La travesía comenzó el pasado 28 de enero, luego de su arribo a Nepal. Desde entonces, y durante 11 días, enfrentaron complejas condiciones geográficas y climáticas en su ascenso hacia la base del Monte Everest, ubicada a más de 5.000 metros sobre el nivel del mar.
El desafío implicó avanzar tanto pedaleando como cargando sus bicicletas al hombro en aquellos tramos donde el terreno impedía continuar sobre ruedas. Finalmente, el miércoles 11 de febrero lograron alcanzar la meta y compartieron el hito en sus redes sociales con el mensaje: “Misión cumplida: Everest Base Camp con bicicleta. No lo podemos creer”.
Antes de iniciar la expedición, Forti había adelantado la relevancia del reto, señalando que no existían registros públicos de mujeres que hubieran completado este recorrido. Según explicó, solo algunos hombres habrían conseguido previamente esta hazaña, lo que posiciona el logro como un hito dentro del ciclismo femenino en alta montaña.
Ambas deportistas han destacado que, si bien cuentan con amplia experiencia en expediciones de altura —alcanzando anteriormente cumbres de hasta 6.700 metros—, no se consideran atletas profesionales. Según han señalado, mantienen una vida activa impulsada por la motivación, el desafío personal y la exploración en entornos extremos.
El principal obstáculo, aseguran, no fue únicamente la altitud, sino también las duras condiciones climáticas propias del invierno en el Himalaya, marcadas por bajas temperaturas y terrenos de alta complejidad técnica.
La expedición fue registrada paso a paso en redes sociales, donde compartieron imágenes y videos desde su llegada a Nepal hasta el momento en que alcanzaron el campamento base, celebrando el logro junto a sus bicicletas.
Este hito internacional se suma a otros desafíos ya conquistados por Correa y Forti. Anteriormente, habían marcado un precedente al convertirse en las primeras mujeres en alcanzar la cumbre del Cerro El Plomo en bicicleta, consolidando su presencia en el denominado “big mountain bike” y reafirmando su lugar en el ciclismo de alta montaña.
Un desafío extremo, con escasos precedentes y un impacto histórico en el ciclismo femenino
Según los registros públicos disponibles y las declaraciones de las propias deportistas, hasta ahora no existían antecedentes de mujeres que hubieran completado el desafío de llegar en bicicleta al Everest Base Camp, especialmente en condiciones invernales. La travesía combina factores extremos como la altitud, el frío, rutas altamente técnicas y extensos tramos donde resulta imposible pedalear, obligando a transportar la bicicleta a pie.
Si bien este logro marca la primera vez que se documenta públicamente a mujeres alcanzando esta meta sobre ruedas a más de 5.000 metros de altura en Nepal, existen algunos antecedentes aislados de ciclistas que han conseguido llegar al campamento base en contextos distintos. En 2024, por ejemplo, un deportista de India logró completar el recorrido tras varios días de ascenso por rutas complejas, convirtiéndose en uno de los pocos en el mundo en alcanzar ese punto en bicicleta.
Un caso similar ocurrió en 2021, cuando el ciclista portugués Pedro Bento realizó el ascenso en solitario y dejó registro de su travesía, aunque sin buscar un reconocimiento asociado al género o a marcas oficiales.
Estos antecedentes confirman que, si bien el desafío no es imposible desde el punto de vista técnico, se trata de una hazaña extremadamente poco frecuente, incluso entre ciclistas experimentados. En el caso femenino, además, su documentación pública ha sido mínima, lo que refuerza el carácter histórico y excepcional del logro alcanzado por las deportistas chilenas.
Una ruta implacable que eleva el desafío al límite del ciclismo de montaña
El recorrido hacia el Everest Base Camp dista mucho de ser una ruta convencional para el ciclismo. A lo largo del trayecto, las deportistas enfrentan senderos rocosos, escaleras talladas en piedra, puentes colgantes, fuertes desniveles y extensas zonas donde resulta imposible pedalear, lo que obliga a cargar la bicicleta al hombro. A estas dificultades se suman las condiciones climáticas extremas, con vientos intensos, bajas temperaturas y presencia de nieve durante el invierno, factores que convierten incluso al trekking tradicional en una experiencia altamente exigente.
Si bien en la comunidad del ciclismo de montaña existen antecedentes de desafíos extremos, como el “Everesting”, que consiste en ascender y descender repetidamente hasta igualar la altura del Everest, la combinación de altitud real, clima invernal y la complejidad específica de la ruta hacia el campamento base distingue este logro de Jacinta Correa y Camila Forti. Su travesía se consolida así como un hito dentro del “big mountain bike” y del deporte femenino de aventura, con proyección e impacto a nivel internacional.