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Hipertensión en jóvenes: la amenaza silenciosa que pone en riesgo el corazón a futuro Salud Crédito: Cedida

Hipertensión en jóvenes: la amenaza silenciosa que pone en riesgo el corazón a futuro

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Aunque tradicionalmente asociada a la adultez, la hipertensión arterial avanza entre jóvenes impulsada por el sedentarismo, la mala alimentación y la falta de educación en salud. Especialistas advierten que detectarla a tiempo es clave para prevenir daños cardiovasculares irreversibles.


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
La hipertensión arterial está dejando de ser una enfermedad exclusiva de adultos mayores y afecta cada vez más a jóvenes en Chile. El sedentarismo, la obesidad y la mala alimentación son factores clave en esta tendencia silenciosa. Especialistas advierten que muchas personas desconocen su diagnóstico y llaman a reforzar la prevención desde la infancia mediante educación en salud, actividad física y controles oportunos. Detectar la presión alta a tiempo es fundamental para evitar complicaciones cardiovasculares graves en el futuro.
Desarrollado por El Mostrador

La hipertensión arterial ha sido durante décadas una enfermedad ligada a la adultez, pero en los últimos años ha comenzado a manifestarse con mayor frecuencia en personas jóvenes. El cambio en los estilos de vida, marcado por el sedentarismo, la alimentación procesada y el estrés, ha encendido las alarmas de especialistas y organizaciones de salud que advierten sobre la urgencia de actuar antes de que la situación se convierta en un problema de salud pública aún mayor.

De acuerdo con la última Encuesta Nacional de Salud, cerca del 27 % de los chilenos mayores de 15 años presenta hipertensión arterial, y un porcentaje importante desconoce su diagnóstico. El médico Carlos Fernández, presidente de la Fundación Sochicar, explica que esto refleja la naturaleza silenciosa de la enfermedad.

“La hipertensión no duele ni avisa; pasa desapercibida hasta que aparecen las complicaciones. Mucha gente vive con presión alta sin saberlo y llega al médico cuando ya ha sufrido un daño”, señala.

El especialista añade que la clave para revertir esta tendencia está en la prevención temprana. “La prevención debe comenzar en los primeros años; los niños deben aprender desde pequeños hábitos de vida saludable que perduren toda la vida. Si logramos instalar esa cultura, reduciremos drásticamente los riesgos en la adultez”, enfatiza. Desde SOCHICAR han insistido en que la educación cardiovascular debe ser parte del currículo escolar y una prioridad en las políticas públicas.

Entre los factores que más inciden en el aumento de la hipertensión juvenil destacan la obesidad, el bajo nivel de actividad física y el consumo excesivo de sodio. Chile figura entre los países de la OCDE con menor práctica deportiva regular y altos índices de sobrepeso infantil, condiciones que favorecen la aparición temprana de enfermedades cardiovasculares.

Según los especialistas, fomentar el movimiento y una alimentación equilibrada son pasos fundamentales para revertir esta realidad. “Queremos que las personas conozcan sus números y se controlen. No hay excusa: detectar a tiempo una presión elevada puede salvar vidas”, afirma el médico.

El especialista insiste en que la lucha contra la hipertensión no se limita a campañas puntuales, sino que requiere un cambio cultural sostenido. Promover el ejercicio diario, mantener un peso adecuado, reducir el consumo de sal y evitar el tabaquismo son medidas simples pero decisivas. “Cada persona tiene un rol en cuidar su corazón, y ese compromiso debe comenzar desde la infancia”, concluye Fernández.

Prevenir hoy para proteger el corazón del mañana

La hipertensión arterial es una condición prevenible y controlable cuando se detecta de manera oportuna, pero para ello resulta indispensable avanzar hacia una cultura de autocuidado sostenida en el tiempo. Promover hábitos saludables desde la infancia, como la actividad física regular, una alimentación equilibrada y la reducción del consumo de sal, es clave para disminuir el riesgo cardiovascular en etapas posteriores de la vida.

Asimismo, facilitar el acceso a controles preventivos y reforzar la educación en salud permite identificar precozmente una enfermedad que suele avanzar sin síntomas. La detección temprana, junto con políticas públicas orientadas a la prevención, puede marcar la diferencia entre una adultez saludable y el desarrollo de complicaciones cardíacas evitables en las futuras generaciones.

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