonzalo Islas y Miguel Zapata Vicerrector de Aseguramiento de la Calidad y Análisis Institucional, ingeniero de Estudios, Universidad de Las Américas.
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Ya es una tradición que, una vez concluidas las celebraciones de fin de año, la discusión pública se traslade a la revisión de los resultados de las pruebas del sistema de admisión universitaria y el desempeño de los colegios en ésta.

Nuestro sistema de admisión ha tenido cambios importantes en los últimos años. Uno de los más relevantes es la introducción, a partir de la admisión 2023, de la Prueba de Invierno. Entre sus objetivos están permitir disminuir la ansiedad propia del proceso de rendición de pruebas y dar mayor flexibilidad al sistema.

Habiendo pasado cuatro años de su incorporación, podemos identificar algunos efectos negativos no previstos de la PAES de Invierno. A diferencia de lo que ocurría hasta hace algunos años, cuando solo se podía ocupar los puntajes de la última prueba rendida, hoy un postulante en el proceso de admisión 2026 puede combinar los resultados de hasta cuatro rendiciones distintas, correspondientes a los últimos dos años.

Esto implica que estudiantes de cohortes anteriores tienen una enorme ventaja frente a los recién egresados de Enseñanza Media. Por ejemplo, en el proceso 2026, 38.908 estudiantes egresados el 2024, que rindieron por primera vez la PAES en el proceso 2025, vuelven a rendir la PAES este año. El efecto de esta nueva oportunidad en los puntajes es relevante: el promedio de las pruebas de comprensión lectora y matemáticas aumenta de 619,7 a 653 puntos. Si además consideramos los resultados de la PAES de Invierno y la opción que tienen los estudiantes de combinar el mejor resultado en cada prueba, tal promedio aumenta a 679,4, esto es un incremento de 60 puntos.

Este mayor puntaje implica que estudiantes egresados en años anteriores, que pueden combinar puntajes, desplazan a quienes la han dado por única y primera vez, algo que se observa con mucha claridad en las carreras más selectivas, como Medicina.

Más aún, esto tiene un efecto regresivo. Dado que esperar un año implica un costo de oportunidad para las familias, observamos que quienes hacen más uso de esta opción son los estudiantes de mayores ingresos. Por ejemplo, en la prueba regular 2025, un 13% de quienes rindieron provenían de colegios particulares. En la PAES de Invierno del mismo año tal porcentaje aumentó a 20%. Por otra parte, el efecto de aumento de puntaje es mayor en los egresados de estos establecimientos, aumentando en 77 puntos su promedio en las pruebas obligatorias, lo cual mejora las opciones de estos estudiantes de acceder a las carreras más demandadas.

Al momento de anunciarse la Prueba de Invierno en abril de 2022 se señaló que esta buscaba “ampliar y diversificar el acceso a la Educación Superior, para poder construir un sistema más equitativo y justo”. Cuatro años más tarde, lamentablemente, el efecto parece ser el opuesto al esperado. Se requiere revisar la secuencia de pruebas, por ejemplo, permitiendo a un estudiante de 4to Medio rendir la Prueba de Invierno, para mitigar estos problemas.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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