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A propósito de José Bengoa, in memoriam CULTURA|OPINIÓN Archivo

A propósito de José Bengoa, in memoriam

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Recordar a José Bengoa es mucho más que celebrar su trayectoria individual y llorar su partida. Hacerlo, y acercar estas palabras a su familia y cercanos, es reconocer una forma de estar en el mundo, una ética del compromiso y una pasión por expandir los límites del conocimiento.


Tuvimos la oportunidad de reunirnos con José Bengoa el 20 de diciembre de 2022. Nos recibió en su casa de El Ingenio, en medio de la tarde y la generosidad del sol precordillerano que con abundantes guiños despedía la jornada, a la vez que saludaba la conversación a través de sus quebradas y cajones. De ello ha pasado un tiempo más que considerable, pero aún resuena en nuestros oídos la calidez de su atención y el estruendo de su inconfundible voz. ‘Linda persona’, nos fuimos repitiendo entre risas, en alusión a la muy alegre expresión que él mismo usó en más de una ocasión para referirse a quienes asomaban en la conversación, varios de ellos y ellas artífices y/o protagonistas de los proyectos formativos en torno a los cuales nos habíamos citado.

Antropólogo de oficio, su trayectoria transdisciplinar desde el ámbito de la filosofía y la historia a las veredas de la antropología no siempre fue un asunto fácil y, mucho menos, algo que en su mezquindad valga la pena recordar, más bien lo contrario. Ajeno a estas discusiones y pequeñeces, su decidido aporte a nuestra disciplina, y a las ciencias sociales más ampliamente, deja a la vista que son los temas, y la forma en que se los aborda, lo que puede definir y mover sus límites, no el pre o postgrado que se haya cursado, tampoco el enojo de los guardianes de las disciplinas, tal como Tony Becher ha llamado a esta función al interior de cada tribu y territorio académico.

Aún así una cuestión no menor, el tardío pero bien ganado Premio Nacional de Ciencias Sociales y Humanidades, otorgado en 2025 por el Estado de Chile, de algún modo vino a reconocer su trabajo y a subsanar el asunto. Altamente valorado más allá de las fronteras patrias, lo mismo puede decirse de lo ocurrido al interior de estas, pero en otros planos y niveles, en especial entre quienes vieron alzadas sus demandas con su compromiso político, o abiertas las puertas a la formación universitaria, con su empeño en hacer del conocimiento aplicado e implicado una fuente de o para ella. Esta la historia de su labor en la Universidad Academia de Humanismo Cristiano, en particular de su escuela de antropología, lo mismo valga para su trabajo como investigador entre el pueblo mapuche y la participación en diferentes instancias que buscaron incidir, y no quedarse en la estantería de nuestras bibliotecas o en los más contemporáneos paper que gobiernan y muchas veces restringen la comunicación científica.

Hijo de otra época, estas palabras no son sino un tímido reflejo de lo mucho que se podría decir y sin duda merece, más ahora que el contexto tiene claras semejanzas con lo sucedido en los ochenta, cuando el trabajo intelectual reclamaba no solo rigor, sino valentía y coherencia en el compromiso. Su temprano interés, en ese sentido, por la historia social y la complejidad de sus desigualdades, lo llevaron a explorar temáticas relegadas por las corrientes predominantes, consolidándose como uno de los principales referentes en el estudio de los pueblos indígenas, la ruralidad y los procesos sociales en el Chile de la dictadura y postdictadura.

Así y a lo largo de las décadas, Bengoa supo transformar la investigación en una herramienta de o para la transformación social, convirtiendo su trabajo de indagación y la abundante producción escrita que le siguió, en materia de conversación e insumo de numerosas iniciativas e instancias de diverso tipo. Obras emblemáticas como la Historia del pueblo mapuche (SUR Ediciones, 1985), la Historia social de la agricultura chilena (SUR Ediciones, 1988), La desigualdad. Testimonios de la sociedad chilena en la última década del siglo XX (SUR Ediciones, 1999), o la serie de La comunidad perdida (Catalonia, 1997), La comunidad reclamada (Catalonia, 2005) y La comunidad fragmentada (Catalonia, 2009), no solo abrieron nuevas perspectivas teóricas y metodológicas, sino que pusieron sobre la mesa realidades y voces fuerte y frecuentemente invisibilizadas.

Lejos de limitarse a ello, o a una visión académica distante, Bengoa supo conjugar su labor investigativa con el compromiso social y la tarea de formador, asumiendo que el trabajo no termina con su cristalización escrita. Su enfoque interdisciplinario y dialógico tendió puentes entre la historia, la antropología y la sociología, contribuyendo al encuentro de las voces y las vidas de quienes no eran ni podían ser sujetos de su propia enunciación. La rigurosidad de su trabajo, el uso innovador de fuentes y la permanente inquietud por comprender las estructuras del poder y la exclusión, hicieron de sus investigaciones un referente obligado, aún ahora, para quienes nos dedicamos a la tarea de aprender entre y con otros.

Recordar a José Bengoa es mucho más que celebrar su trayectoria individual y llorar su partida. Hacerlo, y acercar estas palabras a su familia y cercanos, es reconocer una forma de estar en el mundo, una ética del compromiso y una pasión por expandir los límites del conocimiento y la justicia que ha de cruzarlo. Su vida y obra nos invitan a pensar en una antropología y una historia capaces de dialogar con la diversidad, de interpelar nuestras propias certezas y comodidades, y de acompañar crítica y decididamente los procesos sociales más allá de los muros académicos. Eso, pensamos, nos diría él mismo en estos momentos que las ciencias sociales enfrentan múltiples desafíos y donde la historia reciente demanda miradas críticas, constructivas y creativas. Eso, por lo demás, nos dijo en el lejano 2022 en que nos recibió y con que queremos terminar este recuerdo ampliándolo y abriéndolo a la lectura.

*Leonardo Piña, Universidad Alberto Hurtado

Héctor Mora, Universidad católica de Temuco

Andrea Chamorro, Universidad de Tarapacá

Claudio Espinoza, Academia de Humanismo Cristiano

Proyecto Fondecyt Regular 1220754 “La formación antropológica hecha en Chile: trayectorias, tensiones, desafíos y estilos en los programas académicos en el contexto de la post-dictadura militar (1990-2020)”

 

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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