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Realidad virtual contra el miedo a hablar en público: estudio muestra resultados prometedores Salud Crédito: Cedida

Realidad virtual contra el miedo a hablar en público: estudio muestra resultados prometedores

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Un ensayo clínico piloto del Departamento de Psicología de la Universidad de Chile evaluó una terapia de exposición apoyada con realidad virtual para estudiantes con miedo intenso a hablar en público, mostrando mejoras en la confianza y reducción de pensamientos negativos.


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
Un estudio piloto del Departamento de Psicología de la Universidad de Chile evaluó un protocolo de terapia de exposición apoyado con realidad virtual para tratar el miedo a hablar en público. El ensayo clínico mostró mejoras en la confianza al hablar y una disminución de autoverbalizaciones negativas en estudiantes con ansiedad social. Aunque los resultados son preliminares, los investigadores destacan el potencial de esta tecnología para crear entornos controlados de exposición terapéutica y ampliar en el futuro el acceso a tratamientos de salud mental.
Desarrollado por El Mostrador

La ansiedad es uno de los problemas de salud mental más frecuentes a nivel mundial. Dentro de este espectro, el trastorno de ansiedad social se manifiesta como un miedo intenso ante situaciones en las que la persona siente que puede ser evaluada o juzgada. En este contexto, investigadores e investigadoras de la Universidad de Chile han desarrollado una línea de trabajo orientada a comprender cómo se aprende y se mantiene este miedo, así como a evaluar herramientas terapéuticas que permitan abordarlo de manera gradual y segura.

El estudio fue publicado en la revista científica Behavioral Psychology/Psicología Conductual bajo el título “Eficacia de un Protocolo de Terapia de Exposición con Realidad Virtual para el Miedo a Hablar en Público: Un Estudio Piloto Aleatorizado y Controlado”. La investigación fue desarrollada por un equipo del Departamento de Psicología de la Facultad de Ciencias Sociales. El artículo fue guiado por la académica Vanetza Estela Quezada Scholz, en colaboración con los académicos Gonzalo Miguez, Mario A. Laborda, los coinvestigadores Felipe I. Varas, Gabriela Ayala, Gustavo Munro y los estudiantes Sarai A. Espinoza, Carolina C. Salazar, Gressley A. Valdés y Matías F. Silva.

La propuesta de este estudio se basa en la aplicación del método de terapia de exposición, una de las herramientas con el mayor respaldo empírico para tratar trastornos de ansiedad. El objetivo de este tipo de terapia es que la persona pueda acercarse a la situación que evita en condiciones controladas, hasta que disminuyan la expectativa de ocurrencia de una amenaza y la respuesta de miedo. “La exposición implica confrontar repetidamente el estímulo temido, pero en ausencia de una amenaza real”, explica la Dra. Quezada.

Enfrentar el miedo en un entorno seguro

Uno de los principales desafíos del miedo a hablar en público se debe a que la situación temida no siempre es fácil de recrear en una consulta. En ese escenario, la realidad virtual aparece como una alternativa especialmente útil. “La idea es exponer a los pacientes a un entorno controlado donde puedan enfrentar el miedo. Eso permite una exposición más gradual; el terapeuta puede personalizar los entornos y, al ser controlado, puede hacerse más llevadero y más fácil de aplicar”, señala Matías Silva, psicólogo integrante del equipo.

Quienes participaron del estudio realizaron entre siete y ocho sesiones, según sus necesidades. El protocolo se estructuró en cuatro módulos: psicoeducación sobre el funcionamiento de la ansiedad, trabajo en flexibilidad cognitiva para abordar pensamientos rígidos o amenazantes, exposición en realidad virtual y un cierre orientado a consolidar herramientas y prevenir recaídas.

En el módulo de exposición se utilizaron cinco escenarios virtuales, desde espacios pequeños, como una oficina o un bar, hasta auditorios con una mayor audiencia. Se inició con breves e improvisadas intervenciones que evolucionaron hacia presentaciones más complejas, con la posibilidad de ajustar variables como el tamaño del público, los sonidos y las reacciones, e incluso de incorporar interrupciones. Por resguardo de los participantes, las exposiciones no superaban los 30 minutos por sesión.

La versión mejorada del protocolo

Este protocolo es el resultado de un proceso de investigación progresivo. En una etapa anterior, el equipo ya había evaluado la factibilidad de una breve intervención con realidad virtual en estudiantes y egresados de la carrera de Derecho de la Universidad de Chile, observando mejoras en autoverbalizaciones y confianza al hablar en público. Este estudio, publicado en la revista científica Ibero-American Journal of Psychology and Public Policy, permitió ajustar la estructura de las sesiones y fortalecer el diseño metodológico antes de implementar el actual ensayo piloto aleatorizado y controlado.

Uno de los aspectos que el equipo buscó medir fue el impacto en las autoverbalizaciones, es decir, el diálogo interno que aparece cuando una persona se enfrenta a hablar frente a otros. “Cuando el cerebro aprende que hablar frente a otras personas es peligroso, la persona empieza a evitar. A corto plazo eso alivia, pero a largo plazo mantiene el miedo”, explica Silva.

La exposición específicamente busca romper ese círculo: la persona se expone en condiciones seguras y constata que no ocurre la “catástrofe” anticipada. “Las autoverbalizaciones negativas son ideas como ‘me voy a quedar en blanco’, ‘no sirvo para esto’, ‘se van a reír de mí’”, ejemplifican los investigadores.

En el estudio, el equipo observó señales de disminución de ese tipo de pensamientos y de un aumento de la confianza para hablar en público. “Este es un estudio piloto. No es definitivo, pero sí muy prometedor”, enfatiza Silva.

Desafíos de su implementación: Brecha tecnológica y costos

Pese a sus ventajas, el uso clínico de la realidad virtual en salud mental aún enfrenta barreras para su implementación en Chile y Latinoamérica. “Es muy difícil encontrar un buen software en español que permita abarcar una amplia variedad de situaciones de exposición”, explica la Dra. Quezada.

A ello se suma el costo de estas herramientas: según la académica, algunas licencias pueden superar los mil dólares anuales por un solo usuario, lo que dificulta su adopción a mayor escala. En ese escenario, la investigadora plantea que la discusión debiera incorporar también la relación costo-efectividad, ya que si bien la inversión inicial puede ser significativa, podría justificarse en la medida en que facilite tratamientos más breves, estandarizables y accesibles.

Finalmente, el equipo plantea que esta línea de investigación también abre una proyección hacia estrategias de tratamiento más accesibles: intervenciones remotas que no dependan exclusivamente de cascos de realidad virtual y que, a futuro, puedan implementarse en pantallas u otros dispositivos, ampliando su alcance y facilitando su aplicación.

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