Publicidad
Farnaz Ohadi y el flamenco para hablar de Irán y sus historias humanas BRAGA Crédito: EFE.

Farnaz Ohadi y el flamenco para hablar de Irán y sus historias humanas

Publicidad

Salió hace 25 años de su país. “Queremos volver y construir el país, pero eso está ahora muy lejos y espero que en mi vida pueda verlo”, sostiene. Aun así, advierte que los cambios profundos requieren tiempo y procesos generacionales para consolidarse.


Cinco años en Sevilla es lo que lleva viviendo la cantante Farnaz Ohadi, ahí ha desarrollado un estilo que define como “flamenco persa”. Aunque su vida está asentada en España, reconoce que sigue con angustia la situación política y social de Irán y que la posibilidad de regresar a su país es, por ahora, inviable.

En entrevista con EFE, la artista reflexiona sobre el impacto personal del exilio, las protestas contra el régimen iraní y el rol de la música como herramienta de denuncia.

Volver a Irán, un deseo lejano

Ohadi observa con preocupación uno de los momentos más críticos en Irán desde la instauración del régimen tras la Revolución Islámica de 1979. Las protestas contra el sistema de los ayatolás han marcado su vida cotidiana incluso a miles de kilómetros de distancia.

La mujer explica que desde el inicio de las manifestaciones duerme poco, se despierta sobresaltada y revisa constantemente su teléfono en busca de noticias que puedan traer calma.

“No había sido capaz de considerar volver a Irán, pero, si pudiese, volvería, pero volvería si todo estuviese libre”, afirma. Sin embargo, admite que ese escenario no es posible en la actualidad: quienes se marcharon del país quisieran regresar, “pero ahora mismo es imposible”.

Recuerda que salió de Irán hace 25 años, al igual que muchas personas formadas y con “mente abierta” que, según describe, se fueron sin quererlo, buscando un futuro fuera de su tierra.

“Queremos volver y construir el país, pero eso está ahora muy lejos y espero que en mi vida pueda verlo”, sostiene. Aun así, advierte que los cambios profundos requieren tiempo y procesos generacionales para consolidarse.

Crédito: farnazohadi.com

La música como forma de resistencia

Instalada en Sevilla, Ohadi ha fusionado la poesía en farsi con los ritmos del flamenco, una combinación que atraviesa su último disco, Breath. Define sus composiciones como un canal para expresar “frustraciones, ira y dolor” derivados de su experiencia “como mujer iraní”.

Para la cantante, las partituras constituyen “una forma rica de resistencia, para contar las historias de gente y generaciones”. En ese sentido, explica que su propuesta artística busca hablarle especialmente a las mujeres de Irán y visibilizar lo que viven bajo el actual contexto político.

Antes de despedirse, recuerda que solo hace flamenco persa “para contar lo que sufren las mujeres iraníes”, y se felicita “de usar el flamenco para hablar de Irán y sus historias humanas”, y pide “no olvidar jamás” la situación que vive la mujer iraní, con ejemplos “indignantes” como la detención de varias por cantar por la calle, y subraya la importancia de “dar voz a quienes han sido silenciadas tanto tiempo”.

Feminismo y unidad

Ohadi también aborda el papel del feminismo en el escenario internacional. Destaca que en muchos países las mujeres han logrado expresarse públicamente sin sufrir represalias, algo que —recuerda— no era posible hace décadas.

No obstante, plantea que los sistemas patriarcales no habrían persistido sin complicidades internas y llama a una mayor unidad. A su juicio, el feminismo “no es solamente los derechos de las mujeres, sino criar mujeres más felices, hombres más felices y en general a niños conscientes”, como base para construir un futuro distinto.

La artista pide mayor atención de los colectivos feministas a la situación en Irán y sostiene que los derechos de las mujeres “deben ser los mismos, porque todas importan, y al final eso también es importante y se conecta a Irán”.

Desde el sur de España, su voz se mantiene vinculada a su país de origen. Mientras el regreso parece una posibilidad remota, su música continúa siendo el puente entre el exilio y la esperanza de cambio.

Publicidad