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Vuelven los teams de verano a las playas: auge laboral, marketing y el debate por la cosificación BRAGA Créditos: Cedida.

Vuelven los teams de verano a las playas: auge laboral, marketing y el debate por la cosificación

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Vuelven a las playas como estrategia de marketing y empleo estacional, pero también reactivan el debate sobre género y representación. El regreso de los teams de verano cruza consumo, pertenencia y redes sociales, en un contexto marcado por cuestionamientos a la cosificación.


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
Los tradicionales teams de verano regresaron a las playas chilenas con fuerza durante la temporada 2026, impulsados por campañas de marketing, redes sociales y una oferta laboral que abrió más de 1.800 cupos en balnearios del país. Su retorno, sin embargo, reactivó el debate sobre género y publicidad, luego de que organismos como el SERNAC advirtieran que una parte relevante de la publicidad en Chile reproduce estereotipos, violencia estética y prácticas de cosificación, especialmente cuando la imagen física se instala como principal criterio laboral.
Desarrollado por El Mostrador

Cuando parecía una postal anclada en el recuerdo, los tradicionales “teams” de verano regresaron con fuerza a las playas chilenas. Su vuelta no solo se hace visible en redes sociales, sino también en el mercado laboral estacional y en una estrategia publicitaria que vuelve a articular pertenencia, juego y consumo.

Promotoras y promotores identificados por colores, marcas y equipos vuelven a recorrer playas y balnearios, reinstalando una imagen que marcó a generaciones. El fenómeno ya tiene un impacto concreto: para la temporada estival 2026 se abrieron 1.845 cupos laborales en destinos como Viña del Mar, La Serena y Pucón.

Según la plataforma Chiletrabajos, las ofertas se concentran en activaciones de marca en los balnearios más concurridos del país, reviviendo una escena que fue parte del paisaje veraniego durante décadas. Las condiciones consideran pagos diarios de entre $55.000 y $70.000, bonos por cumplimiento de metas y beneficios como viáticos, alojamiento y traslados, en un período que se extenderá entre el 5 de enero y el 28 de febrero de 2026.

¿Por qué se cuestiona que los teams de verano puedan reproducir cosificación?

Organismos oficiales como el Servicio Nacional del Consumidor (SERNAC) han venido monitoreando las prácticas publicitarias en Chile y han advertido tendencias persistentes en la forma en que se representa el cuerpo femenino, especialmente en contextos comerciales. Uno de sus análisis, el Informe Anual de Publicidad Sexista, reveló que alrededor del 35 % de las piezas publicitarias evaluadas en sitios web contenían mensajes considerados sexistas.

Es más, el propio organismo advierte que una proporción relevante de estos contenidos se inscribe en lo que se denomina “violencia estética”, la que define como la imposición de estándares de belleza idealizados, poco realistas y difíciles de alcanzar, que ejercen presión sobre los cuerpos, principalmente de las mujeres, como condición de valor social o comercial. El estudio también detectó prácticas de cosificación, en especial a través de imágenes que fragmentan el cuerpo o lo reducen a atributos físicos específicos, reforzando la idea de que su valor reside en la apariencia antes que en la personalidad, capacidades o competencias de las personas.

Informes elaborados anteriormente junto al Servicio Nacional de la Mujer y la Equidad de Género (SernamEG)profundizan este diagnóstico: cerca de un tercio de la publicidad sexista identificada en Chile estaría asociada a la hipersexualización o cosificación del cuerpo femenino, una tendencia que atraviesa distintos soportes y formatos comunicacionales.

En ese contexto, las ofertas laborales para teams de verano no quedan al margen del debate. Muchas de ellas incluyen como requisito central la “presencia física” o un determinado estado corporal, lo que ha abierto cuestionamientos sobre si este tipo de criterios evalúa el desempeño laboral desde una lógica estética, privilegiando la imagen por sobre habilidades profesionales, experiencia o competencias comunicacionales. Para quienes observan críticamente el fenómeno, estas exigencias se conectan con patrones ya identificados por los organismos públicos en materia de representación y desigualdad de género en la publicidad chilena.

Pertenecer, mostrarse y participar

Para Carol Frost, directora de Publicidad del Campus Creativo, la permanencia de este formato se explica por una motivación esencial. “Los teams explotan una necesidad muy profunda de las personas: pertenecer a un grupo y diferenciarse”, señala.

Desde su mirada, estas dinámicas operan como identidades inmediatas: bastan pocos códigos —un color, un nombre o un eslogan— para que las personas comuniquen quiénes son o cómo quieren ser percibidas. “Lo que destaca del team son los rituales compartidos sobre cómo sentir, expresarse y hacerse visible en redes sociales”, explica.

Ese sentido de pertenencia se traduce en acciones concretas: comentar, compartir, defender al propio team y generar contenido que alimenta y amplifica la visibilidad de la marca en el ecosistema digital.

El debate cultural que reabre el rol de los teams de verano

A diferencia de otros espacios laborales, donde los requisitos suelen asociarse a competencias funcionales —como atención al cliente, habilidades comunicacionales o experiencia previa—, en el caso de los teams de verano la descripción del perfil buscado tiende a poner el acento en la imagen física. Para sus críticos, este énfasis puede reforzar estereotipos de género arraigados, instalando la idea de que el atractivo o la estética pesan más que otras capacidades profesionales a la hora de acceder a un empleo.

El debate también se traslada al plano cultural. Mientras algunos defienden estos trabajos como una oportunidad laboral legítima, especialmente para estudiantes o personas que buscan ingresos temporales, otros advierten que cuando una función se construye en torno a la exposición del cuerpo como principal atributo, se contribuye a normalizar expectativas estéticas o sexuales sobre las mujeres en el espacio público. Una lógica que, según han advertido organismos como el SERNAC, se vincula con formas de cosificación presentes en la publicidad y en ciertas prácticas del mercado laboral en Chile.

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