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Créditos: El Mostrador.
Maternidad y longevidad: estudio apunta que tener 2 o 3 hijos enlentece el envejecimiento
Un estudio que siguió a casi 15 mil mujeres durante décadas reveló que la cantidad de hijos y la edad al momento del parto inciden en la salud y esperanza de vida, con mejores indicadores en quienes tuvieron dos o tres hijos entre los 24 y 38 años.
Un estudio desarrollado por la Universidad de Helsinki y el Instituto de Investigación Médica de la Fundación Minerva concluyó que tanto la cantidad de hijos como la edad en que las mujeres se convierten en madres tienen un impacto medible en su salud y expectativa de vida.
La investigación, publicada en Nature Communications, siguió durante décadas a casi 15.000 mujeres gemelas finlandesas nacidas entre 1880 y 1957. Entre sus principales hallazgos, se identificó que quienes tuvieron dos o tres hijos alcanzaron, en promedio, una mayor longevidad en comparación con otros grupos.
Además, los embarazos ocurridos entre los 24 y 38 años se asociaron con patrones de envejecimiento biológico más favorables. En contraste, tanto la ausencia de hijos como tener más de cuatro se relacionaron con un envejecimiento más acelerado y un mayor riesgo de mortalidad.
Maternidad y salud: el peso del momento y la cantidad
El análisis, liderado por la investigadora Mikaela Hukkanen, se basó en datos longitudinales recopilados desde 1975, que permitieron observar la evolución de la salud de las participantes a lo largo del tiempo. Los resultados refuerzan que existe una relación entre la historia reproductiva y el envejecimiento: las mujeres con dos o tres hijos presentaron mejores indicadores de supervivencia, mientras que aquellas sin hijos o con más de cuatro evidenciaron un deterioro más rápido.
El estudio también identificó que la edad al momento del parto es un factor clave. Las mujeres que fueron madres a edades más tempranas mostraron un mayor riesgo de envejecimiento acelerado, posiblemente vinculado a condiciones sociales y económicas menos favorables. Según el equipo, “la maternidad temprana se asoció con mayor riesgo de obesidad, deterioro de la movilidad y menor nivel educativo, lo que podría explicar en parte el vínculo observado”.
Cómo se midió el envejecimiento
Para evaluar estas diferencias, los investigadores utilizaron muestras de sangre y aplicaron el algoritmo PCGrimAge, que permite estimar la edad biológica a partir de la metilación del ADN. Este indicador, conocido como “edad epigenética”, refleja el desgaste celular más allá de los años cronológicos.
Los resultados mostraron que las mujeres sin hijos o con más de cuatro presentaban una edad biológica superior a la esperada para su edad real. En cambio, quienes tuvieron dos o tres hijos registraron los niveles más bajos de envejecimiento epigenético.
Miina Ollikainen, directora del estudio, explicó: “Nuestros resultados muestran que las decisiones tomadas a lo largo de la vida dejan una huella biológica duradera que puede medirse mucho antes de la vejez”.
Una explicación desde la biología evolutiva
Los hallazgos respaldan la teoría del trade-off reproductivo, que plantea que los organismos cuentan con recursos limitados, por lo que una mayor inversión en reproducción puede restar energía al mantenimiento del cuerpo.
En la misma línea, la teoría del soma desechable sugiere que múltiples embarazos podrían acelerar el envejecimiento al reducir la capacidad de reparación celular. “Cuando se invierte una gran cantidad de energía en la reproducción, esta se resta a los mecanismos de mantenimiento y reparación del organismo”, explicó Hukkanen.
En ese contexto, los investigadores plantean que existiría un número “óptimo” de hijos —dos o tres— asociado a mejores indicadores de longevidad.
Resultados con matices
Pese a la solidez del estudio, los autores advierten que sus conclusiones no deben interpretarse como recomendaciones directas. La muestra corresponde a mujeres nacidas en Finlandia entre fines del siglo XIX y mediados del XX, un contexto social, sanitario y cultural muy distinto al actual.
Además, factores como el acceso a la salud, los cambios en la estructura familiar y el aumento en la edad del primer hijo en las últimas décadas limitan la extrapolación de los resultados a otras poblaciones.
El trabajo, realizado en conjunto con el Instituto de Medicina Molecular de Finlandia y el Instituto de Biotecnología de la Universidad de Helsinki, se posiciona como una de las investigaciones más completas sobre el vínculo entre reproducción y envejecimiento biológico en mujeres.