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Trabajadores a honorarios en el Estado: qué pasa con los contratos en períodos de transición
Los contratos a honorarios en el Estado siguen siendo uno de los vínculos laborales más inciertos del sector público.
Frente a la incertidumbre que caracteriza a los contratos a honorarios en el Estado, especialistas recomiendan que los trabajadores no esperen una eventual no renovación para informarse o actuar. Prepararse con anticipación puede marcar la diferencia entre una desvinculación abrupta y la posibilidad de ejercer derechos o evaluar alternativas legales.
Entre las principales acciones prácticas está revisar el tipo de funciones que se desempeñan, identificar si estas son permanentes y no de confianza, y reunir respaldos como correos, informes, instrucciones formales o evaluaciones que acrediten continuidad laboral. También es clave conocer los plazos de aviso, las causales de término de contrato y los escenarios más comunes de no renovación.
“Prepararse no significa asumir que se perderá el trabajo, sino entender cuáles son los derechos reales y qué acciones se pueden tomar si la desvinculación ocurre de manera irregular”, señala Camila Cárdenas, jefa del área de Litigación de SoyHonorario.
La recomendación cobra especial relevancia considerando el peso que los honorarios tienen hoy en el funcionamiento del aparato público. Según cifras de la Dirección de Presupuestos (Dipres), a septiembre de 2025 el Gobierno Central registraba 534.807 cargos efectivos, de los cuales 32.457 correspondían a personal a honorarios, equivalente al 6,1% del total. En solo un trimestre, este grupo aumentó en más de 3.000 cargos.
A nivel de todo el Sector Público, los cargos superan los 1,1 millones, con un 22,4% de vínculos transitorios. En la práctica, esto significa que miles de personas sostienen tareas esenciales bajo contratos anuales y sin estabilidad real, pese a cumplir funciones que no son políticas ni de exclusiva confianza.
Desde el ámbito jurídico advierten que la no renovación de honorarios suele ser presentada como una facultad discrecional de las instituciones, pero que existen situaciones en las que puede haber vulneraciones, especialmente cuando el trabajador cumple funciones permanentes o se configura una relación laboral encubierta.
“En la práctica, se repite el mismo escenario: términos anticipados de contratos o no renovaciones que dejan a miles de personas sin trabajo de un día para otro, pese a cumplir funciones permanentes”, agrega Cárdenas.
Especialistas coinciden en que informarse, anticiparse y entender cómo funciona realmente el contrato a honorarios es hoy una necesidad básica para quienes trabajan en el Estado. No solo por la estabilidad personal, sino también porque la alta rotación impacta equipos, procesos y servicios que afectan directamente a la ciudadanía.