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Enfermedad renal crónica : una patología silenciosa que afecta a cerca del 10% de la población Salud Crédito: Cedida

Enfermedad renal crónica : una patología silenciosa que afecta a cerca del 10% de la población

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La enfermedad renal crónica avanza sin síntomas evidentes y suele diagnosticarse cuando el daño ya es irreversible. En Chile, su prevalencia alcanza cerca del 10% de la población y va en aumento, impulsada por el envejecimiento y enfermedades como la diabetes y la hipertensión.


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
La enfermedad renal crónica afecta a cerca del 10% de la población en Chile y suele avanzar sin síntomas hasta etapas irreversibles. Factores como diabetes, hipertensión y envejecimiento explican su aumento. Especialistas destacan la importancia de la detección temprana mediante exámenes simples, educación del paciente y cambios de hábitos para retrasar su progresión. La enfermería cumple un rol clave tanto en la prevención como en el cuidado integral de pacientes en diálisis, reforzando la necesidad de una estrategia sanitaria preventiva y sostenida.
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En Chile, según estimaciones reciente, cerca del 10% de la población, presentaría algún grado de enfermedad renal crónica (ERC), una patología que avanza de manera silenciosa y que, en muchos casos, se detecta cuando el daño ya es irreversible. Según cifras del Ministerio de Salud, la enfermedad renal crónica se asocia a un aumento importante del riesgo cardiovascular y otras complicaciones, y su prevalencia tiende a aumentar debido al envejecimiento poblacional y al incremento de enfermedades crónicas como hipertensión y diabetes.

“Los factores de riesgo más frecuentes son la hipertensión arterial y la diabetes mellitus, seguidos por la obesidad, el tabaquismo, el sedentarismo, el envejecimiento y los antecedentes familiares”, explica Meline Torreblanca, académica de la Facultad de Enfermería de la Universidad Andrés Bello. “Todas estas condiciones, si no se controlan, van dañando lentamente la estructura y la función del riñón”.

Detección temprana

Uno de los grandes desafíos es la detección precoz. Torreblanca enfatiza que existen dos exámenes fundamentales para identificar el daño renal en etapas iniciales:
•     Creatinina en sangre con cálculo de la tasa de filtración glomerular, que indica qué tan bien están filtrando los riñones.
•     Medición de proteína o albúmina en orina, que permite detectar daño renal incipiente.
“En personas con hipertensión, diabetes o mayores de 60 años, estos exámenes debieran realizarse de forma periódica en la atención primaria”, advierte la experta.

Educación y cambios de hábitos

La educación del paciente es esencial para evitar complicaciones y retrasar la progresión de la enfermedad. “Se trabaja en tres líneas principales”, detalla Torreblanca:
•     Control de las enfermedades de base: presión arterial, glicemia, colesterol y peso corporal.
•     Cambios de estilo de vida: reducción de sal, alimentación saludable, actividad física, suspensión del tabaco y evitar la automedicación con analgésicos.
•     Entrega de información clara y concreta: explicar qué es la enfermedad, cuáles son las metas de control, qué medicamentos usa, qué signos de alarma vigilar y cuándo consultar.
“Cuando el paciente entiende su condición y participa activamente en su cuidado, los resultados son mucho mejores”, subraya.

Enfermería en diálisis

Cuando la enfermedad avanza y el paciente requiere diálisis, la enfermería cumple un papel crucial. “Nuestra labor es integral: realizamos la evaluación clínica antes, durante y después de cada sesión, vigilamos el acceso vascular, prevenimos complicaciones e infecciones, ajustamos el plan de cuidados y educamos constantemente al paciente y su familia”, explica la académica de la UNAB.

Este acompañamiento incluye orientación sobre dieta, líquidos, medicamentos, cuidados del acceso y preparación para un eventual trasplante. “Es un rol clínico, educativo y de apoyo emocional muy cercano”, agrega.

¿Cómo cuidar los riñones?

La académica entrega recomendaciones simples que pueden marcar la diferencia:
•     Controlar la presión y la glicemia en la sangre.
•     Mantener un peso saludable, hacer actividad física y reducir la sal.
•     Evitar la automedicación con antiinflamatorios.
•     No fumar.
•     Realizarse los exámenes recomendados si se tiene diabetes, hipertensión, más de 60 años o familiares con enfermedad renal.
•     Consultar si aparecen hinchazón en piernas, cambios en la orina o cansancio intenso que no se explica.
“Los riñones son órganos vitales y silenciosos. Cuidarlos es una inversión en salud y calidad de vida”, concluye Torreblanca.

El aumento sostenido de la enfermedad renal crónica obliga a reforzar la prevención y el diagnóstico oportuno desde la atención primaria. Promover hábitos saludables, controlar las enfermedades de base y garantizar el acceso a exámenes simples pero claves puede marcar la diferencia en la evolución de la enfermedad. Detectar a tiempo permite retrasar su progresión, mejorar la calidad de vida de los pacientes y disminuir el impacto sanitario y social de una patología que, aunque silenciosa, tiene consecuencias profundas.

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