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Interacciones de calidad en Educación Parvularia: una educadora consciente y presente en el aula Opinión Créditos: El Mostrador.

Interacciones de calidad en Educación Parvularia: una educadora consciente y presente en el aula

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Paulina Pizarro
Por : Paulina Pizarro Académica Escuela de Educación Parvularia de la Universidad de Las Américas.
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La comprensión oral es aquella que nos permite entender instrucciones simples y textos que otros nos leen en voz alta; es aquella que prepara el cerebro para luego comprender textos y libros escritos. En la Educación Parvularia, esta se construye a través de interacciones de calidad que ocurren en el aula entre educadoras/es, asistentes de educación y por supuesto, los niños y niñas.

Las interacciones de calidad en el aula no son sinónimo de conversación o de habla. Estas van más allá de responder preguntas durante el saludo matutino o en una lectura de cuentos, ya que implican un involucramiento activo tanto de la adulta como de los niños y niñas que les permite desarrollar, entre otras cosas, el pensamiento. Pero ¿qué significa que las interacciones sean de calidad en Educación Parvularia? Diversos autores (por ejemplo, Hamre y Pianta o McNally y Slutsky) comparten que estas son responsivas, profesores que están emocionalmente disponibles, lo que se traduce en generar entornos educativos que favorecen altamente el aprendizaje. Por ejemplo, una educadora es responsiva cuando se da cuenta que un niño o niña no se está involucrando en el aprendizaje y genera distintas instancias para que sí lo haga. Así, una educadora que ve que uno niño o niña no “engancha” con la lectura de un cuento, podría pedirle que “le ayude” a leer, o bien permitirles a los infantes más inquietos que estén con algo sensorial en sus manos para que logren la concentración necesaria para atender a una lectura.

Una “educadora consciente” está involucrada en el aprendizaje de su curso, está presente en “cuerpo y alma” en la clase y es capaz de estar disponible emocionalmente para generar espacios de aprendizaje donde cada niño y niña pueda involucrase. Para ello, no basta solo la vocación de enseñar, sino también un alto nivel de conocimiento del desarrollo infantil, el conocimiento pedagógico de las disciplinas y la disposición a aprender a interactuar con otro adultos e infantes para generar interacciones de alta calidad educativa.

La evidencia muestra que las interacciones de calidad que establecen las educadoras de párvulos que son enriquecidas con un lenguaje amplio, que consideran la voz de los niños y niñas con una escucha activa, no solo se traducen en ampliar su vocabulario, sino que también en generar diversas habilidades como reflexionar, inferir, narrar, anticipar y por supuesto, comprender.

Dichas habilidades que son parte importante de la base del lenguaje oral, se vuelven indispensables para el desarrollo de la comprensión lectora. Esto le permite a niños y niñas no solo conocer una mayor cantidad de palabras (vocabulario) sino también, y que es fundamental, comprender cómo y cuándo se utilizan estas en contextos significativos.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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