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San Valentín para parejas en crisis: estrategias para reconectar y fortalecer la relación Yo opino Créditos: El Mostrador.

San Valentín para parejas en crisis: estrategias para reconectar y fortalecer la relación

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Odette Freundlich
Por : Odette Freundlich Directora de Centro Miintimidad.
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Para muchos, el 14 de febrero es sinónimo de cenas románticas, gestos de cariño y promesas renovadas. Sin embargo, para otras parejas, la fecha llega en medio de tensiones no resueltas, silencios incómodos o dudas sobre el futuro. Cuando la relación atraviesa un momento complejo, la presión de “celebrar el amor” puede sentirse más como una carga que como una ilusión.

Pero ¿y si este día pudiera convertirse en una oportunidad para reconectar?

Especialistas coinciden en que las crisis no siempre son el principio del fin. En ocasiones, son también un espacio de revisión y crecimiento. Existen señales que indican que el vínculo aún tiene bases sólidas: cuando, pese a las diferencias, ambos siguen intentando hablar sobre lo que sienten; cuando no evitan las conversaciones difíciles y buscan comprenderse; cuando, incluso en medio del conflicto, persisten pequeños gestos de cuidado.

Una taza de café preparada en silencio, un mensaje cariñoso durante el día o la simple pregunta “¿estás bien?” pueden parecer detalles menores, pero revelan algo fundamental: el deseo de seguir eligiéndose. El apoyo en momentos difíciles, la disposición a pedir disculpas tras una discusión o el esfuerzo por mantener alguna forma de intimidad —como tomarse de las manos o despedirse con un abrazo— son indicios de que no todo está perdido.

Comunicar afecto cuando existe resentimiento

Uno de los mayores desafíos en tiempos de conflicto es expresar cariño cuando el resentimiento se ha acumulado. La distancia emocional suele instalar una barrera invisible que dificulta el acercamiento. En estos casos, los expertos recomiendan comenzar por lo simple: un abrazo sincero, un contacto físico breve pero significativo, puede suavizar el tono de una conversación y abrir espacio a un diálogo más amable.

El humor también puede ser un aliado inesperado. Recordar anécdotas compartidas o hablar de sueños y proyectos futuros ayuda a reenfocar la mirada en aquello que une. Del mismo modo, verbalizar lo que se valora del otro —sus cualidades, su apoyo, su historia en común— permite equilibrar la balanza cuando la atención está puesta únicamente en lo negativo.

Gestos que pueden marcar la diferencia

Más que grandes regalos, lo que suele fortalecer el vínculo son las experiencias compartidas. Recrear una de las primeras citas puede traer de vuelta la complicidad inicial y recordar por qué decidieron estar juntos. Escribir una carta centrada en lo positivo —en los aprendizajes, en los recuerdos felices, en los motivos por los cuales el otro sigue siendo importante— puede convertirse en un ejercicio poderoso de reconexión.

También existen gestos cotidianos que, bien intencionados, adquieren un significado especial: preparar una cena en casa, organizar una noche de películas con aquellas que ambos aman, iniciar un nuevo ritual como un desayuno especial o sorprender con un masaje preparado con dedicación. Incluso cambiar de escenario —una escapada a una cabaña cercana o una noche en un hotel en la ciudad— puede ayudar a tomar distancia del conflicto y mirar la relación desde otra perspectiva.

Lo esencial no es la magnitud del plan, sino la intención detrás de él.

Un punto de inflexión

San Valentín no tiene que ser una vitrina de perfección romántica. Puede ser, más bien, un punto de inflexión. Una fecha que invite a la reflexión honesta, al cuidado mutuo y a la decisión consciente de reconstruir.

Porque, en definitiva, el amor no se sostiene solo en los momentos fáciles. A veces, se fortalece precisamente cuando ambas partes están dispuestas a detenerse, escucharse y volver a intentarlo.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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