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La Orquesta Sinfónica Nacional regresa a la Gran Sala con obras de Ravel, Tchaikovsky y Debussy CULTURA CEAC

La Orquesta Sinfónica Nacional regresa a la Gran Sala con obras de Ravel, Tchaikovsky y Debussy

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Tras el exitoso concierto en el Estadio Nacional el pasado sábado 17 de enero, el elenco regresa a sus dependencias en VM20 para ofrecer su último concierto allí, previo a sus presentaciones en Semanas Musicales de Frutillar.


El director chileno Christian Lorca volverá a ponerse al frente de la Orquesta Sinfónica Nacional de Chile en la Gran Sala Sinfónica Nacional el 22 de enero, con un concierto de atractivo y variado programa, pensado para todo tipo de público y que ya cuenta con entradas completamente agotadas.

Anunciado en diciembre, el concierto agotó sus localidades a comienzos de enero y marcará el último encuentro musical en este espacio antes de la inauguración de la temporada en marzo, tras el receso universitario. El programa reúne obras ampliamente conocidas por el elenco y muy queridas por el público. El programa incluye La Tumba de Couperin, de Maurice Ravel; Preludio a la siesta de un fauno, de Claude Debussy; la obertura El Murciélago de Johann Strauss II y la Suite de Cascanueces N°1 de Tchaikovsky.

Sobre el programa, Christian Lorca, director invitado al concierto, comenta: “Es un programa muy ameno y rápido de comprender. No necesitas ser un erudito o erudita en la música, en el arte, para poder entender qué es lo que está sucediendo o las emociones que se transmiten.”

La presentación se realizará el jueves 22 a las 19:30 horas y tendrá una segunda función el viernes en el Teatro Municipal de Viña del Mar, con entrada gratuita e inscripción previa.

Estrenada en París en 1894, cuando Claude Debussy tenía apenas 32 años, Preludio a la siesta de un fauno se inspira en el poema homónimo de Stéphane Mallarmé y propone una visión renovada del fauno, lejos de lecturas peyorativas, revestido aquí de belleza, delicadeza y sensualidad. La obra construye un clima de ensoñación profundamente seductor, apoyado en una orquestación que privilegia cuerdas y maderas, con especial protagonismo de la flauta —símbolo de la siringa del fauno—, una presencia sutil de las trompas y mínimos destellos de percusión. Aunque su forma parece libre y etérea, la pieza se organiza en dos grandes secciones de igual duración, casi imperceptibles al oído, en una música que apela ante todo al placer y a la evocación poética.

El cascanueces es quizá el ballet más famoso de todos y, a más de un siglo de su estreno, sigue montándose cada Navidad por compañías de todo el mundo. Antes del debut escénico, Tchaikovsky seleccionó ocho números para crear la Suite de El cascanueces, op. 71a, pensada para concierto y estrenada por él mismo en 1892 en San Petersburgo. La obra alcanzó una inmediata popularidad, aunque el ballet completo no se consolidó masivamente sino hasta la década de 1960. Su música es especialmente reconocible por el uso de la celesta, instrumento que brilla en la célebre Danza del Hada de Azúcar y en otros pasajes del segundo acto, aportando el carácter mágico que distingue a esta partitura.

Die Fledermaus es la opereta más famosa del llamado “rey del vals”, Johann Strauss II. Estrenada en 1874, de carácter liviano y cómico, su obertura condensa diversas situaciones del argumento y goza de una gran popularidad hasta nuestros días, especialmente gracias al inolvidable vals que aparece a pocos minutos del inicio y que resume el espíritu festivo y elegante de la obra.

Luego de este concierto, el Centro de Extensión Artística y Cultural de la Universidad de Chile realizará el lanzamiento de su Temporada 2026 el miércoles 28 de enero a las 19:00 horas, donde presentará el detalle de la programación anual de todos sus elencos. 

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